Las Piedras del Poder

Capítulo 29 | Dragón

PARTE CINCO ◊ LA JOYERA

Había pasado poco más de un mes desde la caída del Cristalizador, ya era cinco de noviembre, pero el frío apenas se sentía, ya no eran esos días largos con consecuenciales lluvias, o esos días secos, estaban a finales de otoño y el invierno se acercaba.

El tren iba a su velocidad habitual y los doce Guardianes iban en él camino a Monterrey, donde la reunión se daría. Cada uno de ellos estaba nervioso, y solo podían pensar en las cosas que venían escritas en aquella carta que les fue enviada hacía un mes confirmando sus identidades y de un peligro inminente.

No parecía inminente, al haber dejado un mes de espera, de hecho, la misma carta expresaba debajo que, aunque querían hacerlo a la brevedad, esperaban tener su base lista, un poco de investigación los llevó al edificio de más de cien plantas que se construía apenas cuando hicieron esa excursión poco antes de la caída del Cristalizador.

Pero de igual forma, no les dejaba de preocupar que era esa cosa tan importante y secreta al punto que no pudo ser comentada en papel o vía electrónica. Eso no importaba ya, estaban a unas fracciones de hora de saberlo.

◊

Esa mañana Arturo despertó a eso de las cuatro de la mañana, solo pudo dormir unas horas ya que los nervios podían con él. El azul del cielo se esclarecía cada segundo dejando ver el sol de ese sábado de noviembre.

Los planes de Arturo, aparte de la reunión a las seis de la tarde, era reunirse con Daniel ese día por la mañana ya que le quería mostrar algo…

Arturo se levantó y salió del lugar, se habría despedido de su tía, pero se encontraba dormida debido a su turno nocturno, lo cual aprovecharía para ir a la reunión ese día, ya que el plan era salir a las seis de la ciudad y estar volviendo con suerte para las once de la noche, ya en la estación se repartirían en taxis o en sus autos.

Ya eran las siete de la mañana y Arturo estaba en las calles del centro caminando, el sol mañanero, era suave e igual de caluroso pero la brisa fría lo compensaba, eran lindas mañanas para salir. Ese día comenzó a usar una camiseta con un estampado de rombos que iban desde el color celeste al azul oscuro pasando por el color verde agua, era de manga corta, pero tenía unas mangas largas por debajo de color negro; un pantalón de mezclilla con sus botas medianas de color negro y una nueva mochila de un tirante que pasaba por su pecho. Además, en el largo mes que pasó su cabello se había alargado por lo que tenía que peinarlo cada mañana o pensar en cortarlo.

Arturo se detuvo en una pared cercana al recibir un mensaje de Daniel que le avisaba que ya venía, después de unos pocos minutos logró oír hablarle.

—Hola… —tomó algo de aire agachado con sus manos en las rodillas descansando ya que venía corriendo, el chico estrenaba una chaquetilla rosada con las mangas delgadas arremangadas y una camisa azul rey por debajo, un pantalón azul opaco ajustado y unos zapatos blancos que era lo de moda, en cuanto su cabello seguía negro y descontrolado como siempre— Arturo.

—¿Desde dónde vienes? ¿Y por qué corriendo?

—Metí mi auto en un estacionamiento a unas cuadras, no recordaba que estaba tan lejos.

—¿Es eso o estás perdiendo condición? Tú fuiste el que sugirió los entrenamientos semanales en vez de diarios.

—No me hicieron caso igual.

—Te dio igual, y vas una vez a la semana.

—Deja de regañarme, ya entendí, te prometo que desde ahora en adelante asistiré a todos los entrenamientos, ya que recuperé mis poderes —lo que escuchó Arturo lo dejó bastante sorprendido, antes de poder hacer alguna pregunta, Daniel le tapó la boca con el dedo—. Primero vayamos por algo.

Fueron a una cafetería cercana, Daniel pidió un café y un vaso de agua simple, subieron al segundo piso de ese lugar aprovechando la soledad de este.

—Si quieres tomarte el café, a mí no me gusta —le dijo Daniel dándole el vaso de cartón.

—A mí tampoco me gusta.

—Pues alguien tendrá que tomarlo, no podíamos entrar solo pidiendo agua.

—Daniel, al grano.

—Lo pedí sin grano, nadie toma café con grano hoy en día.

—¡AL GRANO, TUS PODE-! —Arturo se tapó a boca antes soltar algo más y de igual forma Daniel le tapó la boca con rapidez, para su suerte nadie los escuchó.

—Está bien, relájate… Observa —extendió sus dedos a centímetros del vaso con agua, pasaron segundos y no pasaba nada, ni siquiera el anillo que ahora ocupaba el espacio de dos dedos debido a su tamaño interactuaba con nada, la usaba así ya que los accesorios se perdieron al unirse con el resto de Piedra y la Flor Eterna. Los dedos comenzaron a temblar y la cara de Daniel se llenó de sudor, no se podía saber si era por pena o esfuerzo.

—Daniel, no está pasando nada.

—Espera unos segundos más —dijo con dificultad.

El agua comenzó a tambalear, y en unos instantes se levantó una pequeña gota apenas visible.

—¿A eso le llamas recuperar tu poder?



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En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 07.10.2026

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