Legnas: la profecía I

29. He ganado

Alexander:


El ataque al Reino de las Hadas del Aire de ayer fue catastrófico, incluso peor que los dos anteriores. Todo estaba destruido y el número de muertes tanto de Legnas como de Hadas fue increíble; la mayoría de los sobrevivientes tenían serias lesiones y fueron trasladados a nuestro reino temporalmente hasta que descubramos qué está pasando. 


Todos los demonios eran de categoría dos, demasiado fuertes para ser un ataque aleatorio. Están buscando algo, ¿pero qué? ¿Por qué atacar a las hadas?


Anoche solo dormí par de horas con todo el ajetreo, pero fue suficiente como para soñar con Lirba Asim y más planes sobre el ataque. Tengo la sensación de que la muerte del rey se acerca y en honor a la verdad, me asusta ser testigo de ello. No quiero irme a la cama, pero lo necesito. Han sido dos días realmente largos.


Anoche algo llamó mi atención. Por primera vez desde que tengo estos sueños, vi un indicio de que el mundo sobrenatural existía en esa época. Uno de los soldados que acompañaban a Rasiver tenía una bash, era un Legna. 


Esto se pone cada vez más raro y yo sigo a ciegas sin saber qué me sucede. Estos sueños no son normales, si tan solo lograra tener una pista que pueda tranquilizarme… pero no, no tengo forma de saber nada. 


Y como si alguien hubiese escuchado mi petición, una idea viene a mi cabeza. Demonios, ¿cómo no se nos ocurrió antes? ¡Las runas!


Sonrío ante la nueva idea y de la gaveta de la mesita de noche, saco mi bash.


Las runas no solo son nuestras armas, sino también una guía. Nos ayudan a encontrar el camino en la oscuridad y todo está en dependencia de la cantidad de runas y la forma de leerlas. Solamente necesito siete de ellas. No es muy común usarlas, únicamente los Profetas trabajan con ellas, por lo que no es tan raro que no hayamos pensado en eso.


Con el corazón bombeando a todo dar y la esperanza de encontrar una respuesta, me siento en la cama y abro la bash. Respiro profundo y saco la primera. 


Sin verla la coloco boca abajo sobre la cama. Saco la segunda y la fijo debajo de ella con una separación de dos centímetros aproximadamente. La tercera va a la izquierda de la segunda con la misma distancia y la cuarta va a la derecha. La quinta y la sexta las coloco en diagonal con respecto a la tercera y la cuarta y la última debajo de la segunda.


Una línea azul brillante une las siete runas sellando el contenido. Es la hora de la verdad. Respiro profundo intentando calmar los latidos acelerados de mi corazón y, con las manos temblorosas, volteo la primera.


Ante mí aparece la piedra de "Historia por Terminar", una especie de V al revés. Es una runa bastante rara y como su nombre lo indica se trata de una historia que no ha llegado a su final.


Sin entender por qué saldría una de las Runas Principales volteo la segunda: "Doble vida". ¿Pero qué demonios?


Revelo la tercera: es la runa del "Alma". Sin detenerme a analizarla me dirijo a la cuarta: "Bucle". Estoy seguro de que esto ya no puede empeorar.


La quinta significa la "Muerte". ¡Madre de Dios! ¿Muerte? ¿Mi muerte? La sexta es la runa de la "Vida". 


Esto es de locos; ya no quiero ni ver la última. 


Tomando un último suspiro, levanto la última y como un niño pequeño volteo la cabeza para no mirar, pero como la curiosidad mató al gato o algo así suele decir mi hermana, lentamente me enfrento a ella. "El Destino".


Suelto la respiración que sin darme cuenta contenía y las vuelvo a mirar. ¿Cómo rayos descifro esta lectura? 


Tengo las Siete Runas Principales de la bash sobre mi cama como si fuera lo más normal del mundo cuando en realidad, estas runas casi nunca se muestran. No tengo conocimiento de que hayan salido en alguna lectura y mucho menos todas juntas. 


Demonios, esto es más difícil que al principio. Tendré que preguntarle mañana a Sharon para ver si se le ocurre algo y en última instancia hablar con un profeta. Espero no tener que llegar a tales extremos.


Con mis esperanzas destrozadas, guardo las runas y me acuesto. Estoy tan agotado que el sueño no tarda en alcanzarme.


Cuando abro mis ojos estoy en una especie de carnaval lleno de personas y con la música por todo lo alto, opacada un poco por las conversaciones de los presentes. 


Suspiro desalentado. Aquí vamos de nuevo. 


Una majestuosa caravana llena de luces y con el símbolo de la familia real, dos dragones entrelazados, pasa con lentitud frente a nosotros y un joven no mucho mayor que yo, está de pie en el centro con una enorme sonrisa en su rostro, saludando a todos al pasar. A su lado, en el trono, se encuentra Hazir con sus dedos en la barbilla, sumido en sus pensamientos y en el otro extremo una joven hermosa con su pelo rubio cayendo sobre sus hombros en unos bucles perfectos.


¡Madre de todos los demonios! El cumpleaños del príncipe. Todo acaba hoy.


—¿Está todo preparado? —pregunta una voz femenina a mi lado. 


Lirba se voltea hacia ella sonriendo. La capucha que lleva me impide verla, pero su voz me parece conocida… muy conocida. 




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