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Mi nombre es Ricardo Dávila, soy miembro de un escuadrón especial residente de la ciudad de Nuevo San Bernardo, con la misión de ayudar a los Guardianes en misiones para la recuperación de los Objetos. Aunque esa parte tal vez ya la sepan. Durante una semana he sido parte del equipo y ahora decidí plasmar un poco de mí mismo, ya que, aparte de Daniel, me es difícil abrirme con los otros Guardianes. Son un poco extraños en mi opinión.
No lo digo para mal, son buenos tipos que saben lo que hacen y tal vez serían buenos policías, pero como no tengo una Piedra como ellos me cuesta encajar y tengo que entrenar mucho más para mantener un nivel cercano al de ellos.
Tuve que cambiarme de casa, y aunque Daniel me invitó a la suya me pareció que era demasiado pronto… Mucha información. Con eso de que la Joyera sabía dónde vivía al momento de convertirme en Mirror man. Aún me arrepiento sinceramente.
Entreno mañana, tarde y noche con toda clase de ejercicios físicos, y la realidad es que me recuerda esos días que estuve en el colegio militar, mi psicólogo me dijo que hablara sobre esto y la verdad tal vez sea un buen momento.
Yo idealicé demasiado servir a la patria, todo en un intento de parecer a otros “normal” o incluso “más hombre”, aunque no cambiaba quien era. Terminé la prepa y no lo dudé dos veces en irme hasta allá a estudiar. Todo iba bien hasta que atraje la atención de las personas equivocadas. Una cosa era llamar la atención de compañeros, pero con superiores que precisamente ejercían sus poderes para obtener de mi… atención.
Creí que estaba bien mientras no pasara nada malo, pero cuando un intolerante descubrió todo, uno de los más altos mandos me amenazó, quería que hiciera algo horrendo y degradante. Algo que bastante ya es con pensarlo, me negué y no dudó en expulsarme sin honores. No me arrepiento de ello.
Como poco antes de ello demostré ser bueno en actividades militares al llegar a la ciudad decidí enlistarme para ser parte del cuerpo de policías, con el sueldo que pagaban por ser preparado me bastaba para vivir, al final del día mi homosexualidad había alejado todo contacto que tuviera con mi familia por lo que solo me tenía a mí mismo.
Casi medio año después, era nuevo patrullando y cometí muy rápido un error garrafal, le disparé a un chico creyendo que sacaría un arma cuando atendíamos una emergencia, él solo era un tipo pasando por ahí, que trataba de mostrarme una identificación y solo reaccioné y disparé. Le di en el torso, perdió sangre demasiado rápido y sufrió un choque hipovolémico. Sufrió un daño cerebral que lo dejó en una cama conectado a una máquina para el resto de su vida.
Al principio me costó asimilarlo, pero terminé yendo cada semana a visitarlo en secreto porque la familia claramente me odia, ahora destino parte de mi salario como agente para sustentar el tratamiento, y realmente espero que algún día se pueda salvar.
En fin, por ello la Policía me encubrió de recibir un castigo como un favor, pero aun así fui despedido y solo me quedaba buscar otro empleo, fue cuando conseguí de suerte el empleo cuidando un piso de bóvedas, me lo tomaba muy en serio en un intento balurdo de tapar mis errores.
Aun así, me alegra estar aquí ahora, ayudar los Guardianes me da razones para vivir y seguiré con esto hasta las últimas consecuencias… Creo que debería terminar esto ya.
=GRABACIÓN – AGENTE DÁVILA (DavRic001_MEX) - FINALIZADA=
Eso estaba en los archivos de la Unión, a disposición de trabajadores de cierto rango, Daniel no había querido escucharlo, pero no podía dejar de pensar que, pues por algo estaba ahí y la verdad le interesaba este chico, esto fue antes de la niebla.
Ahora él había desaparecido en esta y ellos eran los siguientes.
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Arturo no podía recordar la última vez que se sintió así, como que era el fin, pero no podía porque nunca se había sentido así.
Era de noche y Arturo estaba recostado en su cama pensando, era habitual que sus propios pensamientos le quitaran el sueño. El tema de conversación consigo mismo era lo que les había dicho Gabriel «La niebla ya viene, con eso su fin» ¿Qué maña tenían sus enemigos con el clima? Primero la nevada, después la tormenta y ahora niebla ¿Qué seguía? ¿Granizo?
Arturo le sonrió al techo hasta darse cuenta de la estupidez que había pensado, “¿Granizo? Solo que fuese explosivo o si lo tocas te congelas… ¿En qué estoy pensando?” miró hacia la ventana entre su cama y la de Daniel. La noche seguía oscura, esperaba que pronto comenzara a brillar un poco para tener una razón para estar levantado, miró a Daniel y hasta llegaba a envidiar como lograba conciliar el sueño como si nada.
Ahora quería revisar la hora, la última vez que la checó eran como las dos de la mañana, extendió su mano para tomar el teléfono, pero en su movimiento lo dejó caer contra el suelo, el ruido fue lo suficiente para hacer que Daniel desde su cama se moviera.
—¿Daniel, estás despierto? —susurró casi al punto que no se escuchó así mismo.
—Claro que estoy despierto, no has dejado de moverte —le dijo calmado, dándose la vuelta hacia él.
—Pero sí ya son las cuatro de la mañana —le dijo deslumbrándose con su pantalla.