Lo Que Nunca Te Dije

Ente ilusiones y realidades

A veces nuestra imaginación puede llegar mucho más lejos que la realidad. Conocemos a alguien, comenzamos a sentir algo especial y, sin darnos cuenta, empezamos a imaginar momentos que todavía no existen,imaginamos conversaciones, encuentros, abrazos y hasta historias que quizá nunca lleguen a suceder. Construimos pequeños mundos en nuestra mente donde todo parece perfecto, donde las palabras siempre son las correctas y donde los sentimientos siempre encuentran la misma respuesta.

Y no tiene nada de malo ilusionarse. Es bonito tener esperanzas, emocionarse por pequeños detalles y pensar que algo especial podría suceder. El problema comienza cuando confundimos lo que imaginamos con lo que realmente está pasando.A veces una simple sonrisa nos hace pensar demasiado. Un mensaje puede convertirse en motivo de felicidad y una pequeña muestra de cariño puede despertar mil expectativas. Comenzamos a interpretar cada detalle buscando señales que confirmen aquello que tanto deseamos.

Pero la realidad no siempre coincide con nuestros pensamientos. No todas las miradas significan algo, no todas las conversaciones esconden sentimientos y no todas las personas que nos hacen sonreír están destinadas a quedarse.Quizá una de las cosas más difíciles sea aceptar que podemos sentir muchísimo por alguien sin saber si esa persona siente lo mismo. Y aunque al principio resulte complicado comprenderlo, debemos recordar que nuestros sentimientos son importantes, pero también lo son los de la otra persona. Con el tiempo aprendemos a disfrutar los momentos sin adelantarnos demasiado al futuro. Aprendemos que no necesitamos imaginar una historia completa para valorar un instante bonito.

Porque las ilusiones pueden hacernos soñar, pero la realidad nos enseña a conocer, comprender y aceptar las cosas tal como son.Y si alguna vez nuestros sueños no coinciden con lo que sucede, eso no significa que estuvo mal sentir. Significa que estamos aprendiendo a diferenciar entre lo que deseamos y lo que verdaderamente tenemos...

Al final, crecer también consiste en entender que no todo tiene que suceder como lo imaginamos para que haya valido la pena.

-«A veces nos enamoramos de lo que vivimos, otras veces de lo que imaginamos; lo importante es aprender a reconocer la diferencia».




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