Liga De Guerreros

Capitulo XI

Capítulo XI

Neo

El chico no se metió a la tina, estaba muy sucio, estaría nadando en su suciedad. Simplemente se bañó en la regadera, como cualquier persona.

Cuando terminó, se puso su traje. Era perfecto. Era un uniforme negro con algunas partes azules; en su camisa, en el centro, había un círculo azul con la constelación de Creación. Era mallas y camisa de algodón por fuera. Sus botas negras eran muy pesadas, pero se acostumbraría.

Neo se vio en el espejo, y no pudo evitar sentirse culpable. Él no debería ser el guerrero de Creación.

Bien, cuando salió, ya estaban Hector y Ewan en el primer piso, por donde habían entrado. Curiosamente Hector no estaba vestido, tal vez había porque nunca habían sido seis. Ewan en cambio sí, lo único diferente de su uniforme, era el color, a él lo embargaba un color verde puro, como fiel seguidor de la Naturaleza.

-Cielos, te ves bien, Neo – le dijo Ewan -.

-Gracias. ¿Qué pasa contigo? – le preguntó Neo a Hector -.

-Esto es lo único decente que me pudieron dar, pero estoy bien, supongo.

-Bien.

Después de unos minutos, Geraldine bajó y luego Ellia. Su mismo traje, sólo con otro color y su constelación. Geraldine se veía mucho más guapa, Ellia aún parecía loca, tenía un nido en cabello, parece que se lo cortó ella misma.

-¿Qué pasa con Audrey?, ¿por qué no baja? – dijo Geraldine -.

Audrey salió y se dirigió hacia los chicos. Estaba muy bien peinada y arreglada, lo mismo pasaba con su uniforme, color diferente, blah blah, constelación.

-Perdón, ¿tardé demasiado?

-Nah – le dijo Ewan.

-Creo que ya tenemos que irnos – dijo Hector.

-No. Tenemos que esperar a la cena, tal y como dijo el “Rey”- dijo Neo.

Un mayordomo llegó y les dijo que todo estaba listo, así que todos pasaron al patio. Ahí los esperaba el Rey con una gran cantidad de comida. Era algo desagradable ver a ese tipo comer tanto. Podría ser un Rey, pero tenía modales como un perro.

En fin, todos comieron su comida, se prepararon porque ya no iba a ver baños más adelante y se despidieron.

-Muchas gracias por si invitación, mi Rey Diro – dijo Neo.

Todos los guerreros se levantaron.

-Sí, muchachos, es un honor recibirlos. Yo juego un papel importante en su desempeño, sin mí, los guerreros serían vencidos fácilmente. ¿Quién ve eso, además de mí? Lamentablemente los últimos guerreros no… no quiero hablar de eso.

El Rey alzó su cabeza y se despidió de todos los guerreros.

Los guardias abrieron las puertas que abrían camino a las cascadas. Cinco kilómetros al Este. Cascadas y cerrar portal.

Los guerreros emprendieron viaje.

***************

La tele transportación de Neo, era muy agotadora para él. El proceso de localidad, de transporte y de manejo del espacio, es muy difícil para el chico.

Casi siempre termina desmayándose. Por eso, lo guerreros tuvieron que dirigirse a pie a las cascadas.

Alrededor de tres horas, los guerreros lo habían conseguido, ya habían llegado a las cascadas. Para empezar, tuvieron que meterse a un bosque, y en el interior de éste, se hallaba una enorme cascada; la montaña era una enorme estatua de una mujer, muy parecida a Audrey. De sus ojos salía agua sin cesar, y de un cristal incrustado en medio de su frente, el agua salía y se esparcía a los lados.

-Es Amor – dijo Hector -. Es una de las reliquias de la era de Japón. Guerra y Amor se habían enamorado, pero las deidades no aceptaban ningún tipo de relación amorosa entre ellas, asía que se inició una guerra, entre Amor y Guerra, contra las demás deidades. Al morir Guerra, Amor quedó devastada y se quedó ahí sentada, por toda la eternidad, hasta entrar en un estado vegetativo, y por último, en una simple montaña.

-Vaya…

-Pues bien, ¿ahora como cerramos esas cascadas? – preguntó Geraldine.

-Es verdad, nunca nos dijeron nada sobre como cerrarlas – dijo Audrey.

-Maldición…

-Neo, ¿tienes alguna idea? – le preguntó Ewan.

-No. Pero, Hector parece saber más sobre eso –dijo Neo -.

El chico miró a la estatua y se fijó en un pequeño detalle, en las palmas de las manos de Amor, se encontraban dos símbolos, en el de la derecha, unas cadenas mientras que en la palma izquierda se encontraba un candado roto.

-Dime, ¿Qué sabes sobre esos símbolos? – le preguntó Neo.

-Hmm…

-Déjame a mí – dijo Ellia -. Yo me puedo encargar, he estudiado mucho sobre esto.

-Bien.

No pasó tanto hasta aparecer el gran problema. Un rugido provino de las cascadas, desde el otro lado. Todos los guerreros se juntaron. Del agua empezó a surgir una cabeza de tiburón, luego salieron dos grandes pies humanos, el cuerpo seguía y seguía saliendo. Era un gigante de aproximadamente cuatro metros de altura y siete metros de largo. Era un tiburón con piernas humanas, su boca era enorme y podría abrirla de una manera anormal, imposible para cualquier persona, era como la parte inferior de la mandíbula estuviera floja.

Todos los guerreros aguardaron, el gigante no parecía reconocerlos, o siquiera verlos, simplemente retrocedió un poco y echó a correr, era muy veloz. Los guerreros se apartaron para no ser aplastados.

-Mierda, rápido, Geraldine, Audrey y Ewan, vayan y detengan al gigante, nosotros nos quedaremos aquí, trataremos de cerrar las cascadas.

Los chicos asintieron y se dirigieron al gigante.

-Bien, me acercaré – dijo Ellia -.

La chica se tuvo que meter al agua. Cuando tembló. Estaba fría.

La chica tocó la palma derecha de la estatua y la marca de la chica empezó a brillar. Era un color dorado, puro como el de las deidades. La chica se dirigió a la otra palma.

Detrás de los chicos se escuchó un estruendo muy grande. Parece que se pusieron las cosas algo difíciles con el gigante tiburón.



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En el texto hay: deidades, pecados

Editado: 30.01.2021

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