Leon- ...Eso suena a problemas.
Denis- ¿De verdad?.
Leon- Sí. Malos problemas.
Como por arte de magia, los caballos empezaron a relinchar afuera y el suelo retumbó al compás del murmullo de un revuelo.
Leon- Vamos, tenemos que salir. Nos están atacando.
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Cuando Leon y Denis salieron disparados por la puerta, encontraron a un grupo de mercenarios completamente armados rodeando las casas. Mucha gente había estado descansando cerca tras terminar de atender a sus pacientes. Se pusieron en pie de un salto, mirando a los mercenarios con ojos de miedo y desconcierto.
Denis- ¿Po-Por qué...?.
Un hombre emergió de la multitud, colocándose al frente del grupo armado.
Leon- ...Jurgen.
Jurgen- Oh, Su Majestad... Si estás aquí, ¿sería correcto asumir que todo nuestro plan ha quedado al descubierto?.
Denis- T-Tú... ¿No habías regresado a Obsidian...?.
Jurgen esbozó una sonrisa burlona, mofándose de la completa falta de comprensión de Denis sobre la situación.
Jurgen- Pensé en matarte tú solo con mis propias manos antes de irme. Ya sabes, para mantener la boca cerrada. Pero viendo que el secreto ya ha salido a la luz... Bueno, parece que no me queda más remedio que matar a todos los implicados. Si se llega a saber que actué desafiando la voluntad de la familia imperial, seguramente me matarán a mí también, ya ves. Está totalmente prohibido obstaculizar u oponerse a un acuerdo que ellos elaboren. Por eso, lamentablemente me vi obligado a unir fuerzas con ustedes.... ...y tomar medidas indirectas como infectar a la gente de Liberté. ¿Lo entiendes ahora, lord Estúpido-Capullo?.
Jurgen soltó una risita burlona, y las cabezas de todos los aldeanos se volvieron de golpe para mirar a Denis.
Aldeano- ...De ninguna manera....
Aldeano de Liberté- Tú... ¿Tú eres quien hizo sufrir a nuestros amigos....
La expresión de Denis se contrajo, presionado por el grupo de aldeanos sumidos en una furiosa incredulidad.
Denis- ...Gh....
Jurgen- Bueno, se acabó. De todos modos, ahora van a morir todos.
Leon, el Rey de las Bestias, dio un paso al frente para plantar cara a la evidente hostilidad de Jurgen. Llamó a sus camaradas con una voz fuerte y retumbante.
Leon- ¡Los que puedan luchar, a luchar! ¡Los que no puedan, corran hacia la parte de atrás y refúgiense en las casas. ¡Rápido!
Aunque los soldados del palacio, el sirviente de la familia Dompteur, los aldeanos y la gente de Liberté que había venido a ayudar se unieron… No podían igualar la pura fuerza de las tropas de Jurgen. Incluso si la gente de la tienda se unía a la pelea, aun así no sería suficiente. Sin mencionar que los aldeanos estaban completamente en shock por la traición de Denis. Él había sido de gran ayuda para ellos; descubrir que fue el causante de todo desde un principio era devastador.
Jurgen- Aquí tenemos una ventaja abrumadora. ¿Aun así van a pelear contra nosotros?
Leon- No importa quién tenga la ventaja. Hemos llegado tan lejos porque las vidas de estas personas importan. No me importa si eres tú o una enfermedad la que intenta arrebatárnoslos. Siempre los protegeremos.
Jurgen- ¿Ah, sí? Pero ¿acaso puedes unir a gente pobre, destrozada por la traición, para que luche junto a quien los traicionó?.
Los aldeanos intercambiaron miradas sigilosas; era evidente que dudaban en proteger a un hombre que les había hecho daño, y Jurgen sabía cómo convertir ese hecho en un arma. Tras un breve silencio, la primera persona en abrir la boca fue un hombre de Liberté que había pasado mucho tiempo cuidando de su familia enferma.
Aldeano de Liberté- ...Lucharé con él. Nunca le perdonaré al lord Dompteur si de verdad esparció la enfermedad, pero.... Tenemos que estar vivos para poder presentarle una queja. Personalmente no entiendo por qué alguno de ustedes haría algo así, pero el marqués estuvo atendiendo a mi familia con todo el cuidado que necesitaban hace un momento. Quiero creer que realmente estaba intentando sanarlos. Por una razón.... El hombre que nos dio nuestra libertad está aquí. El hombre que nunca nos abandonó mientras sufríamos está aquí. Si Leon está arriesgando su vida para luchar contra ustedes, de ninguna manera voy a dejar que lo haga solo. Por fin tenemos algo por lo que vale la pena luchar, después de todos esos años de no tener nada.
Una vez que hizo esa declaración, otra gente de Liberté comenzó a dar un paso al frente uno por uno para mostrar su apoyo. Sus miradas se dirigieron a los aldeanos de Rodolit, personas que habían seguido cuidando de Liberté a pesar de la incesante presión para criticarlo.
Aldeano- Ustedes....
Los aldeanos asintieron mutuamente y luego levantaron los puños en el aire.
Aldeano- ¡Claro que lucharé por ustedes!. ¡Yo también! ¡Que vengan!.
Leon miró a cada una de las personas que se unían para luchar por lo que les importaba y esbozó una sonrisa galante.
Leon- Bien. Estoy seguro de que tienen mucho que decir, pero podemos hablar de todo eso más tarde. Esta pelea es nuestra. ¡Juntos, nos aseguraremos de que sobrevivan!.
Mientras tanto, dentro de las tiendas en los campos cercanos…
(Listo. Todos tienen suficiente agua y por fin están logrando descansar como deben. Supongo que ya es hora de que me dirija a la aldea para ayudarles a preparar la comida. Aunque... ¿soy solo yo, o parece que hay algún tipo de alboroto ocurriendo allá afuera?)
Me deslicé fuera de la tienda, teniendo cuidado de no despertar a ninguno de los pacientes que dormían. Podía escuchar movimiento cerca, así que escudriñé el área con cuidado antes de salir más. Entonces lo vi; un hombre armado de pie junto a la tienda contigua a la mía. Sostenía una antorcha encendida, pero claramente no era ni un aldeano ni un voluntario. Destapó un frasco y vertió su contenido sobre la lona de la tienda. Un olor penetrante flotó en el aire, y luego blandió la antorcha como si fuera a…