Los Susurros Del Castillo

Capítulo XVII. Lo que me vio primero no fue un rostro...

Capítulo XVII. Lo que me vio primero no fue un rostro. Fue una sombra temblando

Maelis

El fragmento no dejó de vibrar.

No literal. No con movimiento. Era más una expansión. Como si el espacio a mi alrededor se volviera más denso con cada paso. Como si llevara una herida antigua en la mano.

Sabía hacia dónde debía ir. No por memoria. Por instinto. Mis pies torcieron esquinas sin pensarlo. Corredores estrechos, techos bajos. Cada roca parecía reconocer la presión de mis pasos. Y entonces llegué. La Sala de los Recuerdos Sellados. Una puerta de bronce verde, con un símbolo que parecía cambiar cuando no lo mirabas directo. Extendí la mano. No hice nada más. Y la puerta… se abrió.

Adentro, el aire era más pesado. Como un secreto que te toca los párpados desde adentro, y ahí estaba él.

Un Fane.

Alto. Inmóvil. No Averen. Otro. No recuerdo su nombre. Tal vez nunca lo supe.

Me observó. Vi el fragmento en mi mano. Vi sus pupilas contraerse. Vi cómo su sombra temblaba… antes que su cuerpo.

Pero él no dijo nada.

Solo hizo una leve reverencia y retrocedió. Como si yo ya hubiera estado ahí antes, como si me esperara.

No soporté el silencio.

—¿Me conoces? —pregunté.

No hubo respuesta inmediata, pero el eco repitió la pregunta como si hubiera venido de su voz.

Él dijo, apenas audible:

—No. Pero mi reflejo… se arrodilló cuando entraste. Eso nunca pasa.

Salí sin despedirme. El fragmento aún brillaba en mi mano y yo no sabía si debía temerlo… o temerme a mí.




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