Las Piedras del Poder

Capítulo 47 | Mistify – Primera parte

El futuro, un concepto algo abstracto que a la vez es parte de la vida. Los jóvenes piensan mucho en esto ya que el resto de su vida debe ser planeada o cuando menos prevista a esa corta edad para que no estén desorientados. El futuro pronto llegaría a nuestros Guardianes como una catapulta y era momento de decidir a donde apuntar, de no hacerlo podrían tomar el rumbo equivocado.

Era allá por enero cuando una lluvia invernal azotaba la ciudad, Arturo veía la lluvia caer a través de la ventana de ese tercer piso mientras que Daniel estaba en la computadora del cuarto. El primero trataba de escuchar la lluvia, pero apenas podía oír las gotas que chocaban con el vidrio.

—Hey Arturo, terminé mi registro… Ya puedes hacerlo tú —se refería a una universidad de artes a la que ambos querían entrar por la música, pero Arturo había cambiado.

—No lo voy a hacer —dijo algo apenado.

—¿Por qué? —Daniel estaba confundido.

—Desde que esto pasó —señaló a la cicatriz que suplantaba a su oreja—. No puedo hacerlo… Preferí cambiar mi ficha y entraré al colegio militar. Desde que eso pasó caí en cuenta que gente como la Joyera seguirá afuera mientras tratamos de hacer nuestras vidas, prefiero entrar en algo que me ayude a trabajar en la Unión de lleno.

—¿Estás seguro? Aún queda tiempo, debes pensarlo.

—Ya lo pensé demasiado… —giró su cara a la lluvia, era verdad lo que decía, en parte cada vez que no podía oír recordaba ese día. Sabía que sus amigos estaban para él, pero no quería preocuparlos o ponerlos en peligro, prefería trabajar en un futuro donde él pudiera protegerlos.

◊

Ese día en especial era lunes, hacía poco más de una semana la Joyera tuvo la gran idea de atacar la ciudad con catorce empoderados conformando la Hermandad del Alhajero, en nueve días habían tenido cinco ataques, el primero antes mencionado, el segundo un intento de robar el libro instructivo de Elena, el tercero fue Mirror Man y el cuarto fue Insomnium, el quinto estaba desde la llegada y apenas ayer lo habían logrado vencer, Gabriel. Aunque en esos mismos nueve días habían mejorado más que en casi dos meses, ahora tenían las Habilidades Finales de Daniel, Abigail y Verónica, y ahora todos podían usar las Dúo. Eso sin contar que una miembro de la Hermandad había sido atrapada y hasta ahora seguía encerrada en Italia.

—¡Arturo! ¿Llevas mucho aquí? —dijo Elena mientras se acercaba para abrazarlo, estaban frente a la salida de una universidad al noreste de la ciudad por la parte exterior.

—De hecho, ni me fui, no es como que tenga algo que hacer… ¿Cómo te fue?

—Bastante bien, aunque habrá esperar unos meses para los resultados, creí que atacarían mientras estaba en el examen.

—Pues al parecer no pasó nada ¿Vamos a por un helado?

—Sí, por favor.

Llegaron al centro en cuestión de minutos, Elena le contaba de todo lo que había venido en ese examen de admisión. Compraron un helado de una maquina en la calle y se sentaron en una banca mientras la seguía oyendo como hablaba sobre todo lo que pasó ahí.

El sol daba a lo mejor que daba, no era caluroso, pero si brillante, al punto que era hasta un poco relajante, ver un hermoso día les quitaba de la mente que la Joyera quería atacarlos.

—Hey, Arturo, tierra llamando a Arturo.

—¿Qué pasó?

—Nada, solo te quedaste viendo a la nada.

—Solo me quedé pensando en algo… es todo.

—¿Es sobre tu examen? Está a una semana.

—Lo sé, solo no me gustaría estar allá y que hubiera un ataque.

—No creo…

—A lo que me refiero es que esta semana tuvimos cinco ataques, no habíamos tenido tantos seguidos. Y al menos me iría un día completo y aparte Andrés viene conmigo.

—Seguiríamos once aquí y todavía tenemos a la Unión, si los llegáramos a necesitar en una situación peligrosa ellos los traerían —y dio un chasquido—, así. Aparte después de lo de Gabriel van a tratar de reforzar aún más su seguridad.

—Supongo que sí… —unos gritos comenzaron a oírse por el final de la calle, ambos giraron por instinto para encontrarse como varias personas corriendo al lado opuesto a donde ellos miraban. Se levantaron de la banca, agudizaron la vista, la calle se curvaba en cierto punto, no les dejaba ver qué pasaba hasta que tres personas iban corriendo y detrás de ellos había niebla espesa. No pudieron evitar ver como crecía está persiguiendo a los transeúntes.

Arturo vio como una chica tropezó, se acercó a ella para levantarla y preguntó— ¿Qué pasa?

—Es un empoderado, está atrapando a las personas —miraron a la niebla y lograron ver como una persona cayó hacia atrás entrando en esta, Arturo hizo un movimiento con su brazo para apartarla del lugar, pero esa persona ya no estaba. La niebla comenzó a crecer con el poder de viento y Arturo lo apartó para mejor salir de ahí.

—Elena activa la alarma —la tomó de la mano y comenzaron a correr con esa gente—¸ esa niebla absorbe gente.

—Y tu poder también, creció con la corriente que hiciste. Y la alarma ya había sido activada hacía unos minutos.

—¿Por qué no la oímos? —sacó el teléfono, vio como estaba en modo silencio y el de Elena igual.



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En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 07.10.2026

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