Salí corriendo para poder alcanzarlo. Estuve corriendo varias calles para atraparlo, hasta que vi que se detuvo en una calle oscura.
Me acerqué para poder alcanzarlo y, cuando por fin pensé que lo había conseguido, vi que era un saco con una peluca.
—¡Ah!
Quedé frustrada al ver que estuve persiguiendo un objetivo equivocado.
El callejón en el cual me adentré era muy oscuro y pude ver unas sombras moverse. Cuando miré bien, eran personas acercándose rápidamente con cuchillos en las manos.
Mis ojos se abrieron de par en par y el sudor recorrió mi rostro al darme cuenta de que había reaccionado demasiado tarde.
¿Me iban a matar? ¿A robar? ¿A extorsionar? ¿Ahora qué hago?
Me quedé paralizada. Di un paso hacia atrás y el reloj de mano pitó.
¡Tin, tin, tin!
—Las once...
Tenía que reunirme con Stayler.
¿Ahora qué hago?
Mi cuerpo todavía no se había movido cuando una persona que apareció detrás de mí me sujetó de una mano y me jaló hacia atrás.
En ese instante reaccioné.
La persona corrió rápidamente, pasando frente a mí, y lo reconocí al instante.
¡Era Stayler!
Noqueó a las personas extrañas que estaban allí y luego se giró hacia mí.
—Mira nada más, te dejo sola y te metes en problemas.
En ese instante quería darle un puñetazo por ser tan arrogante, pero luego me calmé y me incliné levemente.
—Muchas gracias. Si no hubieras llegado, no sé qué me habría pasado.
Stayler alzó una ceja.
—Mejor dicho, a la próxima reacciona. Casi te matan.
—Tienes razón, acepto mi error.
—¿Ahora qué te pasa? ¿Qué te picó?
—Nada, solo estoy siendo agradecida.
—Pues parece fingido.
—¡Ahh! ¡Solo quería agradecerte! ¡Deja de burlarte!
—No me estoy burlando.
—Pues parece que sí.
—Bueno, lo bueno es que estás bien. ¿Y cómo te fue? ¿Qué hiciste?
Entonces le conté todo y le mostré el collar.
—¿Y cuánta plata te quedó? Me acuerdo muy bien de que dijiste que no ibas a quedarte sin nada.
—Eh...
—¿Qué pasa?
—Eh...
—No tienes nada, ¿verdad?
Miré hacia abajo y asentí.
—Bueno, sí tenía, pero una hora antes me robaron lo que quedaba. Ese mocoso... ¡Yo solo quería ser amable!
—¡JAJAJAJAJA!
Luego dijo con una voz burlona:
—«No me voy a quedar sin dinero, te lo juro». ¡JAJAJAJA!
—¡Cansón!
Seguimos caminando hasta la cabaña y, antes de llegar, me puse a pensar.
El reloj sonó a las once y Stayler apareció justo en ese instante. Yo estaba a varias cuadras antes de llegar al lago de los Cisnes. Pensé que ya iba tarde y dudo mucho que él se haya puesto a buscarme.
—Oye, Stayler, ¿cómo me encontraste?
—Iba pasando y vi a una persona corriendo, persiguiendo algo. Entonces dije: «¿Quién más podría ser?». Y eras tú.
—Ah, eso significa que estabas llegando tarde, ¿no?
Se quedó quieto y se giró un poco.
—No, ya había llegado y tú no llegabas.
—Pero si me viste correr, eso significa que todavía no habías llegado.
—Claro que sí.
—No, porque yo empecé a correr unas cuadras antes de llegar al lago de los Cisnes.
—Ah, me atrapaste.
Dijo sonriendo.
—Sí, pero si hubiera llegado puntual, no te habría salvado.
Lo dijo mientras asentía con la cabeza.
—No importa, tú mismo dijiste que la puntualidad era primero.
—Me lo dice alguien que no es puntual.
—Pues, al parecer, tú tampoco.
—Yo sí soy puntual. A veces pasan algunos inconvenientes en el camin...
—¡Ah, llegamos a la cabaña! ¡Ya quiero descansar!
Lo dije mientras saltaba, acercándome a la cabaña, y cuando entré...
Editado: 28.10.2026