Libro 1 Historias de un bosque y un gitano (5)

VI

Llega la madrugada del tercer día.

Kéilan ha convertido varios montones de ramas y raíces en grandes montones de musgo, además de cubetas con una sustancia conocida como brea.

—Te encargo de nueva cuenta a mi grupo, grandulón —le pide Grigore a Andrei, agregando—. Yo tengo que visitar a… otros amigos. No tardaré.

El gigante solo afirma con la cabeza.

Buscando su caballo, el patriarca zíngaro se apresura a dirigirse al Oeste, acomodándose su capa con capucha.

Siguiendo las mismas tareas de ayer, los hombres de los dos gitanos siguen transportando los tablones junto a las quillas; los pelotones de los dos capitanes del Este seguirán con el trabajo de elaborar esas largas piezas para el casco. Gitanos y guerreros avanzan de manera favorable con la construcción de los dos barcos Snekke. Primero clavan las tablas siguiendo el método del libro; una vez que han clavado dos hileras de tablas, recubren las uniones con musgo y barnizan todo con la brea. El avance es rápido gracias a la magia de Ixus, Bárem y la reina Zelinda, secando la brea en cuestión de segundos.

En la tarde temprana Grigore regresa al astillero improvisado; de inmediato lo intercepta Ixus con una noticia importante.

—Gitano mayor, gitano mayor —le llama mientras se acerca.

—¿Qué ocurre?

—Nos hace falta leña —informa un poco angustiado el joven.

Un casco ha sido terminado, mientras que el otro se ha quedado a medias.

—Entiendo —contesta el romaní, inquiriendo al final—. ¿Has visto a la reina ninfa?

—Se encuentra en el campamento, ayudando a preparar cerveza y sidra entre otras bebidas.

—Gracias. En poco tiempo llegará más leña.

Internándose en el campamento provisional el patriarca zíngaro encuentra a la reina Zelinda, avisándole que necesita de su ayuda. Tal y como lo hicieron la primera vez, los dos personajes regresan a las orillas del bosque de Güíldnah, pidiéndole apoyo a otro roble viejo. El árbol acepta, iniciando su viaje a la playa; es del mismo alto que su antecesor. Llegando a su destino vuelve a ser un objeto inerte y cae algunos metros lejos del lugar de trabajo. Los cuatro capitanes reúnen a sus gentes para ordenarles los siguientes pasos; se repetirá el mismo proceso que al principio, cortando las ramas y raíces. Acaban de preparar el tronco del nuevo roble en la noche.

En la madrugada del cuarto día comienza el tallado de las siguientes piezas: las costillas y los baos; ambos elementos se colocan por completo en la primera hora de la tarde. Durante el largo tiempo de jornada laboral (una experiencia nueva que en los últimos días han aprendido los guerreros y gitanos), los dos barcos Snekker van tomando su apariencia final.

—El paso que sigue son las cubiertas; se necesitan los mismos tipos de listones que se utilizaron para los cascos —anuncia Ixus.

—Hay que adelantarnos a los siguientes pasos: los remos y los mástiles. Para esas piezas necesitamos pino y abeto —le dice Bárem a Grigore.

La reina del bosque se encuentra junto a Rudolf «El jefe».

—Tal parece que dos de sus habitantes se van a tener que sacrificar, su majestad —le comenta el romaní mayor a la reina Zelinda.

—Yo creo que van a ser tres —interrumpe el hechicero, explicando—. Dos árboles jóvenes para los mástiles y uno de edad avanzada y bastante crecido; al igual que los robles jóvenes, los abetos que servirán de mástiles tienen que estar lo más recto posible.

—No habrá problema —dice ella.

Poco después la reina se dirige a la orilla de su bosque, comunicándose con dos abetos y un pino viejo y alto. En poco tiempo llegan los árboles vivientes, sacrificándose para la causa.

Para distraerse unos momentos, Grigore acompaña a varios cazadores a la pradera amarilla cercana; el grupo se tarda un par de horas en regresar. Ese grupo se sorprende por el panorama que encuentra: hadas, duendes, la mayoría de los pájaros de Piud, Sibisse y Míriam están ayudando a los guerreros y gitanos, tanto en el campamento provisional como en la playa. Bajando de su caballo, Grigore se acerca a los monarcas de las hadas, quienes también ayudan.

—Buenos días, sus majestades. De seguro las dos velas ya están listas, ¿verdad? —pregunta él con sarcasmo.

—¡Por supuesto que sí! ¡¿Crees que dejaríamos el trabajo a medias o que nos tardaríamos más tiempo?! —responde enojado Rur.

—Tranquilo —le calma la reina Neri, luego se dirige con el patriarca zíngaro—. Están por allá; están listas para colocarse en su sitio.

La reina señala más adelante en la playa, a unos metros de los barcos. En esos momentos llegan la hechicera Míriam, Sibisse y el caballero Declan.

—Jefe romaní, al parecer ya le dieron la noticia de las velas —lo saluda Míriam, acercándose a él.

—Sí. Ya me informaron de eso. ¿Saben cómo se han organizado los demás?

—La reina del bosque dirige a sus súbditos para acarrear diferentes objetos. Los hombres de Sir Ahren se concentran en tallar uno de los mástiles. Tu grupo se encarga de los tablones para la cubierta. Las hadas y duendes nos ayudan muy bien: transportando objetos, e inclusive tallando ciertas piezas —informa Declan.

—El grupo del gitano Andrei se encarga de trabajar la madera y colocar los elementos donde se situarán los mástiles. Sir Terrence y su cuadrilla ya empezaron con el tallado del segundo mástil —asegura Míriam.

—Otra duda. ¿Las mujeres y jóvenes de mi campamento se han quedado atrás? —inquiere Rudolf «El patriarca».

—Vinieron a ayudar. Se encuentran en el campamento improvisado; ellas se encargan de la comida mientras que los hombres descansan. También le informo que mi hija, ya ha empezado a transmutar las ramas y hojas del pino y de los abetos en los metros de soga que necesitaremos más adelante —responde Sibisse.

—Bien. Lo que van a hacer es lo siguiente —comenta Grigore, que ingenia un plan para dirigirlos a todos en segundos, empezando a repartir las órdenes—. Declan y Míriam: ustedes ayudarán a Sir Terrence y a sus hombres. Sus reales majestades: ustedes y todas las aves a su mando, ayudarán a Kéilan con todos los metros de cuerda necesarios. Necesito de las hadas y duendes; envíenlos conmigo y les diré cuáles son las tareas que les toca. Sibisse: usted y su esposo ayuden al gitano campeón y a sus hombres con las piezas para los soportes de los mástiles. Ixus apoyará al grupo de Sir Ahren.




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