Toc, toc! ¡Despierta! -ya gritaba Herlinda-. Ve a preparar la comida.
Sofía se levantó y se dirigió a la cocina. Herlinda fue a dormir otro rato.
Sofía puso la mesa. Herlinda y Lidia se sentaron.
-Tú no comerás en la mesa -dijo Herlinda.
Sofía se llevó su plato y comió sola.
-En la esquina,
en el pasillo, hay una ropa. Ve a lavarla al arroyo y no te tardes -dijo Herlinda.
Sofía fue por la ropa, pero era mucha. Se tardó un poco en el arroyo. Regresó cansada, planchó la ropa.
-Hazme el almuerzo -ordenó Herlinda.
-Sofía, Toma estas prendas y ve a entregarlas -Sofía salió, vendió todo y regresó.
-Me falta dinero -dijo Herlinda después de contarlo.
-No todo está ahí -dijo Sofía.
Ya se sentía agotada de todos los quehaceres de la mañana y aparte su tía parecía enojarse aún más.
Herlinda la abofeteó.
-¡Maldita ladrona! -le gritó.
-¡Basta ya! Me tienes arta, maldita usted y su casa de mierda. ¡Ya me largo! -gritó Sofía.
Fue a su cuarto y preparó sus cosas.
Estaba hecha una furia, no odiaba a su tía ni tampoco huía del trabajo duro, pero su tía tenía algo en su contra, la trataba como una sirvienta, como un perro al que podía consolar con el mismo hueso. No permitiría que tuviera un poder sobre ella.
Herlinda y Lidia la miraron marcharse.
Lidia salió al jardín y se despidió de Sofía con un abrazo, a pesar de que su madre la miraba mal.
Sofía fue a la estación de policía. Pidió ver la daga con la que asesinaron a su madre.
Le hizo una foto y luego se fue a la casa de sus difuntos padres. Se llevó el violín que le regalaron en el concurso, también algunas fotos y demás pertenencias.
Caminaba con su jean azul, camisa blanca, cabello suelto y paso firme por las calles.
Cristhian la vio y se acercó.
-Hola, Sofía. ¿A dónde vas? -dijo Cristhian.
-Hola. Me voy, Cristhian. No volveré -dijo Sofía.
-¿En serio a dónde? -insistió preocupado Cristhian.
-A París -contestó Sofía.
-Que tengas suerte allá -dijo Cristhian con tono triste.
Sofía lo miró y lo abrazó.
-Te extrañaré -le susurró al oído mientras Cristhian también la abrazaba con fuerza.
-Yo también te extrañaré -contestó Cristhian.
Sofía le dio un beso a Cristhian en la mejilla.
-adiós -le dijo mientras se alejaba.
-adiós -le respondio el aún atonito por el beso.
Y así, Sofía emprendió su viaje ... a París.
Partió a París, al centro del reino Whisperwood.
Donde su destino la esperaba.
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