Los secretos de Fos

Ceres XCII

— ¿Estas bien?— Pregunte hacia Artemisa quien mantenía la mirada perdida hacia la nada misma, moviendo nerviosamente sus dedos sobre su taza humeante de té y con su pastel casi sin tocar a su lado. No me escucho por lo que me pare frente a ella y levante su rostro para que me viera— ¿Artemisa? ¿Estás bien?

— ¿E-eh?— Note que enrojeció, se congelo y abrió mucho los ojos— ¿Ceres? ¿Q-qué pasa?

—Yo…— Yo también enrojecí por alguna razón y me aparte— L-lo siento, es solo que no me escuchabas y me desespere.

—Lo siento, lo siento— Artemisa comenzó a planchar con sus manos su blusa— Solo estaba pensando en otras cosas, cosas sin importancia ¿Estabas diciendo algo? Solo fue un momento, de verdad lo siento y…

—Tranquila— La detuve con la mano— Yo te hago la pregunta ¿Estas bien? No parece que estés pesando cosas sin importancia ¿No te gusto que viniéramos? ¿Ya quieres regresar? Podríamos hacerlo y…

— ¡No, no, no se trata de eso!— Le dije, levantando mis manos y negando varias veces— Me gusta estar aquí con ustedes. Estoy pensando en otras cosas, de verdad, no tienen importancia, lo siento por preocuparte.

—Bueno, te creeré— Rasque mi mejilla y me gire solo para ver como Minerva y Cleo nos miraban escondidas detrás de un pilar de la casa, como si estuvieran presenciando algo prohibido, lo que hizo que la sangre subiera a mi cabeza por alguna razón— ¡¿Y ustedes que se suponer que hacen, chismosas?!

Artemisa cubrió su rostro rojo cuando las noto también.

—No, no, solo pasábamos por aquí— Minerva se estaba riendo.

—Sí, sigan en lo suyo— Complemento Cleo, cubriendo su sonrisa con sus dedos.

— ¡No estábamos haciendo nada! ¡Y tu deja de reírte!— Le dije a Cleo.

—Lo siento, lo siento…

Note que Artemisa se escondió tras su sombrero.

— ¡Eso no ayuda!— La regañe.

— ¡Lo siento, lo siento!— Se disculpó varias veces, levantando sus manos.

Después de esa mañana llena de malentendidos porque eso fue, un malentendido, finalmente nos fuimos a sentar en la piscina pues hoy Ceres no quería ir a la playa así que decidimos quedarnos en casa, lo que me ayudaba a descansar de ensuciarme con arena.

Aún me preocupaba que pareciera no disfrutar de estar ahí, pese a que parecía practicar el cómo nadar con ímpetu.

Minerva le estaba ayudando mientras Cleo nadaba en la parte honda de la piscina. Yo me quede sentada bajo una sombrilla, disfrutando del fresquito que me daba y de la imagen digna de una postal.

Creo que me quede dormida aunque sentí una punzada en mi cabeza que me hizo hacer una mueca ¿Dormí demasiado? ¿Un golpe de calor?

Cleo estaba tumbada en el suelo y entonces Artemisa grito dentro de la casa.

— ¡¿Y ahora qué?!— Me levante muy rápido, tanto que me golpee el pie con la banca, lo que me hizo quejarme, aun así, me arrodille para tocar la cabeza de Cleo y comenzar a moverla— ¡Cleo! ¡Cleo! ¡¿Esta…?!

—Dormida o eso parece…— Dijo Hades.

— ¿Eso parece?

—Parece muy dormida… Y su ser mágico también…

— ¿Y qué hacemos?— Pregunté horrorizada.

­Hades me ayudó a llevarla al sillón mientras veía a Artemisa moviendo a Minerva quien también término cayendo dormida, o al menos eso parecía pues no se movía y la pobre chica batallaba para levantarla.

Al final yo tuve que acomodarlas.

—Pero ¿Qué pasa?— Pregunte hacia Hades.

—No tengo la menor idea— Este se encogió de hombros— ¿Un golpe de calor? No, parece poco probable porque sus seres mágicos también se durmieron… La verdad es que no lo sé.

—Yo tampoco— Zeus negó con la cabeza.

— ¿Que podemos hacer?— Artemisa apretó la mano de Minerva pero esta no reacciono, más allá de tomar una gran bocanada de aire para seguir durmiendo. De verdad solo parecían estar durmiendo pero…

Me quede pensando, entonces mi cabeza volvió a sentir esa punzada.

— ¡Tengo mucha suerte!— Era la voz de una mujer— Dos administradores de una vez ¡Perfecto! ¡Les hare la prueba a ambas! Debes saber que es muy grosero no asistir a una cita pactada, Artemisa, eso me ha lastimado y por eso tuve que dormir a tus amigas y no despertaran hasta que vengas aquí y traigas a la otra administradora ¿Bien? ¡Nos vemos! Pero ahora mismo, porque se hará noche.

— ¿Qué diablos fue eso?— Dije apretando mi cien.

— ¿Paso algo?— Preguntó Hades a mi lado, mirándome con una ceja levantada.

—Una voz… ¿Artemisa? ¿Quién es ella?— Pregunte finalmente.

Artemisa apretaba los labios— Es mi culpa, yo…

—No es tiempo para eso— Le dije tomando su mano, lo que levanto su rostro y la hizo mirarme— Dime quien es y que quiere… Solo no me digas que es parte de los Dedos porque si no…

Estaba temblando y esperaba que no se notara.

—No creo que sea parte de ellos, es diferente…

Artemisa me conto sobre su sueño.



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En el texto hay: escolar, magia, animalesfantasticos

Editado: 31.10.2026

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