El viento del amanecer acariciaba suavemente las montañas donde Mulán había vivido toda su vida, sentada debajo de aquel viejo árbol recordaba las palabras de su padre “Esa flor es tardía, pero seguro cuando florezca será la más bonita de todas”, esa tarde parecía muy lejana, ya no era la aquella chica de diecisiete años.
El Imperio Chino, por fin, respiraba en paz después de años de guerra. Pero para Mulán, el regreso a su hogar no fue un regreso al confort, sino una bienvenida a una batalla interna que nadie más podía ver. Las cicatrices de la guerra no solo se llevaban sobre su cuerpo, sino también en su mente.
Mientras el sol se alzaba, bañando las montañas en una luz dorada, Mulán miró al horizonte. Aunque había logrado lo imposible, la guerra la había cambiado para siempre. El camino tradicional que su familia esperaba para ella, uno de silencio, obediencia y adaptación a las normas, ya no le ofrecía consuelo. Su alma deseaba algo más, algo que no podía ser comprendido ni por sus padres ni por nadie.
Pero no tenía tiempo para esos pensamientos porque muy en el fondo ella sabía que el peligro nunca acabaría porque, así como Shan Yu había más personas interesadas en tomar la silla del emperador, de eso estaba muy segura.
Un susurro oscuro se extendía por el reino, una amenaza que no provenía de tierras lejanas, sino de las mismas sombras que la guerra había dejado atrás. Un nuevo enemigo, silencioso y astuto, estaba surgiendo. Y Mulán sabía qué la tranquilidad y paz no dura para siempre
El camino que elegiría en los próximos días definiría no solo su futuro, sino también el de su familia y de su país. El reflejo en el agua, frente a ella, parecía mostrar una versión de sí misma que aún no comprendía del todo. Una mujer con el alma marcada por el sacrificio y que ahora solo buscaba encontrar la razón de su vida, quería descubrir cuál era su verdadera misión en la vida.
El viento sopló con más fuerza, trayendo consigo la respuesta a su pregunta: el camino hacia adelante no era uno de conformidad. Era uno de lucha, de autodescubrimiento tenía que luchar por romper las cadenas de las expectativas ajenas. Mulán quiere demostrar que, más allá de ser una heroína legendaria, es una mujer que elige su propio destino, sin importar los obstáculos que enfrente.