Las Piedras del Poder

Capítulo 45 | Insomnium

Cuando la Joyera regresó fue como una cubeta de agua fría para la gente, mientras que los Guardianes lo sintieron como si fuese cosa de una semana a otra, era en parte por vivir esperando a que regresara y la vez queriendo que eso no pasara. Pero era imposible pensar que simplemente se había ido y jamás volvería. Ahora había regresado con un equipo apenas hace tres días, no había parado con sus ataques y cada vez se ponía peor.

Se esperaba que desde el ataque de Mirror Man, los ataques pararan… y fue así, ya había pasado un grandioso día completo de paz, ahora era miércoles. Los Guardianes, ahora con las habilidades finales a su alcance debería ser todo más fácil, aunque… era difícil entrenar con estas pues solo podían usarlas una vez por invocación y aparte algunas eran bastante destructivas como para el gimnasio y lo que querían era mantener esa ubicación en secreto.

La Unión obviamente sabía de esto, pero no era como que pudieran aportar algo, apenas hacia dos días Azurita fue el que usó su Habilidad Final, y a la mitad, de ahí en más nadie la ha usado y menos las Habilidades Dúo. Lo único que podían hacer era usarlos cuando fuese necesario, por ahora aprender lo teórico.

◊

—¡Ahora! —Leonardo partió la roca que tenían dentro del gimnasio y comenzó a lanzar los pedazos hacia barricadas creadas por Mariah en toda la cancha, la acompañaban Gale y Ricardo— Yo los cubro chicos —les dijo la chica y entonces avanzaron a la siguiente barrera evitando los pedazos. Leonardo hizo regresar varias rocas para tocarlos. Gale iba lanzar una ráfaga de viento, pero Ricardo sacó su arma, una pistola semi automática construida de manera reciente por la Guardiana Mariah quien también le anexó un cartucho de balas del mismo material, con la que destruyó varias piedras en pedazos más pequeños que Gale pudo apartar con su poder de viento.

Leonardo invocó su traje, sacó a Meteoro y comenzó a dispararles, ambos se ocultaron en la barricada, Ricardo preparó su pistola para salir mientras Gale pensaba en una distracción que pudiese hacer con su poder. Qué exactamente pensaba.

Hasta que la idea llegó a su mente— Omni-viento —controló todo el aire de la arena de entrenamiento y con toda su concentración retrajo todas las rocas en un punto entre ellos y Mercurio, las lanzó hacia el último quien las atrapó y amalgamó de nuevo para levantarlas sobre él con la intención de lanzarlo hacia los otros dos.

Entonces Ricardo se levantó y apuntó con la pistola e hizo el disparo dándole justo al domo.

—Fin del duelo —les dijo Matsumoto deteniendo el combate, Mercurio dejó caer la piedra donde siempre la ponía, una esquina en la cancha, Mariah pudo retraer a su Piedra el material de las barricadas mientras se acercaba a los chicos.

—Sorprendente, no creí que funcionaría tan bien —dijo observando su propia creación.

—Se siente como una de verdad, solo que más ligera —le dijo Ricardo.

—Esa es la idea, de hecho, estoy trabajando en un generador de munición ilimitada.

—¿Eso no es peligroso y desgastante? —le preguntó Arturo mientras se desaparecía su traje y espada.

—Para nada, es como usar mi poder, pero no tengo que estar ahí, como el portal destructor de Matsu o bueno… tal vez tú puedas hacer un ventilador.

Soltó una risa sarcástica y juntos se fueron a las gradas, Leonardo llegó con Ricardo quien ya tenía una cara algo alargada— ¿Qué pasa? Te notas cansado.

—Lo estoy, apenas he dormido estos días por estar entrenando, tengo que recuperar mi condición. Además, me ocupé mucho con el cambio de casa ahora que la Joyera sabe dónde vivo.

—Ni me lo digas, después que el Cristalizador supo donde vivía no pude estar tranquilo y mejor me llevé a mi madre a otra casa. En tanto lo otro… Lo haces bastante bien para no tener un entrenamiento de toda la vida, solo evita quedarte dormido, odio cuando se quedan dormidos mientras trabajamos —entendió que tenía que explicarse mejor—, porque es eso, un trabajo y uno importante, la seguridad de esta ciudad está en nuestras manos.

—Lo tendré en mente.

—Por favor hazlo. Bueno, igual estamos por terminar y yo aún tengo trabajo.

—¿Ah sí?

—Una junta extraordinaria en la empresa, tengo que ir arreglar todo antes de la junta en media hora.

—Ya me tengo que ir —dijo María a los chicos—, tengo tarea.

—Creo que podemos dar por terminado el entrenamiento de hoy, igual están por dar las seis —les dijo Arturo, tenía razón, estos dos días más todos los que habían peleado contra la Joyera eran extenuantes, si no descansaban podría ser desgastante, un mal movimiento y la Joyera los agarraría dormidos.

◊

La empresa La Costa por lo general terminaba sus labores cerca de las cuatro para empleados comunes, otros de más alto rango podían irse hasta más temprano, pero no hoy, tenían una junta entre varios mandatarios de distintos países y aunque sería videollamada tenían que estar listos.

Leonardo regresaba a su oficina por el elevador del edificio y como siempre esperaba que esta vez durara un par de horas, lo normal eran cuatro. Las puertas se abrieron quedando a varios metros frente su oficina y a cada lado de la entrada estaba un escritorio para sus dos secretarios, Doris y Kevin, la primera estaba en varios pisos abajo arreglando unas copias, el segundo… estaba dormido en su escritorio.



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En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 07.10.2026

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