Sabiendo que la montaña se me ha vuelto difícil de escalar, mi mente a veces no me ayuda y las lágrimas nacen dentro de mí. Yo no sabía que también se lloraba por dentro… hasta que me pasó.
Soy un ser que siempre persigue lo imposible, incluso cuando parece estar al alcance de mis manos. Trato de no mirar las cosas que me dañan y me hacen dudar. Solo espero que el verano llegue pronto, porque, si no, me voy a congelar.
Ser necio es mi profesión, porque muchas veces no escucho a mi conciencia. Pero jamás decido rendirme, hasta que mis propios ojos sangren de tanto luchar. Si no lucho, el fracaso me consumirá.
A veces solo pienso en mi madre cuando me decía: «Tú puedes, lo lograrás». Recuerdo ese abrazo cálido, lleno de amor, dándome ánimo para seguir. Y ahora soy lo que soy.
¿Quién diría que terminaría llorando haciendo esto? Después de tanto tiempo, ahora tengo más fuerza para seguir.
¡Que Dios me acompañe y así pueda cumplir lo que dicta mi corazón!
¡Me levantaré, lucharé!
Y, si hay que morir intentándolo, estaré dispuesto a ello. Nadie que tenga una profesión se echa para atrás; continúa con lo suyo. Yo no decidí ser alpinista solo por serlo: tengo una misión.
Y lograré alcanzar la flor que me he propuesto.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 03.10.2026