Las Piedras del Poder

Capítulo 39 | Spider Queen

Apenas se podía respirar en aquel lugar, era de nuevo un cuarto de la Unión donde descansaba Marco hacía varias horas, su cuerpo se había regenerado gracias a su Piedra y dentro de poco, según la doctora, despertaría.

Aunque nadie creía que tan pronto, los ojos de Marco se comenzaron a abrir y acostumbrarse a la luz que no tardaría en extinguirse con el atardecer.

—¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? —comenzó a preguntar alertando a todos que se acercaron más a él para verlo, hizo un esfuerzo para apoyarse en el respaldo mientras nadie sabía exactamente que decir en ese momento— ¿Qué pasó con Atomic? —preguntó preocupado.

—Eso es fácil de responder —dijo Matsumoto recorriendo la cortina verde junto ellos que dejó ver en la cama de al lado el cuerpo del chico que más que nada estaba envuelto en yeso y férulas gracias al golpe de Vielka. La única razón por la que estaba ahí fue porque la Guardiana le hizo esas heridas y sería más seguro para su detención posterior—, ahora ¿Nos dirías que pasó?

—No seas imprudente, Matsumoto —le regañó María—, no es momento.

—No, está bien, tienen que saberlo cuanto antes.

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—Vayan, yo me quedo con Atomic —les dijo Igneo por el radio mientras examinaba al chico tirado en aquella azotea—, necesitamos vigilarlo hasta que llegue la Policía.

Al decir eso notó que el chico tenía aquel broche roto más no destruido, Matsumoto se había ido hacia varios minutos y el fuego de Igneo no se podía usar para destruir Cristal, ya que solo lo fundiría, mas no perdería esas propiedades que la Joyera le había dado.

Acercó su mano para tomar lo que quedaba del broche, pero una voz algo conocida le detuvo— Deja eso ahí, Guardián.

—Joyera —se levantó de inmediato y apuntó con su arco— ¿Qué es lo que quieres?

—No te hare daño a menos que me lo pidas, este plan falló definitivamente, en unos minutos vencerán a Giant y tendré que volver a intentarlo, esto se vuelve repetitivo.

—Ya lo creo.

—Yo solo vengo por el broche, apártate o atente a las consecuencias.

—Ven por él —Igneo soltó la flecha y la Joyera esquivó saltando a un lado, en seguida apuntó con un anillo morado con el que lanzó un montón de ondas moradas al chico, no las pudo esquivar y tan pronto llegaron a él su radio fue asediado con interferencias y estática.

—Suerte llamando a tus amigos o a esa molesta Unión, debiste hacerlo cuando pudiste —lo miró con sus ojos azules.

—No me arrepiento por no haberlo hecho ¿Por qué quieres tanto las Joyas que creas?

—No dejaré que la Unión trate de usarlas, sería muy problemático, aunque no sería problema ya que tan pronto las usan sé dónde están, incluso sus Piedras.

—Para eso quieres las Piedras, para el Alhajero—dijo y preparó otra flecha—. Ráfaga —la flecha se encendió en luz y fuego. La disparó creando una amplia llamarada, la Joyera saltó hacia él esquivando el fuego y mientras convirtió el Alhajero un estoque hecho de un material cristalino y azulado donde la caja conectaba el mango con la hoja, apuntó hacia él con la espada y esta disparó un rayo potente del mismo color de la hoja rompiendo el arco y dándole al hombro destruyendo la armadura e hiriéndolo.

—¿Seguirás usando ese arco?

—No es lo único que sé hacer —sacó entonces su cuchillo de luz roja.

Se lanzó a ella prendiendo el cuchillo en llamas, ella de igual forma hizo brillar su espada y lanzó un golpe al aire que se transformó en un rayo cortante que impactó contra Igneo dañando mucho su armadura y el domo, retrocedió un poco, pero se volvió a lanzar y trató de dar una estocada en la cabeza, pero ella esquivó con facilidad a pesar de la rapidez de este.

—¿Seguirás calentando o vamos a pelear?

—¿Cómo esquivaste ese golpe?

—Pues digamos que predigo lo que pasa, no lo hago directamente, pero se me da bastante bien —sus palabras lo confundían, no sabía por qué respondía como si nada, o si solo mentía para confundirlo.

—¿Predices el futuro?

—Si eres consciente de todo lo que pasa en el presente te puedes hacer de una buena idea de lo que pasará, ahora piensa, si estás solo contra mí y no has logrado ni tocarme ¿Qué sigue? —la Joyera activó otro anillo y veloz fue a él, lo tomó del brazo lastimado y lo lanzó lejos casi llegando al borde de esa azotea.

Se recompuso y ahí mismo se sentó para sacar otra vez su arco y pelear con ese brazo lastimado, comenzó a lanzar flechas y ninguna le daba, no tenían potencia o ella se movía un poco para evitarlas.

—Déjalo ya ¿Quieres? —alzó su estoque y de este salió otro rayo poderoso que le dio en el domo terminándolo de destruir y haciéndolo caer al suelo, ella aprovechó esto y tomó el broche que venía a buscar desde un principio, deshizo la espada para poder tener acceso al Alhajero donde metió el broche y se giró a ver a Igneo que de no ser por la máscara podría haber visto la sonrisa de esa mujer.

Fue cuando Igneo se dio cuenta que la estática en su radio se había ido y no dudó en hacer su llamado de auxilio— ¡Chicos, es la Joyera, me está atacando con sus anillos y espada!, necesi- —la Joyera se había aparecido ahí mismo y con el tacón de su bota pisó esa parte de la armadura donde estaba el radio.



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En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 07.10.2026

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