Legnas: la profecía I

35. Cumpleaños de Jazlyn

Sam:


—Puede matarme si así lo desea, pero nunca le diré nada.


Con una sonrisa altanera, cojo una silla, la pongo frente a él y me siento apoyando los brazos sobre el espaldar. Me doy cuenta de que mi cercanía lo pone nervioso, pero no es para menos, a fin de cuenta, no hay una criatura sobrenatural que no sepa quién soy y de lo que soy capaz.


—¿En serio? Porque yo estoy convencido de que cantarás como un pajarito.


Acerco una de mis garras a su rostro y haciendo presión, rasgo su piel y un hilo de sangre corre detrás. Él solo contiene la respiración.


Debo admitirlo, su voluntad es fuerte. Llevamos cuatro horas encerrados en esta choza mugrosa y a pesar del dolor que le he infligido, no ha dicho nada, pero he conseguido quebrar a tipos mucho más duros; este Legna de pacotilla no me va a suponer mucho problema.


—Preguntaré de nuevo… ¿Quién es el guerrero con la marca invertida?


—Te lo diré de nuevo… no lo sé. 


Me río.


Observo al hombre ante mí. Tiene el rostro desfigurado, obra mía, por supuesto; la camisa rota y llena de sangre debido a los múltiples cortes en su pecho, está maniatado a su silla y su pierna derecha dislocada. Hace par de horas se desmayó del dolor; estoy seguro de que no le queda mucho.


Me levanto de la silla y camino hacia la mesa, o lo que queda de ella, pegada a la pared, cojo un cuchillo y me volteo hacia el hombre. Sus ojos se abren asustados. Ya sabe lo que viene.


—Entonces, Thomas… ¿Cuántos dedos nos quedan? Ah, sí, solo cuatro.


Miro hacia el piso y sonrío al ver sus seis dedos restantes esparcidos por todos lados. Me arrodillo frente a él, cojo el pulgar y lo aprieto sobre mi rostro de modo que dos gotas de sangre caen sobre mi lengua. La saboreo.


—¿Sabes? La sangre de los Legnas es deliciosa, no llena, pero tiene un gusto diferente a la de los humanos. Puede ser muy… vigorizante, digamos. Creo que se debe a la gracia de los Arcángeles, mera suposición, claro.


Coloco su dedo sobre su pierna.


—Ríndete, Thomas, entre más rápido lo hagas, más pronto el dolor se irá. Como sabes, no hay forma humana de que te deje salir con vida de aquí, así que solo puedo ofrecerte una muerte rápida y sin más dolor, de lo contrario, me encargaré de hacerte sufrir lo inimaginable y cuando ya no puedas más, beberé toda tu sangre… lentamente, hasta secarte. Puede que incluso te use durante varios días como comida… eso sería más divertido.


Mi voz suena calmada en todo momento y he hecho esto lo suficiente como para saber que eso exaspera a las personas. Mi padre dice que tengo una cara de desquiciado exquisita.


—Entonces… ¿Quién es el hijo de San Miguel con la marca invertida?


—¡Púdrete!


Sin pensarlo dos veces, le corto el dedo anular. El grito que profiere retumba por todo el lugar, pero no me preocupo; estamos en una choza abandonada en lo más profundo del bosque Ímer, nadie nos encontrará aquí.


Me pongo de pie, cojo el vaso de whisky que preparé hace un rato y tomo un sorbo.


—¿Quieres? —le pregunto, pero no lo dejo contestar; en su lugar, vacío su contenido sobre su mano herida haciéndolo retorcerse del dolor.


Se preguntarán qué demonios estoy haciendo, ¿no?


Sencillo, desde que Cristopher me enseñó la maldita profecía, no he podido dejar de pensar en ella y en que Jazlyn está en peligro. Así que he decidido descubrir los secretos tras esas palabras porque al igual que mi padre, estoy seguro de que lo que sea que signifique todo eso, va a ocurrir y yo no lo puedo permitir.


He intentado descifrarla por partes…


El tercer milenio será el elegido y el híbrido al mundo llegará: Jazlyn es el híbrido, descendiente de cuatro criaturas poderosas y nació en el año dos mil, justo el inicio del tercer milenio.


Dará poder y fuerza a la Raza Pura… supongo que se refiere a los Legnas.


Liberará a los lobos de su maldición. Aquí me atrevo a suponer que habla de la licantropía lo cual no me sorprendería, a fin de cuentas, Mía me hizo inmune al sol y de ahí se deriva la otra parte: le otorgará el libre albedrío a la raza repudiada bajo la gran esfera de luz.


El arma que se apodera de su sangre poco a poco la consumirá: no sé exactamente cómo funciona eso, pero soy consciente de que Mía le temía a la serta, no quería usarla. Solo Dios sabe lo que sentía cuando se conectaba a su sangre.


Y a partir de aquí las cosas se salen de mi control. ¿El alma dos veces nacida, el hijo de San Miguel con la marca invertida? No sé a qué se refiere con lo del alma, así que ni me concentro en eso; teniendo en cuenta que son la misma persona, solo necesito encontrar al guerrero.


Y aquí es donde entra mi prisionero. Thomas Haron, la mano derecha del todopoderoso Lohan O´Sullivan. Si hay alguien en ese reino además de la familia real que pueda saber algo tan inusual como la existencia de un guerrero con la marca invertida, ese es él.




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