La madrugada del lunes, fue una de las más largas y reflexivas para Yanet. Pese a que hizo muchas cosas el día anterior, dormir fue en lo último en que pensó. Por lo que, llena de energía, abandonó los dormitorios de mujeres poco antes de que los tutores fueran a buscarlas para irse a correr en solitario dentro de la academia. Durante su marcha, terminó cruzándose con varios profesores y caballeros, entre ellos Arana. Pero, lejos de detenerse a saludarlo, solo alzó una de sus manos por inercia para, acto seguido, retomar sus ideas.
El adulto se la quedó viendo a la distancia, preocupado.
Así como fue la primera en levantarse, también fue la primera en llegar a la formación general. Su puntualidad, rebasó por mucho a la de los alumnos superiores, quienes, lejos de acercarse para intimidarla o algo por el estilo, la terminaron felicitando con desgano. Todavía incrédulos por su increíble hazaña “para ser alguien de primero”. Yanet recibió los elogios con modestia y, sin más, volvió a ponerse en marcha para cuando los tutores dieron la orden.
¿Corría? Sí. ¿Respondía? También. Pero, su mente estaba en otra parte. Físicamente, se encontraba en los exteriores de la Academia Élite, luchando para no perder el ritmo de sus compañeros. Por dentro, todavía se encontraba en los dormitorios para mujeres, conversando con la señora Luz acerca del estado de su hija. Luciana había sido diagnosticada con Trastorno de Identidad Disociativo. Todavía ignoraban desde cuando lo tenía, pero lo que su madre sí sabía era que, tanto ella como su esposo, eran los principales promotores de llevarla hasta ese punto de no retorno.
“Su doctor nos dijo que es un trastorno mental en el que una persona tiene dos o más personalidades, cada uno con características únicas que se reflejan a través del control del cuerpo. Y no solo habló de cambios de comportamiento. Pueden tener diferentes nombres, edades, sexo, recuerdos, creencias y hasta preferencias. En algunos casos, hasta entonaciones de voz diferentes”.
Yanet preguntó si Luciana ya había pasado antes por un “cambio”, creyendo fervientemente que obtendría un “no” por respuesta. Al menos el tiempo que vivió con la familia, pudo dar fe que su amiga jamás dejó de ser la chica extrovertida, pero de gran corazón, que siempre fue. No obstante, grande fue su sorpresa cuando la señora Flores asintió con la cabeza, solo para terminar preguntándole si recordaba la “amenaza” que pintaron en el frontis de su casa.
- ¡¡¡BENAVIDES!!! _un grito enérgico la sacó con violencia de sus recuerdos_. ¡¡¡DESPIERTE DE UNA VEZ!!!
Todavía se encontraba corriendo en el camino rodeado por dunas que conducían a las afueras de la ciudad de Amil, pero los canteranos de la Academia Élite habían dejado de hacerlo hace mucho. Lo supo con solo darse la vuelta, encontrando tanto a sus compañeros como a los chicos de segundo y tercer año tratando de llamar su atención a varios kilómetros de distancia, todos con estaturas tan diminutas que le costó saber quién era quien en ese grupo.
Solo una persona se encontraba a su lado y era el tutor Arana. La expresión seria de su rostro le provocó repelús. Tanto fue así, que no pudo evitar caer al piso debido a lo exhausta que estaba. Creyó que la ayudaría a reincorporarse, pero eso jamás pasó. Tuvo que hacerlo por sí misma, con mucha dificultad.
- He escuchado que las personas distraídas, a menudo, ignoran lo que sucede a su alrededor. Jamás hubiera imagino que también sirve para superar los límites físicos permitidos por el cuerpo _dijo en tono burlón, sin dejar de mirarla a la cara_. No acostumbro involucrarme en problemas ajenos. Ergo, eres mi estudiante ahora. Así que, me temo… que tengo que preguntar… ¿te encuentras bien, Benavides?
- ¿Yo? ¡Si…! Solo… me distraje un poco… _volvió a mirar a su grupo en la lejanía_... ¡Un poco bastante!
- Ajá… Bueno… entonces, quizá debas volver a perderte en tus pensamientos. El trote de regreso será agotador.
El tutor apresuró la marcha para alcanzar a los demás, acción que imitó la aspirante a guardia civil, aunque con demasiados contratiempos. No dejaba de tropezar con sus propias piernas, producto del agotamiento extremo de su cuerpo. Y no era para menos, llevaba horas ejercitándose, posiblemente se habría desgarrado algún músculo o tendón por ahí. No podía darlo por hecho, pero las posibilidades existían y eso la hizo recordar una cosa.
Todo en exceso era dañino, hasta los entrenamientos. De nada le serviría tener mejor condición física sin un cuerpo funcional.
No volvió a pensar en la señora Luz, en Luciana ni en nadie más que ella el resto del día. En su lugar, decidió centrar toda su atención en cursos de la academia como, por ejemplo, el curso de Dominio armamentístico. En un inicio, varios se emocionaron al pensar que les enseñarían a usar revólveres benditos de verdad, cuando el profesor Curtis Dempogya, oriundo del continente de Abdullah, dijo con entonación profunda que eso era algo para alumnos de grados superiores. Ellos comenzarían al igual que sus antecesores, blandiendo espadas de combate.
Por un momento, fue como si hubiera regresado a la clase de Desarrollo y Artes del Combate de la profesora Dimitra Saetone. Todo era exactamente igual, no le vio diferencias. O al menos así fue, hasta que su docente les habló acerca de algo llamativo.
- Verán, chicos, Todos pueden blandir una espada, pero pocos llegan a verla como a una extensión de su cuerpo. Eso les impide desarrollar algo a lo que solemos llamar, nuestro propio estilo de combate _posó uno de los dedos de su mano derecha sobre la hoja de su arma y la hizo recorrer un extremo a otro. Su piel oscura contrastaba mucho el brillo del metal_. Si, así como lo oyen. Los espadachines, al igual que los guerreros, también somos capaces de desarrollar estilos particulares para el combate. De hecho, existen algunos que son íconos para cada continente. En Melendi, por ejemplo, existe el estilo de la hoja de doble filo. En Jensen, tienen el estilo de hoja errática; Abdullah, el estilo de la hoja infranqueable y Dawson, el estilo de la hoja hechizada. No incluyo al continente de Ree porque allá no emplean la espada como instrumento de combate. Usan otras cosas, pero eso lo discutiremos en la siguiente clase.
Editado: 21.09.2026