Pasó una semana desde que Iskander, Aelyn y Khael empezaron la búsqueda de su tipo de Nexo, sin lograr avances. Durante ese tiempo sus interacciones se limitaron al desayuno y al almuerzo, ya que el resto del tiempo cada uno estaba enfocado en su exploración personal.
Ill y Maia no ofrecieron nueva información significativa; e incluso las tensiones previas acerca de la información que Ill podía compartir se disiparon por completo. La búsqueda de los Nexos se convirtió en una prioridad ineludible para cada uno de los participantes. Iskander estaba seguro de que todas las miradas que los diferentes grupos se lanzaban, venían cargadas con la intención de averiguar si algún participante habría logrado hallar su Nexo o no.
Ill y Maia no encontraron momento oportuno durante sus entrenamientos para que Ill pudiera ir con Rui. El Tridente supuso que su entrenamiento con Kálazhos era mucho menos autodidacta que el que ellos realizaban con Rob.
Manifestar el Nexo exigía encontrarse en estado de Control por lo que, al menos, todo ese tiempo les sirvió para fortalecerse en las bases del Genoxus.
Se presentaron ante Rob para el entrenamiento del día.
—¿Qué se cuentan? ¿Alguno lo ha logrado?
—Es imposible —se quejó Khael, cruzándose de brazos.
—Las posibilidades son demasiadas —añadió Iskander, algo resignado.
—Sería muy útil un consejo, Rob. ¿Cómo descubriste el tuyo? —propuso Aelyn, esperanzada.
Rob esbozó una sonrisa tranquila antes de responder.
—¿Cómo lo hice? Bueno, tardé cinco días en saberlo. Podría decir que fue suerte. Recuerdo discutir con Kálazhos y Mima sobre eso. En algún momento, ellos me mencionaron que solía estar afuera más de lo normal, que me encantaba el aire libre... Lo cual, dicho sea de paso, me costó unas cuantas reprimendas. Así que pensé en eso, en mi conexión con el aire libre, y al final funcionó.
—No parece muy útil —replicó Khael—. Vamos, di algo más útil.
Rob alzó las manos en señal de disculpa.
—Lo siento, Khael. Es parte de la magia del Genoxus: reflexionar sobre tu Nexo. No creo que haya forma de evadir ese proceso.
—No evadiste el proceso, Rob, pero los comentarios de tus compañeros te dieron una visión más clara de las cosas que te hacen ser tú. Tal vez, si intentamos descifrar los Genoxus de los demás, terminemos descubriendo los nuestros —sugirió Aelyn. Empezó a hablar rápido, pero luego intentó contenerse, atestando emoción.
—Es un gran punto, Aelyn —reconoció Iskander con una sonrisa—. Probémoslo ahora mismo.
Khael suspiró, pero finalmente tomó distancia e hizo un gesto para que los otros dos se reunieran junto a él. Iskander y Aelyn lo siguieron.
—Buena suerte —les deseó Rob, observándolos con una sonrisa llena de convención.
Se sentaron bastante más separados de lo habitual. El claro despejado de césped y rocas se desdibujaba para fundirse con un bosque de árboles cuyas hojas alternaban tonalidades celestes y blancas.
—Bien, descubramos el mío primero —insistió Khael.
«Vaya, quién lo diría» —se burló Iskander mentalmente.
—Cuéntanos de ti, Khael. La verdad es que no sé mucho sobre ti —lo invitó Aelyn.
—La princesa conoce varias cosas; que haga suposiciones —respondió con sarcasmo.
—Bueno, sé que has matado muchas veces y que harás lo necesario para sobrevivir. También sé que eres eldoriano y vivías con varias mujeres, compartiendo calor en las noches para protegerse del frío. Pero también he visto que tienes un sentido del humor peculiar y sueles usar frases disparatadas para relacionarte —como siempre llamarme princesa—. Además, sé que portas cuchillas en un cinturón que crees pasar desapercibido.
—Lo ha dicho bastante bien —confirmó Khael mirando a Aelyn—. ¿Alguna idea?
—¿Desde cuándo llevas cuchillas? —preguntó pensativa —. Tal vez tu Nexo se relacione de algún modo con ellas.
—Bien, voy a intentarlo.
Khael se desperezó y entró en Control sin pestañear. Imaginó sus cuchillas deslizándose, cercenando el césped o los árboles cercanos. Nada sucedió. Apagó el Control.
—No, no es eso. Aunque ciertamente no creo que las cuchillas tengan mucho que ver con la naturaleza.
—La definición de naturaleza siempre me ha parecido ambigua —dijo Aelyn, tomándose la barbilla —. Mejor pensemos en Isk. Si su Nexo es caótico, quizás haya un elemento obvio fuera de lo natural que lo defina.
Iskander sintió un leve rubor y cruzó miradas con ella. Miel dorada.
—Bueno, Isk es un niño mimado y caprichoso. Lo único que le fortalece es su espíritu, astucia y voluntad —dijo Khael con voz ligera y los brazos cruzados.
«¿A qué te refieres con "lo único"?»
—Isk es muy noble y amable. Es capaz de valorar los sueños ajenos y darles respeto, incluso si no concuerdan con el suyo. Su propio sueño nace del anhelo de un amigo, y desea protegerlo a toda costa. Es fiel a su palabra a pesar de su capricho, y le gusta reflexionar. Piensa constantemente sobre todo.
Iskander se sonrojó.
—¿Cómo sabes si pienso sobre todo?
—Es obvio, ¿no? Por eso miras al vacío todo el tiempo, incluso cuando estoy en medio.
—Te equivocas, es porque es un enfermo —se burló Khael.
— ¡¿Qué estás diciendo?! —protestó con el ceño fruncido.
Aelyn rio con delicadeza.
—De todas formas, no se me ocurre nada para Isk. Danos más pistas sobre tu sueño. ¿Por qué ese amigo era tan importante para ti?
—Es cierto, nunca hablas de él —añadió Khael, su expresión se tornó seria.
—Él —su voz dudó, pero logró impulsar la mentira—. Cuando el campo y mis responsabilidades me abrumaban, siempre iba a buscarlo. De pronto, todo se tornaba menos pesado. Con él, el mundo se aligeraba, podía olvidar mis tareas y un supuesto destino inevitable. Podía escapar de las limitaciones de la realidad, sentirme libre, como si pudiera hacer o alcanzar cualquier cosa.
—Tal vez tu Nexo simbolice ese deseo —dijo Aelyn apoyándole una mano en el hombro.
#1963 en Fantasía
#382 en Magia
poderes magia habilidades especiales, romance acción drama reflexión amistad, fantasia epica medieval
Editado: 16.02.2025