Lo mío

II

Cogí el teléfono, y llamé a mi contacto de merca. Mientras mis hermanos seguían discutiendo. Hice una seña a Amancio para que saque las máscaras y ordené a Guille y a Fermín para que se cambien y se vistan completamente de negro. Acabé de negociar, me vestí con mi famoso atuendo de un vestido largo, con unos pantalones debajo, una máscara negra y una corona plateada en la cabeza. Guille se vistió con una sudadera y unos vaqueros rotos, todo de color negro, y una máscara de una fresa. Fermín tenía la misma ropa que Guille, con una máscara de un limón.

-Vamos a recordar los apodos- comenta Rafaela, mientras se dirigen a la furgoneta negra que tenían escondida en la nave detrás de la gasolinera.- Fermín eres Jack, Guillermo eres Turi y yo seré Reina.-

-¿Puedo ser Fresón? Así le hago honor a nuestro padre- preguntó Guillermo.

-Por supuesto- afirmó Rafaela con una sonrisa.

Nos subimos y nos dirigimos a la calle San Paulo, donde quedamos siempre que se necesita comprar o vender merca a otros. Una vez llegamos nos bajamos de la furgoneta con un maletín lleno de dinero. Esperamos hasta que el contacto llegue. Al cabo de un cuarto de hora el contacto llega en un deportivo blanco. Se baja y lleva un traje blanco. Tenía su pelo grisáceo recogido en un moño, no tiene más de 50 años. No lleva nada que le cubra el rostro, lo que hace significativo sus rasgos asiáticos.

-Homble. Si está aquí mi Leina. ¿Cómo está? Y ya veo que viene con tu secuace- el Chino lo dijo con felicidad, y prosiguió dándole un abrazo a Rafaela.

-Pues estoy muy bien. Y los secuaces son Fresón y Jack- digo mientras los señalo con la mano abierta.

-Encando, mi nomble es Wuan-

-¿Juan?¿Un chino que se llama Juan?- casi grita Fermín.

Wuan dió una fuerte pisada para asustar a Fermín. Este actuó poniéndose en posición para pegar una patada.

-A vel Jacki Chan. Tu eles mu glacioso, ¿no?. No quiere enfadal al campeón en toda Andalucía de Taekwondo - Le dió un beso al colgante de la virgen de la cabeza y se acercó a Fermín y le dió dos palmaditas en la cara.

-Vale, vale. Wuan- Fermín se puso nervioso.

-Eso e. Mu bien. Toma Leina, de mi mejol calidad pala ti..-

Wuan saca una maleta de color blanco y me la entregó. Yo le entrego un maletín negro, con todo el dinero para el intercambio. Wuan abre el maletín y cuenta el dinero. Me indica que está correcto asintiendo con la cabeza. Procedo a abrir la maleta, para también poder comprobar que todo está correcto. Lo está.

- Ha sido todo un placer hacer negocios contigo- digo mientras le extiendo la mano, a lo que él responde con un apretón de manos.

Nos despedimos y al terminar, subimos a la furgoneta. Procedemos a irnos en dirección a la gasolinera 24/7. Una vez llegamos, escondemos el coche en el mismo lugar en el que lo teníamos. Nos quitamos las máscaras y cambiamos de ropa. Cerramos la gasolinera y nos despedimos de Amancio. Sacamos el Jeep blanco para poder irnos a nuestra casa.

-Rafaela. ¿De qué conocías a Wuan?- preguntó Guille.

-Me encontré con él en la cárcel la primera semana que estuve. Él me dió su número para negocios y yo lo memoricé- respondo segura.

-Entonces, él sabe cómo es tu aspecto- continuó Fermín.

-Exacto. Por eso él ha venido al descubierto. Lo usual es que se ponga un pañuelo negro para cubrir su rostro-

-Ok. Pero nos podemos fiar, ¿verdad?-comenzó a preocuparse Guille.

-Sí es de fiar- confirmo.

- De acuerdo- respondió Fermín, mientras de fondo se puede escuchar un suspiro de alivio de Guille.

Unos siete minutos, son lo que nos hemos tardado en llegar a casa. Llegamos a casa. A la casa que no he pisado en dos meses. No me quiero imaginar cómo la habrá dejado Fermín con sus fiestas. Antes de que me fuera yo le obligaba a limpiar el desastre de sus fiestas, pero como no he estado… Me dan escalofríos solo de pensarlo.

Abrimos la puerta. Lo primero que veo es la cocina. Cajas de pizzas tiradas por el suelo y por la encimera. El suelo está lleno de líquidos podridos. Miro de reojo a Fermín. Y en cuanto él ve que lo estoy viendo con cara de meterle ocho tiros en el corazón y siete más en la cabeza, decide darme una explicación.

-Hermanita… no me mires con esos ojos… Solo quería diversión…- ponía carita de cachorro Fermín.

-Sí, pues mejor no mires tu habitación…- comenta Guille.

Corro a las escaleras y subo lo más rápido posible los cuatro pisos hasta llegar a las habitaciones. Localizo mi habitación. Entro. Lo primero que veo es la cama entera llena de vasos de plástico rojos, de los cuales aún les quedaba alcohol dentro. Giro a la izquierda calzoncillos sucios. Giro a la derecha, botellas rotas. Miro hacia arriba, el techo desconchado, lleno de huellas de zapatos como que los había lanzado.

-¡Pero tú eres gilipollas !¡Te juro por todo lo que me tuvo que parir que esto lo tienes limpio mañana por la mañana!¡Y que sepas que esta se queda como tu habitación, porque yo me mudo a la habitación de Guille!- es lo más horroroso que me han hecho en la vida. Nunca lo perdonaré.

-¿Qué?¿Cómo que mi habitación?- se comenzó a indignar Guillermo.

-¡Por no haberlo obligado a tener la casa limpia y más aún teniendo en cuenta que es mi habitación!- le respondo del mismo tono de enfado que le he hablado a Fermín.

Me mudé a la habitación de Guille. Mientras que Fermín y Guille se pasan la noche limpiando.




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