Luna De Mentiras

CAPÍTULO 5.

—Oh, Gigi —quien le abre la puerta es nada menos que Florencia Ravenshade, la actual luna de la manada y madre de su novio—. No sabía que vendrías. Adelante.

—Muchas gracias.

La adulta se hace a un lado para dejar que la adolescente entre a su hogar y una vez dentro, cierra la puerta.

—¿Son nuevos postres? —pregunta viendo la charola que trae la adolescente en las manos.

—Algo así. He estado experimentando un poco con los ingredientes de las recetas —responde con orgullo sin percatarse. Cuando se trataba de cocinar, que es lo que más ama hacer, se emociona y lo expresa inconscientemente— ¿Quieres probar?

—Sabes muy bien que nunca diría que no.

Gigi abre un poco una de las charolas revelando brownies cortados y con distintos toppings encima de cada uno de ellos.

La luna agarra uno decorado con lo que parece ser una crema de chocolate y m&m. En cuanto lo prueba, no puede evitar hacer un sonido de satisfacción. Es el mejor brownie que ha probado en su vida.

—¡Está delicioso! —dice cubriéndose la boca con una mano para que no se vea la comida en su boca al hablar— ¿De qué es la crema?

—Es de aguacate con cacao.

Inmediatamente Florencia deja de masticar.

Desde pequeña ha odiado el olor, textura, sabor y todo lo relacionado con el aguacate ¿La razón? Nunca le gustó comerlo y su aberración no ha hecho más que crecer conforme han pasado los años, sobre todo después de que cumplió diez años, cuando tuvo una guerra de aguacate con unos niños porque ellos decían que el nombre correcto era palta y ella y sus amigos de ese entonces decían que el nombre correcto era aguacate.

¿Ahora que hace? ¿Escupe discretamente el alimento de su boca a pesar de saber realmente delicioso o fingía demencia y hacía como que no sabe que lo que está comiendo está hecho con el ingrediente que más odia en el mundo?

Con mucho pesar, y sintiendo que su orgullo ha sido gravemente herido, se traga lo más rápido posible el alimento en su boca.

Unas carcajadas se escuchan de repente y al ver de dónde provienen, se encuentran con William Ravenshade apoyado en el barandal en lo alto de las escaleras.

—¡Nunca pensé que vería el día que comieras algo con palta con tanto gusto! —dice el alpha de la manada entre risas. Su esposa lo ve mal— ¡Siempre pensé que era más probable que me pidieras el divorcio a que llegara este día!

Vuelve a estallar en carcajadas molestando más a su esposa.

—Sigue riéndote así y la probabilidad de que te pida el divorcio será de un cien por ciento.

Inmediatamente, su esposo deja de reírse.

Nada asusta más a un hombre que la mujer de su vida lo abandone o en su caso, amenace con abandonarlo. Bueno, en realidad ese es el segundo mayor miedo de cualquier hombre.

—¿Vienes a ver a Kavish? —le pregunta William a su nuera. Ella asiente lentamente con la cabeza, claramente incómoda con la situación—. Sube. Está en su habitación con Luca.

—Muchas gracias.

Gigi se disculpa rápidamente con su suegra por no advertirle que usó aguacate para algunos de los postres antes de ir en busca de su novio.

Nadie es capaz de escuchar lo que sucede dentro de las habitaciones de la mansión Ravenshade al menos que estás fueran de las pocas que no están insonorizadas o el error más común, que la puerta no esté correctamente cerrada

Nadie es capaz de escuchar lo que sucede dentro de las habitaciones de la mansión Ravenshade al menos que estás fueran de las pocas que no están insonorizadas o el error más común, que la puerta no esté correctamente cerrada. Esto último es el caso de este momento

—...no estoy de acuerdo con lo que hiciste —reconoció la voz de Luca y por el tono que está usando queda claro que no es una conversación agradable. A pesar de ser consciente de que está mal escuchar conversaciones ajenas a escondidas, decide no entrar a la habitación todavía—. Esto es bastante bajo, incluso para ti.

Lo que sigue es un corto silencio que se rompe con la risa de su novio.

—Ay, por favor, no es la gran cosa —No entiende de lo que hablan—. No es como si la fuera a matar o hacerle daño.

¿Matar? ¿Hacer daño? ¿Acaso están hablando de una persona?

Podía entrar en ese momento y preguntar directamente de lo que hablan, pero por alguna razón que ni ella entiende, decide no hacerlo.

Aquella es la peor, y al mismo tiempo, la mejor decisión que pudo haber tomado en su vida.

—¿No te sientes culpable?

—¿Debería de sentirlo? —si su novio respondió de esa manera, entonces lo que sea que esté sucediendo no ha de ser malo—. No le estoy haciendo daño a nadie.

—¿Desde cuándo Gigi no es nadie?

La mención de su nombre la sorprende.

¿Ella qué tiene que ver en eso?

—Sabes bien a lo que me refiero —ella más que nadie quería saber a lo que se refería—. No me vengas con tu rollo de que las mujeres son valiosas y hay que respetarlas. Son personas como cualquier otra.

¿Por qué sintió que el comentario de su novio no fue bueno?

—Y por esa razón y porque vas a ser alpha deberías de tener más consideración con ellas. Las mujeres representan más del cincuenta por ciento en la manada actualmente.

No podía estar más confundida.

—¿Y qué? Eso no es mi culpa.

—Lo que están haciendo Joshua, Jeannette y tú es una porqueria.

¿Joshua? ¿Jeanette? ¿Qué tienen que ver sus amigos en esto?

—Nah, es solo un trato, como cualquier otro —¿Trato? ¿Qué trato?—. Lo importante aquí es que cuando todo esto acabe tendré más méritos que cualquier otro de mis ancestros y probablemente que cualquier otro alpha en la historia hasta el momento.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies.