Ya días después de vencer a Cami, era viernes y la luna estaba saliendo en el cielo, pero el sol seguía bajando por lo que el horizonte estaba teñido en naranja y las nubes escaseaban, el entrenamiento se había acabado. Los Guardianes descansaban en las gradas del gimnasio mientras tomaban agua y recuperaban el aliento e iban de uno en uno a los vestidores a cambiarse su uniforme.
—Muy bien, prepárense chicas —les dijo Amelia a sus amigas cercanas, Verónica y Carolina—, en unas horas estaremos en primera fila del concierto de nuestras vidas, ¡Ah! —chilló junto con sus amigas.
—¿Siguen ahí los boletos, Amelia?
—Eh… Mmm… —con la duda, Amelia sacó su teléfono para revisar la página de boletaje, mientras las chicas cerraban sus pequeñas maletas deportivas ya para irse, comenzaron a caminar a la salida y Amelia revisaba cada vez más asustada la página— Oigan… —las chicas voltearon preocupadas a ver a su amiga que se detuvo— ¡NO!
Pasaron como dos minutos, estaban de nuevo sentadas en las gradas y Amelia estaba inconsolable, sus amigas ni siquiera sabían que pasaba.
—¿Ya nos vas a decir que pasa? —preguntó enojada Verónica, Amelia le respondió con balbuceos extraños y sin poder dejar de llorar, Carolina tomó el celular de su amiga para revisar y su cara se llenó de sorpresa.
—Cancelaron la presentación de Six Boys —dijo Carolina.
—¡No! —gritó ahora Abigail desde muy arriba de las gradas— Elena, cancelaron el concierto —dijo en un tono triste.
—¿Iban a ir? —preguntó Carolina.
—No, pero nos encanta la banda.
—¿Por qué cancelaron el concierto? —preguntó Verónica a las dos chicas de abajo esperando la respuesta.
—Fue por el Cristalizador —dijo Amelia limpiando su llanto con una toallita, pero ahora tenía un tono de tristeza combinada con furia—, lo hicieron porque no consideran la ciudad segura debido a los ataques.
—Pero sí ya estaban aquí —dijo María llegando con ellas y teléfono en mano con la noticia.
—¿Ibas a ir tú? —preguntó Verónica.
—No, de hecho, no tengo planes para hoy —dijo algo triste.
—¿Y ahora que se supone que vamos a hacer? —dijo Carolina molesta de su suerte— Habíamos planeado esta noche por semanas, iba a ser perfecto.
Las chicas se quedaron pensando un momento, hasta que la idea se formó en la cabeza de Amelia haciéndola soltar un jadeo de emoción.
—¿Qué les parece pasar la noche en mi casa?
—Vivimos en la misma casa —dijo Verónica.
—Me refiero a mi cuarto, pero no solo nosotras, me refiero a todas —dijo dirigiendo su voz a Abigail y Elena que estaban arriba oyendo la conversación, y María ya mostraba interés en ir—, todas compartimos el gusto por Six Boys, ¿Por qué no hacer una pijamada? Escuchamos su música y nos divertimos, como si fuera el concierto.
—Anótanos —dijeron Elena y Abigail bajando con ellas, Amelia miró a María.
—Cuenta conmigo.
—Entonces está decidido.
◊
Six Boys era una banda seis de chicos de origen latinoamericano que terminaban su gira ese día con un concierto en México, pero la noticia de que su último concierto había sido cancelado, les habían quitado su posibilidad de cerrar con broche de oro y ahora solo les quedaba ese agrio sabor de boca.
Se encontraban en el estadio a donde habían llegado hacia unas horas y la noticia seguía caliente.
—¿Por qué? Ya nos íbamos a presentar en unas horas —dijo uno de los chicos, enojado en verdad, compartiendo ese sentimiento con sus compañeros.
—Lo sé, lo sé, pero recibimos una llamada de amenaza, podríamos ser atacados por el Cristalizador, vendieron todos sus boletos y habría un lleno total, eso pondría a sus fans en peligro. La alcaldía nos pidió hacer caso, por ahora quieren evitar aglomeraciones innecesarias en lo que se resuelve lo del Cristalizador —les dijo apenado su representante.
—Podemos cambiar la fecha a otro día ¿No? —sugirió uno de los chicos.
—Está cancelado —recalcó el mayor por dos años—, hasta nuevo aviso no habrá nada —y se fue alejándose de ellos, los chicos no tuvieron de otra a ir a camerinos para recoger algunas cosas, juntos y decepcionados se dirigieron por detrás del escenario, podrían ver a sus fanáticos que querían mucho, pero las paredes del estadio donde se habrían presentado, no los dejaba ver que la extensa fila de espera había sido dispersada ya.
Entraron juntos al pequeño cuarto oculto en una carpa y soltaron un respingo por el susto, en una de las seis sillas se encontraron a la raíz de sus problemas, el Cristalizador que con la felicidad en la cara aplanaba un Pétalo blanco en la mesa.
—Llamaré a seguridad —dijo uno de los chicos más jóvenes.
—No lo harás —el Cristalizador chasqueó sus dedos y apareció en la entrada obstruyendo el paso a los chicos que estaban asustados, enojados y confundidos—. Realmente no quería hacer nada de esto, pero tenía que llamar.
—Por tu culpa cancelaron nuestro concierto.
—Lo sé, pero necesito tomar unas cosas, miren yo sé que mi mera presencia los pone en problemas, pero no tiene que ser así, yo me puedo ir de la ciudad a cambio de un favor.