Lazos De Sangre Y Tiempo

CAPITULO 37

LAS MÁSCARAS DEL PASADO

Una vez que cruzaron el umbral de la marina y se adentraron en el pasillo privado que conducía a la zona de los restaurantes exclusivos, lejos de las miradas indiscretas de la élite, Alexia se detuvo en seco. Giró sobre sus talones con una rapidez felina, encarándolo de golpe. La calma sepulcral que había mostrado frente a Viteli y Rossi se evaporó, transformada en una furia fría y cortante que Damián jamás le había visto.

  • ¿Qué demonios crees que estás haciendo, Miller? - le reclamó Alexia, con la voz contenida pero impregnada de una rabia absoluta - ¿Qué fue ese espectáculo ridículo en el muelle? Me tocaste frente a ellos como si fuera un trofeo de tu propiedad. Estás provocando que se desaten rumores completamente equivocados en nuestro círculo, ¡y no pienso tolerar que juegues con mi nombre ante la prensa o ante cualquiera de esa gente!

Damián la miró, con la respiración alterada y el eco del rumor sobre Angels todavía dándole vueltas en la cabeza. Las palabras de Alexia, cargadas de un rechazo tan genuino, terminaron por dinamitar el poco autocontrol que le quedaba al magnate. Su mentalidad competitiva y el golpe a su orgullo propio colisionaron en un segundo de absoluta lucidez agresiva.

  • ¡No me vengas con hipocresías, Alexia! - explotó Damián, dando un paso agresivo hacia ella, invadiendo su espacio sin el menor rastro de cortesía - ¿Ahora te preocupan los rumores? ¡Eso era exactamente lo que siempre habías querido! Te pasaste meses buscando una sola mirada mía en los eventos, desviviéndote para que la prensa, la alta sociedad y todo nuestro maldito mundo creyeran que había algo real entre nosotros. Buscabas cualquier excusa para estar cerca de mí, implorando en silencio que te reconociera frente a los demás. ¿Y ahora pretendes actuar como si te diera asco que te toque?

Alexia apretó los dientes, manteniendo la mirada fija en esos ojos grises que destellaban furia. Damián tenía razón sobre la joven de esta línea temporal, esa versión de ella habría dado la vida por el gesto posesivo que él acababa de hacer en el muelle pero la conciencia del futuro solo sentía desprecio por la ironía de la situación. Su silencio no hizo más que alimentar el brote de posesividad del CEO.

Damián dio otro paso, acorralándola sutilmente contra la pared decorada con maderas exóticas del pasillo, inclinándose de modo que su voz ruda y profunda resonara con una fuerza absoluta.

—Pues déjame decirte algo, Sterling no me importa en lo más mínimo si el mundo entero cree que eres mía desde esta mañana - sentenció Damián, con una fijeza peligrosa en la mirada y una sonrisa oscura en los labios - No me importa lo que murmuren de Angels, ni me importan tus amenazas. Si la élite cree que estamos juntos, que lo crean porque tarde o temprano... vas a volver a caer. Tarde o temprano vas a ser mía de verdad y esta vez no habrá máscara ni orgullo que te salve de mí.

Alexia no retrocedió ni un solo milímetro ante la imponente cercanía de Damián. Escuchó su estallido de posesividad con el rostro imperturbable, dejando que la furia del magnate rebotara contra una pared de hielo absoluto. Cuando él terminó de hablar, ella levantó una mano con una lentitud exasperante y se quitó las gafas de sol clavando sus ojos oscuros, cargados de una madurez aplastante, directo en las pupilas grises del CEO.

  • Tienes el orgullo herido, Miller, y se te nota en cada palabra - respondió Alexia, con una voz tan gélida y afilada que cortó el aire del pasillo - Escuchaste los rumores de Londres y entraste en pánico. Ahora estás intentando usarme como un escudo, buscando marcar territorio conmigo solo para atacar a Angels y demostrarle al mundo que tú también puedes jugar el mismo juego. Qué patético.

Damián tensó la mandíbula, pero antes de que pudiera interrumpirla, ella dio un paso al frente, obligándolo a sostener la brutal honestidad de su mirada.

  • Y tienes razón. No voy a negar nada de lo que dijiste - continuó ella, con una calma devastadora - Todo lo que mencionaste, y hasta más, es completamente cierto. La Alexia que conocías se desvivía por ti. Te dio su atención, su adoración ciega y su juventud. Pasó meses rogando por una migaja de tu reconocimiento, esperando que tu mundo y el mío se cruzaran de verdad pero ese tiempo ya pasó. Ahora, lo último que quiero es que mi nombre y el tuyo estén ligados en la boca de nadie.

Damián guardó un silencio sepulcral, golpeado por la crudeza con la que ella aceptaba el pasado mientras lo pisoteaba en el presente.

  • Te di lo que más querías durante años, Damián mi ausencia absoluta - sentenció Alexia en un susurro demoledor que resonó en el pasillo - Te saqué de mi vida, te dejé libre para tus negocios y tus romances secretos pero por lo visto, mi ausencia tampoco te basta. Ahora que ya no me tienes, te estás volviendo loco.

Sin darle tiempo a reaccionar, Alexia le dio la espalda con una elegancia suprema y comenzó a caminar con paso firme hacia la salida de la marina, dejándolo completamente solo en el pasillo, lidiando con el peso muerto de su propio ego y una obsesión que empezaba a consumirlo por completo.




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