Las Piedras del Poder

Capítulo 49 | Huntress

PARTE SIETE ◊ EL SIGNIFICADO DE SER GUARDIÁN

Sus teorías habían sido verdad, poco más de dos semanas pasaron desde que la niebla de Mistify había atacado, Arturo no muy dispuesto fue a presentar su examen en la capital sin algún incidente, desde ahí el cansancio lo golpeó, sentía que apenas se podía levantar por las mañanas e incluso así tuvo que seguir con sus responsabilidades. Cada vez que se sentaba lograba sentir el dolor en sus huesos, lo bueno era que ese dolor se fue menguando con el pasar de los días, aun así, juró no volver hacer una estupidez de ese calibre otra vez, a menos que lo volvieran a orillar.

Naturalmente perdió sus poderes como aquella vez de la nevada, Elena exentaba algunos entrenamientos para hacer con Arturo “Sesiones de cultivación” donde le ayudaba a recuperarse de poco en poco, aunque no quitaba que su cuerpo era lo dañado como para volver a invocar el traje, solo era cuestión de esperar a que se restaurara.

Daniel por su parte, presentó la idea de integrar a Ricardo a la Guardia de la Flor, pero tanto como Gisela y Florian concordaron que era innecesario ahora que la Flor estaba en las Piedras. De hecho, la Guardia de la Flor como tal había sido desmantelada, sin Flor muchos de los trabajadores se fueron mientras que algunos se quedaron; tanto por la búsqueda de los Objetos por parte de la Unión, como ayuda para los Guardianes, especialmente después de lo ocurrido con Mistify.

En tanto ella, aquella chica fue procesada y condenada junto a los otros. Ella que había ayudado a la Joyera en su intento de arruinar su futuro terminó por arruinar el suyo. Solo porque creía que no tendría. Ahora la vida seguía, la Joyera seguía libre con la Hermandad y la rendición por su parte parecía nula al horizonte, ahora tendrían que darlo todo por detenerla, ya era tiempo.

◊

—Está bien, si eso es todo, creo que por hoy nos vamos a retirar —dijo la líder Gisela en la junta semanal que tomó lugar el viernes de esa semana, Arturo y Elena habían esperado un poco para decir algo cuando avisaron a los demás…

—Hay algo que quiero comentar, de lo que algunos ya son conscientes, han pasado dos semanas desde que derrotamos a Mistify y a la vez van tres que no he visto a mi padre, y aquí todos ya saben su situación por lo que-

—Entendimos tu punto, vas a ir a verlo —interrumpió Amelia ya harta de la larga junta, pero en el fondo lo prefería a ser humo.

—Iremos mañana a Meztli—dijo Elena, eso atrajo la mirada de Marco, quien estaba a su lado.

—Ah, si ese es el caso no veo problema —dijo Gisela. Con eso se despidieron y la junta por fin terminó para algunos hartos quienes se despidieron y comenzaron a abandonar el lugar. Arturo se iba junto a Elena hasta que Marco los llamó para que se quedaran un poco con él.

—¿Pasó algo, Marco? —el chico de fuerte mirada estaba un poco apenado, pero no podía evitarlo. La pregunta fue de Elena que había notado su atención en la última parte de la junta.

—No es nada grave, solo que oí que irán a Meztli y… —estaba demasiado apenado para hablar.

—¿Qué con eso? ¿Quieres venir con nosotros?

—Solo quería ver si podrían entregarle unas cartas a mi madre, los servicios de correos no son muy eficientes allá y son muy escasos.

—Ah, no creo que haya problema…

—Lo siento, ¿Cómo pude pedirte algo así?

—Es en serio, no hay problema.

—No es eso, creo lo mejor es que yo mismo vaya. Siento que sería lo mejor, igual, quería hablar con mi padre, no es como que pueda enviarle una carta… No sabe leer.

—Entonces ven con nosotros, Arturo y yo íbamos con su padre, pero también te podemos acompañar —el chico asintió con una sonrisa y por casi única vez vieron a Marco sonreír muy feliz, es entonces que los abrazó con fuerza a ambos.

—No sé qué hice para tener amigos como ustedes —y esa era la única vez que lo habían visto abrazar a alguien, o sea, a ellos mismos.

◊

A la siguiente mañana se reunieron con él en la central de autobuses para tomar uno temprano, su plan era una visita que más o menos regresaran al atardecer a eso de las seis o siete de la tarde.

Observaba el camino a través de la ciudad mientras Elena tomaba una siesta y se ponía a notar los estragos de sus peleas contra la Joyera, desde algún árbol sobrecrecido o el mismo puente que habían destruido y apenas recién se habían terminado de arreglar los ocho puentes. ¿Había valido la pena? Claro que sí, probablemente no podrían disfrutar de la visita de no ser por eso, una vez más, era mejor que ser humo.

Miró de reojo a Marco, el chico por alguna razón miraba a la nada y pasó de estar apenado el día a un estado de seriedad, más de lo usual, aunque no quitó que se había portado amable con ellos. Había un problema, pero era difícil de saberlo, Marco era del tipo de persona que era imposible de descifrar que pasaba por su cabeza, menos si no lo conocías del todo.

Meztli, de nuevo estaban ahí, había pasado casi un mes desde su última visita y realmente había muchas cosas que reportar a su padre, eso si no lo sabía. Dejaron la rudimentaria parada y los tres se encaminaron a la clínica.



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En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 07.10.2026

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