Sé que a veces puedo ser un tonto, intenso de verdad, pero el interés que me das ¿lo voy a perder? ¡Jamás! Así es mi realidad en un mundo donde los pingüinos saben volar.
Tal vez no he aprendido a nadar, pero en el mar de letras que me inspiras hasta puedo surfear.
Y quiero agradecerte por tanto que me das, porque la verdad, más feliz no puedo estar. La vida te da tesoros, pero ojos que no es oro barato.
Tu cariño y tu amor han motivado a este novato. Aunque mi sinfonía aún no está del todo arreglada, tú, con tu batuta, le has dado ritmo a mi jornada.
Dos filósofos se encontraron, una gran amistad formaron: uno encontró la paz, y al otro de la rutina lo sacaron.
Niña… qué hermosa puede ser la vida. Si mañana me necesitas, aquí estaré. Y si alguien intenta hacerte daño, no dudes que por ti me levantaré.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 03.10.2026