Luz de luna

Capítulo 20

James: se perfectamente como te sientes. Porque a mi me pasa exactamente lo mismo, pero debemos de aceptar que esto no es un simple sueño donde pronto nos despertaremos.

Lucía: tienes razón, mi amado James. Solamente que ahora estamos juntos debemos dejar que el padre siga con la ceremonia religiosa.

James: será mejor que empiece de una vez padre, ya que mi luna se quiere casar conmigo. Espero que lo haga en este preciso momento y todos en esta manada saben perfectamente que lo único que me molesta es esperar.

Padre: está bien. Necesito decirles que todos estamos reunidos para presenciar la boda religiosa del alfa y su luna donde unirán sus vidas para siempre, James Richardson Campbell aceptas a la señorita Lucía Sanders Baker como tu esposa para amarla y respetarla, en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe.

James: si, acepto. Porque ella es mi pareja y sobre todo mi otra mitad, pero el amor únicamente lo reconocí cuando la encontré por primera vez y tengo muchas razones para convertirla en mi esposa.

Padre: Lucía Sanders Baker aceptas como tu esposo a James Richardson Campbell como tu esposo para amarlo y respetarlo, en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe.

Lucía: si, acepto. Porque lo amo y al momento de reconocer nuestras almas nos dimos cuentas de que ya no estamos solos y que el amor era el único sentimiento que íbamos a sentir en nuestros corazones.

Padre: el amor que siempre se van a profesar es demasiado bonito. Ahora lo único que puedo hacer es declararlos marido y mujer esta ceremonia sea a terminado, eso significa que puedes besar a tu esposa.

Él se acerca a Lucía para poder besarla y mientras se besaban ellos recuerdan lo que ha pasado hasta llegar a este día maravilloso donde unieron sus vidas como lo hacían los humanos, el termina de hacerlo y se separada de su hermosa luna. Ellos después de esto reciben las felicitaciones de la familia de su luna y sobre todo también de todo los presenten que habían presenciado su boda religiosa, ya que ellos lo veían como si fuera un símbolo de su amor eterno. Ellos cuando se quedan solos en la iglesia salen de ese lugar para dirigirse a la limosina y a los pocos minutos llegan, él ayuda a su esposa a subirse para hacerlo el también y de esa manera ellos se dirigen a la recepción

En la recepción

Helena: me gusta ver a nuestra niña feliz. El alfa era el único que podía hacerlo y se que no hubiera sido una buena idea habernos negado a que estuvieran juntos.

Sebastián: la diosa luna fue la que decidió que ellos estuvieran juntos. Además, con el carácter que tienes James se la hubiera robado sin importar nuestra opinión.

Helena: verla casada me recuerda que ya no es una niña. Ahora al único que le corresponde protegerla será su esposo y sé que lo hará bien.

Sebastián: estoy seguro de eso. Nada más que nuestro hijo también es feliz y parece que muy pronto seremos abuelos y solo tenemos que esperar al que el tiempo pase.

Helena: me imagino nuestra casa con nuestros nietos. Pero el destino de nuestra niña al fin nos dice cosas buenas, pero apenas viene entrando al lado de su esposo.

Ellos miran a su hija con demasiado orgulloso y Leonardo no se separa de su pareja. Sebastián sabía que su hijo tendría la naturaleza de hombre lobo al ser posesivo, aunque el negaba que el nunca iba a ser de esa manera

Lucía: seguramente debe de estar hermosa la reunión. Solamente que siempre necesitare agradecerme por hacerme feliz y se que esto lo hiciste para darme gusto.

James: yo siempre quise casarme contigo y no me importaba la manera en cómo lo hiciéramos. Porque quería que quedara algo escrito que me recordara que eres mía.

Lucía: así que ese era realmente tu interés de casarte conmigo. Jamás me imaginé que pensaras así, pero me gusta que lo hicieras, ya que tuve la oportunidad de ponerme un vestido de novia.

James: no sabes como quisiera llevarte conmigo en este momento y se que debo dejar que las cosas pasen, ya que mereces disfrutar de esta recepción y te recuerdo que esta noche serás mi mujer.

Ella había olvidado eso y no puede evitar sonrojarse. Porque se lo dijo con unas palabras demasiado extrañas y Lucía tenia que estar tranquila para poder contestarle




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