Las Piedras del Poder

Capítulo 57 | Sleepy Beauty

«Gané». Eso era lo que decía la carta, no lo entendía. “Algo pasará a las diez cuarenta. Algo que declare su victoria, pero… ¿Qué exactamente?” Se acercó a su ventana a ver la ciudad, pero no pudo ver nada extraño, entonces invocó su traje y salió a revisar un poco, pero no notó nada fuera de lo habitual, llegó a un tejado y fue entonces que decidió llamar a la Unión.

—Lo que sea, la carta decía que después de las veintidós cuarenta horas ganaría.

—Si no sabes que va a hacer no podemos hacer mucho, ¿Qué más tiene la carta? —le dijo Gisela al teléfono.

—Dice que ganó. Nada más.

—Algo mortal no es, no tiene sentido que veas el mensaje después. Ya sabemos de casos donde empoderados obtienen sus Cristales una noche anterior, esto pasó con Guantlet y con la reciente Compresser.

—Entonces a las veintidós cuarenta… alguien será empoderado.

—Arturo, tienes que calmarte, aquí las cosas tampoco van mejor, estamos veinticuatro siete revisando cámaras y comprobando alarmas, si algo pasa recuerden que son los primeros en ser avisados, seguro la Joyera les dejó la carta para asustarlos y tenerlos como estás ahora. Vuelve, si a las once no ha pasado puedes dormir tranquilo.

—Vale, estaré pendiente. Gracias —colgó un poco más tranquilo, tenía razón, la Joyera seguro lo hizo para asustar. Incluso si hiciera algo la Unión les avisaría. Si es que no fallaban las comunicaciones, ese día fallaron por una explosión en una antena, una explosión con el nombre de la Joyera. Aunque no es de usar el mismo truco dos veces, hasta donde sabían.

◊

—Arturo ¿Podrías ayudarme? —Daniel entró a la habitación con unas cosas que no eran demasiado extrañas si no fuera Daniel.

—¿En qué?

—Ayúdame a decolorarme el cabello.

—¿Por?

—Por favor.

—No, más bien ¿Por qué?

—Desde mi intento por usar el Cristal de Mayor Keeper no se me han quitado los mechones morados y ya intenté quitarme esto —levantó su manga mostrando una especie de círculos que iban por su brazo como tatuajes y estos eran de color lila.

—¿No se han quitado?

—Bajaron y algunos desaparecieron, pero de ahí en más mi cabello sigue igual.

—Se te ve bien, aunque sí… Te puedo ayudar, aunque nunca lo haya hecho.

—No es muy difícil, te voy diciendo.

—Vale, pero ¿Por qué te los quieres quitar? ¿Por qué no en una estética?

—Bueno… mañana hay clases, saliendo está la junta y en ninguno podría decolorarlo y teñirlo de nuevo por eso quiero hacerlo ahora y no puedo hacerlo solo. Y aparte saliendo de la junta iré con Ricardo a comer.

—…

—¿Puedes creerlo? Le nació invitarme, yo estaba por intentarlo, pero no lo esperaba y dije: ¿Por qué no?

—Genial, pensé que ninguno daría el paso, de hecho, todos estábamos esperando.

—¿En serio? Qué pena —empezó a preparar la mezcla en un cuenco y Arturo se fue poniendo los guantes, había visto a su madre quitarle las canas a su padre, pero no sabía mucho sobre hacer una decoloración, Daniel era un poco más experto.

Con la ayuda de Daniel fue fácil para Arturo aplicar el producto, pero al mismo tiempo revisaba de reojo el reloj en la pared de la habitación que poco a poco se acercó la hora hasta que terminó de hacer la aplicación y tuvieron que esperar a que hiciera efecto.

—¿Abriste la carta? —notó tarde el sobre en la cama de Arturo— ¿Qué decía?

—Algo de lo que no debemos preocuparnos.

—Puedes decirme, no creo que sea buena idea que te lo guardes —Arturo lo pensó un poco y le mostró el sobre con el mensaje—. Algo ha de planear.

—Siempre planea algo. Me cuesta pensar que planea esta vez.

—Es muy difícil, es buena, nunca dejando de sorprender.

—Lo sé.

—No es tan malo, seguro la Unión nos avisará y por si acaso me iré a lavar el pelo, ya vuelvo.

Daniel se tardó no más de diez minutos que Arturo siguió pendiente al reloj, ahora faltaban diez minutos. Llegó con una toalla en la cabeza y enojado.

—¿Qué pasó?

—Esto pasó —se quitó la toalla mostrando la cabellera amarillenta producto de la decoloración.

—Eso es lo que pasa cuando te decoloras ¿No?

—Lo sé, pero el problema es este —Arturo observó con más detenimiento y notó que las mechas moradas seguían ahí a pesar de la decoloración.

—Me aseguré de poner más, tú lo viste.

—Lo sé, no es tú culpa —soltó un suspiro—. Espero con el tinte se puedan quitar. Lo estuve pensando, espero que nadie noté que tengo exactamente el mismo peinado y mechas que Azurita.

—Creerán que lo viste, te gustó y lo replicaste, además eso no es una prueba precisa, nada de qué preocuparse. Vamos, tengo que ponerte ese tinte ¿No?

Arturo, con la guía de Daniel, preparó y puso el tinte mientras se acercaba la hora, lo mismo, esperaron y se fue a lavar el cabello. Pronto notaron que tuvieron la misma suerte.



#2136 en Fantasía
#435 en Magia
#2428 en Otros
#462 en Acción

En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 12.10.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.