Lo que parecería un día soleado y calmado terminó en lo contrario. Las nubes del cielo se cerraron en una capa difusa provocando un día gris, aunque eso no le quitaba la intensidad al entrenamiento. Este día se decidieron en arriesgarse en usar la Habilidad Final. Solo se podía usar una vez por invocación sin llegar a abusar. Era posible usarla varias veces, pero eso implicaba un desgaste muy fuerte por lo que lo mejor era usar una única vez por día.
Los únicos que aún no la desbloqueaban y por lo tanto estaban en las gradas eran Elena, María, Matsumoto y la más aburrida de todas, Amelia. Estaba viendo a los demás entrenar esas habilidades. Mercurio había fragmentado la roca en nada, lo que demostraba que el nombre era un poco de adorno ya que servía para seccionar piedras o rocas muy grandes y en el suelo abría grietas, algo peligrosa, pero seguro que él la controlaría en unos días o semanas, tal vez un mes.
Gale controlaba un pequeño tornado cambiando la cosa a atraer, que eran hojas de papel y de las cuales cambiaba el color cada diez segundos practicando la retracción selectiva de su poder, mientras Azurita usaba los disparos del poder Ola para golpear objetivos de papel puestos por el mismo Gale con su poder.
Lucero atacaba a Sidian con su Campo de Luces mientras el mismo se envolvió en Sombra Máxima, una especie de domo de oscuridad pura que él mismo podía hacer crecer y controlar, por lo que vio se podía teletransportar ahí dentro y era útil para escalar, hubiera sido bueno en la batalla anterior, pero él ni siquiera sabía desde cuando la había desbloqueado.
Probablemente llegó a pensar “¿Cómo quisiera tener mi habilidad final?”. Esta hasta le ha de haber picado los ojos diciendo: Hola.
No había que decir al respecto.
Igneo por su parte colocó un montón de blancos y dianas por una pared cerca del techo donde usaba Multi-flecha, al parecer podía usarlo varias veces seguidas mientras no la interrumpiera con una flecha normal o dejarlo más de quince segundos. Se notaba como practicaba mejor su puntería, claro, se preparaba para enfrentar a Huntress la próxima vez, ella marcó un antes y después ya que quería decir que cualquiera de los empoderados ocasionales se podía volver miembro de la Hermandad. Especialmente ahora que habían reducido a sus miembros en la batalla contra Huntress.
Solo por comentar, Laura “Rebeltree” seguía presa hasta entonces al igual que todos los empoderados anteriores a ella, cabo las obvias excepciones, por lo que seguía la Hermandad con algunas bajas, pero no era la gran cosa.
Eso dejaba a Lira y Vielka, la primera se había tapado los ojos y usando Sonar estaba peleando contra la otra chica quien usaba Resistencia que le deba un escudo perfecto hasta ahora por un minuto máximo, Verónica había dicho que si seguía practicando podría aumentarlo, aunque sería cuestión de tiempo.
Amelia las observaba pelear, estaba orgullosa de sus amigas, pero había algo en el fondo que no la dejaba tranquila, ahí, sentada en las frías gradas se sentía sola e inferior. Había estudiado su Habilidad Final hasta el cansancio, pero aún era incapaz de manifestarla.
—Chicos, el tiempo terminó —les avisó Elena viendo una alarma en su teléfono, ya habían dado las seis de la tarde y las nubes rojas del atardecer estaban detrás del techo laminado del gimnasio, se fueron a cambiar y las amigas de Amelia salieron a los pocos minutos.
—Debiste verlo, Vero, es como ver todo, pero a la vez nada, de hecho, puedo ver desde distintos ángulos todas las cosas con la habilidad.
—Chicas, ¿Cómo les fue?
—Con el uso correcto podría ser imparable, Caro.
—Chicas les estoy hablando.
—¿Así? —dijo Carolina algo sorprendida de ver a Amelia— Entonces dejemos el tema para otro día, Vero.
—¿Por qué? —preguntó Amelia.
—Es que… ¿Por qué hablaríamos de las Habilidades Finales? Me incomoda, pues… aún no la tienes, pero podemos hablar de otra cosa como… la tarea de Cálculo, casi la acabé en clase y podría…
En ese momento dejo de oírla, su voz se volvió difusa y distante, ya no quería oírla, se había dado cuenta de que era lo que sentía por dentro, más que impotencia o inferioridad estaba sintiendo… envidia.
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El siguiente día llegó y como siempre Amelia llevó a las chicas en su auto, se acercaron a la escuela caminando a solo una vuelta de esquina. Amelia estaba varios pasos delante de ellas mientras hablaban del tema de sus Habilidades Finales, la otra por su parte deseaba que se callaran un momento y la dejaran tranquila.
—Amelia, buenos días —saludó Elena que apenas iba a entrar, las chicas estaban algo lejos para saludarlas, sin querer se había adelantado demasiado— ¿Está todo bien?
—¿Por qué lo preguntas?
—Venías con la cara en el piso, por lo general vas mirando a todos como si fuesen insectos.
—Hoy no estoy de humor para eso.
—¿Y eso?
—Es algo complicado, no es algo que pueda decir aquí en la entrada con todos.
—Entonces entremos, podremos hablar más tranquilas adentro —ambas pasaron y fueron detrás de la escuela, un lugar privado para el tiempo antes de clase—. ¿Entonces?