Luz en Oscuridad

Capítulo 13

Abrí los ojos lentamente mientras la claridad que se filtraba por las cortinas de mi cuarto me dejaba en claro que ya había amanecido. La realidad me golpeó de repente recordándome que era 6 de noviembre, o sea, mi cumpleaños. Me levanté a toda prisa de mi cama con mariposas en el estómago y una emoción que no podía contener en mi interior.

Me dirigí hacia el baño para asearme, y al salir, me preparé para ir a la escuela. Deseaba poder ir con algo especial por ser mi cumpleaños, pero tenía que utilizar el uniforme. No obstante, resalté algunos aspectos de mi vestuario, me hice un peinado con trenzas y el resto del pelo rizado y me apliqué una sombra blanca con un delineador sencillo y un pintalabios rosado que me resaltaba mi rostro sin llegar a ser escandaloso.

Salí de mi habitación para ser recibida en la cocina por mis padres, quienes ya tenían mi pastel preparado como era nuestra tradición. Sabía que este año no tendría fiesta de 18 años, por la mudanza, pero no importaba, me bastaba con la bendición de tener a mis queridos padres.

—Te ves hermosa, Alli —Elogió mi papá luego de que yo soplara las velas del pastel.

—Gracias —contesté dejando un beso en su mejilla y seguidamente me acerqué a mi madre para darle un beso a ella—. Gracias a ti también, mamá.

Seguidamente desayunamos, aunque me obligué a comer, pues mi estómago parecía estar a dieta debido a la fecha tan importante. Mi abuela siempre me decía que a medida que se avanzaba en edad se iba perdiendo esa emoción por cumplir años, sin embargo, yo todavía me seguía emocionando como una niña de dos años.

—¡Feliz cumpleaños, Allison! —gritó Heydi cuando contesté a su videollamada—. Ya eres toda una ancianita y parece que fue ayer cuando nos columpiábamos en el parque —añadió fingiendo secarse unas lágrimas inexistentes.

—Por favor, Heydi, no seas dramática y no me llames anciana, pronto tendrás 18 como yo —respondí con una sonrisa mientras mi amiga reía al otro lado de la pantalla—. Te extraño mucho, amiga, desearía que estuvieras aquí —agregué con el en un puño, de repente.

¿Cuántos cumpleaños después de este celebraría separada de mi amiga y de mis seres queridos? ¿Cuándo vería a mi abuela? Sabía que los visitaría, pero era la primera vez que nos separaba tanta distancia, o bueno se podría decir que la segunda.

—Yo también te extraño —confesó Heydi con una sonrisa triste—. Prometo visitarte pronto —dijo mi amiga, pero sabía que ese pronto no sería tan así, todavía quedaba un mes para Navidad y era una época muy complicada para visitar a una persona lejana.

******
Al llegar a la escuela fui recibida por un cupcake de las gemelas con una velita rosada. Les sonreí a ambas por el detalle y soplé la vela para abrazarlas seguidamente, ellas eran una de las razones por la que mi vida se había vuelto más llevadera después de la mudanza, se habían convertido en mis grandes amigas en solo dos meses y me habían ayudado a adaptarme.

—Felicidades —dijo Danla cuando nos separamos con una sonrisa contagiosa y Alina hizo lo mismo.

—Gracias por esto, chicas —agradecí con algunas lágrimas en mis ojos, porque no se hubieran olvidado de mi cumpleaños.

—De nada, Alli. Ahora, come tu cokcake de chocolate, tu sabor favorito —dijo Alina entregándome el dulce después de quitarle la vela.

Probé el dulce y mis papilas gustativas se impregnaron del sabor del chocolate semiamargo, era sumamente delicioso. Si me hubieran dado diez más, me los habría comido.

Cuando sonó el timbre, solté un bufido, qué fastidioso era dar clases. Comí lo que quedaba de panqué de un solo bocado y nos dirigimos hacia nuestras respectivas aulas mientras aún masticaba el pedazo de masa en mi boca. Por el pasillo encontré a Jake, quien, al pasar por mi lado, se acercó un poco a mí para felicitarme por mi cumpleaños y casi me atraganté.

Me detuve para dirigir mi mirada hacia él con con los ojos como platos e intenté respirar nuevamente mientras tragaba en seco el panqué. Le había comentado un poco sobre mi cumpleaños, pero jamás habría esperado que lo recordara, por lo general las personas se les olvidaban las fechas, incluida yo.

Después de terminar las clases me dirigí a la biblioteca para mi clase con Jake, ni siquiera por el día de mi cumpleaños podría librarme de aquellos repasos. Jake ya se encontraba en nuestra mesa y al llegar hasta él lo vi jugueteando con un maletín.

—¿Traes millones de dólares dentro? —bromeé al estar junto a él.

Él levantó su cabeza hacia mí y me miró con una expresión diferente a las de antes, no era enojo, ni los otros sentimientos que había observado anteriormente en su mirada, era un brillo nuevo.

—Esto es para ti —dijo Jake rodando el maletín hacia mi puesto.

Pestañeé varias veces hasta comprender sus palabras y me senté a toda prisa en mi puesto. Al abrir el maletín está se desplegó de diferentes direcciones y encontré algo mejor que millones de dólares, era un kit de pinturas enorme. Contenía lápices de grafito de todas las graduaciones, una extensa variedad de lápices de colores, algunos que ni siquiera había visto antes en mi vida, crayolas, tizas, difuminador, borrador, reglas y un sacapuntas. Me llevé una mano a la boca mientras algunas lágrimas se acumulaban en mis ojos, era indescriptible la emoción que recorría mi cuerpo al tener todo aquello frente a mí.

Antes de que pudiera hablar Jake me pasó una bolsa de color azul y al abrirla encontré pinturas acrílicas y pinceles de todos tipos, era más de lo que tenía hasta el momento.

—Ahora no tendrás justificación para no dibujar —dijo Jake a mi lado—. Feliz cumpleaños, Allison —añadió con una sonrisa de medio lado y ese extraño brillo en los ojos.

—Gracias —dije con una sonrisa de oreja a oreja, no podía creer que se hubiera acordado de mi cumpleaños y haberme comprado todo esto—. Es uno de los mejores regalos que he recibido hasta ahora, muchísimas gracias.




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