Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

El Rayo que Nació en la Tormenta

El tiempo en Astra fluye de manera distinta cuando el destino está en juego, pero para Jake, los últimos meses habían sido una tortura de cálculos y nerviosismo. Finalmente, el reloj de la vida marcó la hora señalada.
El pasillo frente a la sala de partos real era testigo del colapso del hombre más inteligente del reino. Luego Lucy cumple los 9 meses de embarazo, y aquel que podía predecir movimientos enemigos con precisión milimétrica, ahora estaba caminando por todos lados y no sabía qué hacer.
Jake tropezaba con sus propios pies, se ajustaba las gafas cada tres segundos y murmuraba protocolos médicos que ni Saphira recordaba.
— "Presión arterial estable... dilatación biespectral... ¿dónde dejé el suero de escarcha?" —balbuceaba, mientras Williams lo miraba apoyado en la pared con una mezcla de lástima y diversión.
Desde el interior de la sala, los muros de obsidiana vibraban. Lucy gritaba por las contracciones, y cada grito venía acompañado de un chispazo eléctrico que hacía que las antorchas del pasillo estallaran en llamas violetas. La guerrera de hielo estaba librando su batalla más dura, y el palacio entero contenía el aliento.
De repente, un silencio sepulcral inundó el ala médica, seguido por un estruendo de trueno que no vino del cielo, sino del interior de la habitación. Un resplandor azul noche iluminó las grietas de la puerta y, finalmente, un llanto fuerte y decidido rompió el aire.
Nace Rosa.
Cuando Jake entró, con el corazón queriendo salirse del pecho, se detuvo en seco. Saphira sostenía en brazos a una criatura pequeña pero rodeada de un aura de autoridad natural. La bebé de Lucy tenía el pelo de color negro, profundo como el abismo de Jake, pero con una parte de adelante azul noche, brillante como el hielo más puro de su madre.
Saphira se la entregó a un Jake tembloroso. Al verla de cerca, el estratega sintió que sus rodillas cedían: sus ojos eran como los ojos de Lucy, una mezcla de determinación y una claridad gélida que parecía leer el alma.

Jake abraza a su hija contra su pecho, sintiendo el calor de su piel y las pequeñas estáticas que todavía jugaban en su cabello. El hombre que siempre buscaba palabras complejas, esta vez solo pudo llorar en silencio mientras la envolvía en sus brazos.
En ese momento, como si sintiera el latido del corazón de su padre, su hija entonces abre los ojos. No hubo llanto, solo una curiosidad infinita. La pequeña Rosa miró el rostro de Jake, reconociendo la mente que le había hablado a través del vientre durante meses, y entonces se emociona por verlo, su boquita se curvó en un gesto de reconocimiento y una chispa juguetona saltó de su manita hacia la mejilla de Jake.
— Hola, pequeña Rosa... —susurró Jake, con la voz rota de alegría—. Bienvenida a la estrategia más hermosa de mi vida.
Lucy, agotada pero con una sonrisa triunfal, extendió su mano hacia ellos. El romance y la familia se sellaron en ese abrazo trinitario, mientras afuera, la noticia volaba: la heredera del trueno y la mente había llegado.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 09.10.2026

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