Lazos De Sangre Y Tiempo

CAPITULO 34

EL SEGUNDO DÍA DEL JUEGO

Las siluetas de los rascacielos de la ciudad comenzaron a dibujarse en la línea del horizonte pero Damián no tenía intenciones de claudicar tan rápido. Era el segundo día del fin de semana. El sol de la mañana ya calentaba con fuerza la cubierta del Aethelgard y con su nueva mentalidad competitiva y posesiva firmemente asentada, el magnate decidió alterar la ruta. En lugar de enfilar hacia el muelle principal, desvió el velero hacia una exclusiva marina privada en una zona residencial restringida, un nuevo destino que prolongaría el aislamiento de ambos antes de tocar tierra firme.

Fijando el rumbo en el ordenador de a bordo, Damián abandonó el timón y caminó hacia la popa con una seguridad renovada. El cansancio del desvelo había desaparecido, reemplazado por la adrenalina del cazador. Se detuvo a un par de metros de Alexia, apoyándose con arrogancia en la estructura del barco.

  • ¿Disfrutando de la vista, Sterling? - preguntó Damián, infundiendo a su voz un tono casual, casi lúdico, que buscaba tantear el terreno y medir el impacto de sus acciones de la noche anterior.

Alexia no se giró de inmediato. Permaneció contemplando el agua, con las gafas de sol doradas ocultando su mirada, aunque la rigidez de sus hombros delataba que estaba perfectamente alerta.

  • La vista sería mejor si estuviéramos atracando en el puerto - respondió ella con una voz plana y cortante - Veo que cambiaste el rumbo. ¿Se te olvidó cómo navegar o simplemente te cuesta aceptar que el tiempo se te terminó?

Damián soltó una risa baja, un sonido cargado de suficiencia que no mostraba rastro del hombre perturbado de la madrugada. Se acercó un paso más, reduciendo la distancia, desafiando el perímetro de seguridad que ella intentaba mantener.

  • El fin de semana tiene dos días y apenas estamos empezando el segundo - afirmó el CEO, clavando sus ojos grises en el perfil de la joven - Anoche me diste una demostración muy interesante de lo mucho que ha cambiado tu... estrategia. Admito que tu nuevo personaje es fascinante pero los dos sabemos que los negocios y el deseo se manejan bajo las mismas reglas, gana el que tiene más resistencia y yo tengo toda la vida para ganar este juego.

Alexia giró la cabeza despacio, mirándolo de frente por encima del borde de sus gafas. La fría madurez de su mirada chocó contra la renovada arrogancia competitiva del magnate. Le dedicó una sonrisa cargada de una lástima punzante, la misma que solía desestabilizarlo.

  • Estás confundiendo mi resistencia con un desafío, Miller - sentenció ella en un susurro demoledor - Crees que estás compitiendo por recuperar una pieza de tu propiedad, pero la realidad es que estás jugando solo en un tablero que ya fue destruido. Puedes cambiar el destino del velero hoy pero no puedes cambiar la factura que el pasado te va a cobrar mañana. Disfruta de tu segundo día porque cuando estes en tu imperio financiero ese recuerdo es lo único que vas a conservar.

Damián expandió su sonrisa, aunque sus ojos se entrecerraron con una fijeza peligrosa. La resistencia de ella solo alimentaba el fuego de su obsesión. El velero comenzó a reducir la velocidad automáticamente al aproximarse a los canales de la marina privada, preparando el escenario para el siguiente movimiento de un fin de semana que prometía ser implacable.




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