Estoy en un estado en donde mi mente queda en stop y caigo al suelo. Donde la poesía se sienta a mi lado y me entrega sus consejos; donde veo a la metáfora contándome muchos cuentos, mientras observo a mi corazón planeando en un gran tablero cómo ganarse el corazón de esa muchacha que tanto anhelo.
Mi conciencia, mi gran psicóloga y amiga fiel —la que se opone a todo esto—, me cuenta que encerraron a la Duda porque no querían que hubiera algún tropiezo; que el corazón es el culpable y encargado de armar todo esto, y que le di mucha potestad y ahora se cree el dueño del universo.
Solo veo el cielo, meditando hasta dónde llegará este sentimiento; cuándo tomaré las riendas de mis pensamientos. Mientras tanto, la poesía me aconseja que siga con todo esto; la metáfora me dice que el amor que se entrega nunca llega seco.
¡Qué gran dilema con este cuento! Entre tanto que estoy en el suelo, mi corazón se me acerca para explicarme todo por completo: que nunca se va a rendir, decidido a lo que quiere, y que si alguien se opone en su camino, van a conocer lo bueno.
Mi conciencia medita y me enseña lo que es bueno; la poesía solo me mira y me dice: “Escribe esto”. La metáfora llega como lluvia a rociar un gran desierto, y mi corazón se esfuerza por cumplir su anhelo.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 03.10.2026