Los Levitantes

Capítulo 12

Luego de avisarle a Zenda sobre qué Zigor había despertado me fui a mi habitación, que por suerte aún seguía compartiéndola solo con Sara, eso pasó debido a que nuestra habitación es la última del pasillo y nadie quería estar tan lejos de los lugares comunes, por lo menos eso era una ventaja. Estaba cansada debido a todo el entrenamiento que estábamos teniendo en conjunto y aparte dormir poco para cuidar a Zigor, ahora por lo menos podría descansar un poco más, ni siquiera me cambié de ropa, estaba tan cansada que me dormí con ropa.

Volví a mis sueños pero esta vez no era en la oscuridad, ahora estaba en otro lugar, estaba en un bosque que jamás había estado, habían árboles muy grandes, todas las plantas que habían eran de un hermoso verde, la luz del sol pasaba entre medio de las copas de los árboles dándole un toque mágico al lugar

– Es un buen lugar para encontrarnos – me habló una mujer detrás mío, me di vuelta y me encontré a mi hermana, ella no llevaba su traje si no que estaba vestida normalmente como si el día de la pelea no hubiese ocurrido – además el lugar me recuerda como a un cuento de hadas – Sé que estás cansada, pero necesitaba verte, necesitaba pedirte perdón por todo lo que hice. 

– ¿Por qué no me pediste perdón la otra vez que nos vimos? – dije cansada, no deseaba hablar de nada ahora y menos de cosas del pasado. 

– Por qué no era el momento, quiero que entiendas que yo quería que te concentraras en cumplir la profecía, pero me equivoqué, eres una persona la cual se puede sentir atraída por alguien y yo no soy nadie para impedirlo, ahora lo entiendo cuando ya estoy muerta – suelta una risa amarga al decir la última frase – pero por ahí dicen que es mejor tarde que nunca.

– ¿Por qué estás aquí? – dije – me refiero a que la mayoría de las veces viene Lydia o la otra mujer, Johana – dije aclarando mi pregunta.

– Lydia me mandó, sabía que había temas pendientes – dijo con una sonrisa – pero por lo menos con esta junta, aunque sea en tus sueños, podemos hablar y pasar un rato como hermanas ¿Que piensas?

– Me encantaría pasar tiempo de hermanas – dije, mi hermana me pasó su brazo por mis hombros y empezamos a caminar en cualquier dirección solo hablando de cosas sin importancia.

Cuando desperté una tranquilidad me llenaba por dentro, tal vez fue porque no había peligros, en mi sueño logré olvidar que había una guerra, que la gente estaba muriendo y eso me hizo estar más tranquila y pasar un buen rato con mi hermana.

Hoy tenía que volver a entrenar, pero antes decidí ir a ver a Zigor, la verdad me encontraba feliz que él haya despertado, pero aun estaba mal ya que su condición había sido la peor de todas, cuando llegue a la enfermería estaba hablando con Zenda así que preferí dejarlos solos, aún recuerdo como Zenda enloqueció al ver a su hermano inconsciente, la tuvimos que calmar aunque costó mucho, pero lo logramos desde ese día ella no se separó del lado de Zigor excepto cuando estaba muy cansada o tenía que alimentarse.

Respecto a los entrenamientos habían decidido hacer horarios, las primeras horas del día eran para los más avanzados a los cuales se les estaba enseñando a volar o a mejorar sus kinesis, a la misma hora en la mañana pero en el otro piso se les enseñaba a pelear a los nuevos y ya en la tarde se rotaban, los nuevos reclutas se les enseñaban las kinesis y a los más avanzados sólo se les hacía pelear entre ellos para mejorar sus habilidades de combate.

A pesar que estábamos cerca de nuestro tope de personas permitidas en el refugio todos vivían bien en una armonía que en otras partes no se puede encontrar, pero no todo es bueno la verdad es que Morosov, el cual desde la explosión estaba más involucrado en todo lo que tenía que ver con los refugiados y ya no era pesado si no que los trataba con amabilidad, tuvo que pedir más suministros, más armamento y más trajes, respecto a los nuevo algunos ya se les podía saber cuál era su kinesis predominante lo cual era bueno y claro había otros que aún no se sabía nada pero con el tiempo lo íbamos a descubrir igual.

Marta a pesar del poco tiempo que llevaba aquí se podía ver que ponía harto esfuerzo, Juan era lo mismo, el practicaba a cada momento y el resto de los que habían llegado también hacían su máximo esfuerzo. Todos estábamos cansados, más de lo normal, pero todos sabíamos que era por una buena causa.

Cuando terminaron todos nuestros entrenamientos fui donde Zigor una vez más, pero ahora se encontraba solo y cuando apenas crucé la puerta él me vio y me sonrió.

– Hola – me dijo cuando ya estaba lo suficientemente cerca de él, me senté en la silla que estaba al lado de su camilla. 

– Hola – dije, sin querer en mi voz se notaba el cansancio del día y la verdad lo único que quería hacer era dormir.

– ¿Pasa algo? – dijo sentándose.

– No, solo estoy cansada – dije sin mentirle – los entrenamientos me dejan agotada aunque no soy la única, ¿Cómo te sientes? – dije cambiando de tema.

– Como si me hubiera explotado una bomba a centímetros de mi – dijo medio riéndose pero la verdad yo no lo encontraba chistoso ya que casi me muero cuando supe lo que hizo, se puso serio al notar que yo no me reía – lo siento es que en momentos así prefiero tomarme las cosas con humor.

– No te preocupes – dije intentando sonar tranquila – Zigor ¿Porque te pusiste delante mío?




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