Sabes, mis chistes dejaron de dar risa cuando conocí la sensación de quererte para toda la vida. La poesía, una de mis aliadas, me aconseja escribirte lo que tú me inspiras.
Rosa, aurora, prosa, musa hermosa; el epíteto que te ponga me enamora, porque es inevitable que tu sonrisa me ilusione a toda hora y en mi claro corazón tú habitas como una diosa.
Sabes que no eres cuarzo; eres diamante puro. La aurora polar no se compara con tu belleza, y tus ojos son como un café por la mañana que me despierta. Tus dientes son una línea de ovejas con la lana más blanca.
Con solo pensar en ti, siento que contemplo el cosmos mientras floto en el espacio, porque en ti mi alma sueña despierta.
El deseo de amarte es demasiado intenso, pero saber que nunca estaré contigo es como caer en un profundo hueco.
El aire me susurra al oído que lo intente, pero la poca fe que tengo me detiene.
Ya no uso tinta para escribir mis versos, porque tengo lapislázuli que fluye de mi cerebro.
La roja sangre, gota a gota, cae sobre mi cuaderno, demostrándote el amor que tanto te tengo.
Te encontré sin buscarte y te perdí sin encontrarte, las nubes negras que me invaden solo quieren amarte, porque embriagado estoy por la belleza que traes. Amor, sí odio y odio no abrazarte.
Estando en lo más profundo del infierno, me sentía en un hermoso cielo, porque el dolor que se vive allá es más ligero que el sufrimiento que llevo dentro.
Hasta el diablo llora al escuchar todo lo que cuento, pues, a pesar de haber sido bueno, de nada me sirvió.
¡Oh, sirena! Tu canto hipnotiza a este pobre marinero, porque en mi mente solo navega un mar de pensamientos sobre ti.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 03.10.2026