Las guerreras de whisperwood

Capitulo 27: Un nuevo hogar

Sofía esperaba en la oficina de Iván, sentada en un sofá.

Iván entró con una taza de café en la mano.

-Aquí tienes -le dijo.

Sofía tomó la taza.

-¿Qué edad tienes? -preguntó Iván, cogiendo una libreta y un lápiz.

-Mañana cumplo diecisiete años -respondió Sofía, dando un sorbo al café, con la cara malhumorada.

El oficial no le había ayudado, desde el minuto uno la había acusado sin pruebas.

-Bien. Como eres menor de edad, te quedarás con un pariente. ¿Tienes a alguien? -preguntó Iván.

-Mi única pariente es mi tía Herlinda -dijo Sofía.

Herlinda, su tía paterna, vivía en el pueblo hace mucho. No es que fuera muy amable, pero siempre que Sofía la visitaba era de lo mejor.

-Bien, ¿y dónde vive? -preguntó Iván.

-aquí en el pueblo de Fontainebleau, al frente de la panadería -dijo Sofía.

Iván dejó que Sofía se marchara a la casa de su tía.

Sofía tocó el timbre.

Su tía abrió la puerta.

-¡Sofía, querida! Qué gusto que estés libre -dijo Herlinda, dándole un abrazo.

-Sí tía, por suerte ya salí -le respondió Sofía.

-Tu cuarto es el del pasillo, allá al fondo -dijo Herlinda, señalando la última habitación.

"No sabía que vendrías, tendrás que quedarte en el de huéspedes", dijo Herlinda.

Sofía sonrió y luego fue a la habitación.

-Solo esto faltaba -dijo Herlinda, cerrando la puerta con cuidado.

Sofía sacó su ropa de la maleta y la colocó en el viejo armario de madera.

Dejo su crema, peine, perfume entre otras cosas sobre la mesita, que tenía un espejo adornado de flores, lazos y mariposas.

La cama era pequeña pero cómoda, y en la esquina un estante de libros entre otras cosas.

-Saldré un momento -dijo Sofía al pasar por la cocina.

Su tía se encogió de hombros.

Cuando Sofía salió a la calle, Herlinda se disgustó y dijo:
-No te mantendré de gratis.

Sofía fue al cementerio. En el camino, corrió algunas lágrimas.

No había podido asistir al funeral y eso la tenía inquieta y triste desde noches anteriores.

Buscó entre las tumbas recientes hasta encontrar la de sus padres.

Dejó una rosa, y se sentó junto a la tumba de su madre.

Sofía comenzó a llorar.
-Perdón por no estar en su funeral... Pase lo que pase, siempre los llevaré conmigo. Seré fuerte y lucharé en esta vida para que puedan sentirse orgullosos de mí... Los amo.

---




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies.