Fueron tres días de preparación perfectos para las tres pruebas, el primer día por la tarde despidieron en la estación de trenes a Florian que iba directo al aeropuerto, y los tres nuevos se enfrentaron en la prueba de fuerza que pasaron sin problema. Leonardo, Matsumoto y María enfrentaron a Arturo, Verónica y Daniel respectivamente ganando sus combates relativamente rápido.
El segundo día la biblioteca llena no los detuvo para encontrar sus sobres negros y el tercer día fue demasiado tranquilo para la ciudad que fue testigo de la tercera prueba.
La batalla se dio sobre la Torre Flor que recién acababa su reconstrucción, Mercurio distraía con Meteoro a los demás mientras Hakai evitaba los objetos de Queen y esferas de agua de Azurita, de un giro puso el último pétalo de cristal y comenzó a correr hacia el pedestal custodiado por Gale e Inora, evitó un latigazo de viento y el escudo en proyectil de Inora. Mariah lanzó unas pequeñas esferas celestes a los Guardianes del pedestal, en sus pechos crecieron esas masas inmovilizándolos, Hakai pasó sobre ellos e insertó la Flor. Y con su victoria los doce Guardianes pertenecían ahora a la Guardia de la Flor y ese día comenzaba el plan.
En las calles del borde de la ciudad caminaba a Dama, de incógnita, hasta que en un periódico tirado encontró una noticia que la dejó sorprendida. La Flor Perpetúa, fue encontrada enterrada en la capital mostrando tener las mismas capacidades que la Flor Eterna, pronto sería llevada al museo de la Torre Flor.
Esa noticia lo cambiaba todo, podría ser una pieza clave para la victoria del Cristalizador y la Dama, o su derrota.
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La casa de Daniel estaba silenciosa para estar la familia completa, una mañana de jueves, el menor llegaba a la mesa para desayunar antes de ir a la escuela, ahí Elsa Cruz escribía algo en su tableta apoyada en su funda, mientras que Marco Cruz escribía feliz, a diferencia de su esposa, anotaciones en su libreta donde componía sus canciones.
—Otro día que vas así a la escuela —dijo Elsa sin mirarlo.
—No tendré esta discusión contigo otra vez —dijo Daniel serio.
—¿Planeas cortarte el cabello algún día?
—Dile a mi papá —ambos giraron a verlo mientras amarraba su cabello largo—. ¿Qué? —dijo Marco extrañado.
—No puedo decirle nada, es un obstinado igual que tú —mientras soltaba sus palabras, la cocinera entraba a dejar los platos, Elsa hizo seña a los guardias de irse mientras regresaba la mirada a su hijo.
—¿Cómo van con la Flor?
—Pronto la recuperaremos.
—Define pronto.
—No es tan fácil.
—No estarías en este problema si me hubieras hecho caso, eso también heredaste de tu padre, su excesiva relajación ante los hechos graves. No te entrené para esto.
—Me habrás entrenado, pero quien me entregó la Piedra fue mi padre —Elsa soltó una bofetada a su hijo ante la insubordinación, a Daniel ya le habían dejado de doler hace mucho tiempo, su padre solo miraba asustado y sorprendido.
—Yo jamás te habría dado la Piedra tan joven, viendo lo inmaduro que eres.
—Me habrás entrenado, pero ¿De que servía sino podía usarlo? —dijo algo triste— salvé a Arturo porque sentí que era mi deber como portador, puedo vencer a cualquier amenaza para la ciudad y mis amigos, pero no puedo complacerte, es imposible —Elsa soltaría otra bofetada, pero su esposo llegó a ella y sostuvo su mano con decisión, ella sólo la arrebató y siguió mirando a Daniel con enojo.
El chico solo se levantó de la mesa y salió al patio frontal para irse, Elsa solo bajó la cabeza y tomó una servilleta para limpiar su lagrimal seco.
—¿En serio soy tan mala madre? —preguntó con enojo.
—No quiso decir eso, solo creo que has sido muy dura con él, pero ya verás que cuando vuelva todo se habrá arreglado.
—He dedicado mi vida para su bien y no he conseguido nada, ya sabrás lo que pasó con las pretendientes que conseguí.
—Te las rechazó porque salió del closet ese día ¿Y qué hiciste?
—Me molesté y me fui a trabajar, fue el día que salvó a su amigo. Qué tontería, ni siquiera sé para qué me preocupo tanto, tú le diste la Piedra tan pronto cumplió catorce.
—Sabía que haría un buen uso.
—También te dijo lo de su sexualidad antes que a mí ¿Cómo hago que se abra más conmigo?
—Puedes empezar por tomarte las cosas con calma —se atrevió a decir, a este punto estaba cansado de esa actitud que tomó.
Miró a otro lado inmersa en sus pensamientos— Lo voy a- —disparos se escucharon afuera de la casa, alertó a los mayores que apenas se levantaron de sus asientos cuando estalló la puerta dejando un gran boquete, ambos cayeron, pero rápido giraron la mirada para ver entre el humo entrar a la Dama.
—El señor y la señora Cruz, que suertuda soy.
—Dama —gruñó Elsa— ¿Qué haces aquí?
—Busco a… Daniel. No lo preguntaré dos veces ¿Dónde está?
—Eso no te importa, niña —dijo Marco, ella sólo lo miró, él seguía en el suelo y ella aprovechó para tomarlo de su cabellera usando su fuerza, y lo lanzó directo hacia los asientos del sillón rompiendo su estructura, Elsa se levantó preocupada y la Dama intervino entre ellos dos.