He creado mi propio mundo mental. Sí, un mundo donde la empatía hacia el prójimo es el principio que sostiene a la sociedad; donde el amor es la ley suprema y fundamental; donde la honestidad actúa como el juez más justo; donde la paz gobierna con sabiduría, y yo soy apenas un humilde servidor que aporta recursos para preservar su armonía.
En este mundo, las bestias salvajes se convirtieron en las mejores amigas del ser humano, mientras que los animales domésticos despertaron su conciencia y pasaron a formar parte de esta sociedad. El odio fue encarcelado y la muerte despojada de su poder, para que el sufrimiento jamás volviera a perturbar la tranquilidad de sus habitantes.
La economía dejó de existir, porque nadie trabaja por riqueza, sino por el bienestar de todos. No existen partidos políticos ni ideologías que dividan; solo hombres y mujeres viviendo como una gran comunidad, recordando la sencillez de los tiempos antiguos.
No construí este mundo por capricho, sino porque ya no soportaba vivir en uno gobernado por el sufrimiento.
Aquí encontré la felicidad. Ya no lloro, ya no me pierdo en pensamientos que atormentan mi mente, y lo más hermoso es ver sonreír a todos. En este lugar soy un simple campesino que vive de la tierra, de la naturaleza y de las bendiciones del cielo. Ayudo al prójimo, y el prójimo me ayuda a mí.
Nos reunimos para cantar, bailar, jugar y celebrar el regalo de una vida en paz, porque nuestra única religión es la caridad, el respeto y el amor por la vida.
Te lo digo con sinceridad: aquí no existen la decepción ni la vergüenza, porque abundan el respeto y la educación. El respeto es la segunda ley de nuestra constitución, y la educación es un derecho y un deber presente en cada hogar.
Vivo en un estado próspero, agradecido y lleno de bondad.
Quizá este mundo solo exista en mi mente. Sin embargo, mientras conserve la esperanza, seguiré creyendo que algún día la humanidad será capaz de convertir este sueño en realidad.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 03.10.2026