Sentado frente a un terreno baldío, reducido a cenizas por un incendio forestal ocurrido horas antes, contemplaba el silencio que había quedado tras el desastre. Donde antes hubo vida, ahora solo permanecían troncos ennegrecidos y el olor de la tierra quemada.
Un anciano se acercó lentamente y tomó asiento a mi lado. Después de unos instantes de silencio, dijo con una serenidad desconcertante:
—Qué hermoso paisaje.
Lo miré con extrañeza.
—¿Hermoso? —respondí—. Lo único que veo es destrucción.
El anciano sonrió, como si aquella respuesta fuera inevitable.
—Así luce un corazón que amó con toda su fuerza. Quien contempla únicamente las cenizas cree que todo ha terminado; pero el poeta sabe que, cuando el fuego consume las flores, nacen las palabras.
Fruncí el ceño.
—¿Palabras? ¿Poeta? No entiendo de qué hablas.
El viejo levantó la vista hacia el horizonte ennegrecido y dijo:
—El amor es el fuego más noble y el más peligroso.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 03.10.2026