CAPITULO XI
LA OSCURIDAD RECLAMA
Narra Ariel
- ¡Aniela, esa es la voz de Lucía! ¡me advierte que no confíe en ti! ¿qué significa esa esfera que acaba de estallar? ¿Qué clase de engaño es este?, ¿qué intentas hacer conmigo?, ¿acaso todo esto es una trampa? ¡Tienes que explicarme qué está pasando, porque no pienso ir contigo sin saber que estás tramando!
-¡No, Ariel, no es ningún engaño! Estoy tratando de ayudarte yla esfera que acabas de ver no es algo que yo haya provocado, sino un canal de comunicación que ha sido interrumpido desde el otro lado. Era la voz de Lucía, pero no hemos podido escuchar todo lo que intentaba decirnos.
-¡Pero acabo de oírla!, ¡me ha pedido que no confíe en ti!, ¿por qué habría de decirme algo así?. ¿Qué sabe Lucía que yo ignoro?
Aniela no se ofendió ni intentó justificarse con interminables explicaciones. Comprendía que tenía sobrados motivos para tener tanta desconfianza, aunque su serenidad me desconcertaba. No había temor en sus ojos, solo una profunda preocupación que parecía ir mucho más allá de nuestras diferencias.
-Ariel, no voy a obligarte a nada., solo estoy aquí para ayudarte y enseñarte a rescatarla, pero estás perdiendo un tiempo precioso en discusiones y Lucía no dispone de él. Debes sacarla cuanto antes de ese lugar, porque la Oscuridad sabe cómo quebrar la voluntad de quienes caen en sus manos. Aunque ella tenga un alma pura y generosa, no podemos descartar que intenten corromperla, además, quienes la tienen prisionera saben perfectamente lo que ella significa para ti.
Me sorprendió la paz que transmitía Aniela y a pesar de mis dudas, algo en su mirada me hizo sentir que no estaba mintiendo, pero necesitaba respuestas y las necesitaba ahora.
-¿Quiénes la tienen? -pregunté, casi desesperado al comprender que cada segundo podía alejarme más de Lucía.
-Eso ya deberías saberlo, Zariel te advirtió que la Oscuridad tiene servidores y que te reclama para sus filas, por eso la han llevado a esa dimensión, al lugar donde habitan sus seguidores y allí intentarán quebrar su voluntad, aunque no creo que quieran matarla, al menos por ahora. Lucía les resulta demasiado útil.
Sentí que la sangre me hervía ante aquellas palabras.-¿Entonces qué quieren de ella?, pregunté con la desesperación que nunca había sentido tan poderosa crecía dentro de mi.
Aniela sostuvo en silencio mi mirada antes de responder. - Primero intentarán convertirla en uno de ellos y si consiguen corromper su alma, utilizarán tu amor por ella para arrastrarte también a las tinieblas.
Las palabras de Aniela terminaron de encajar con los recuerdos que me atormentaban: la aparición de Zariel, sus advertencias, el comportamiento de Duncan McAister, aquel velo oscuro que lo rodeaba y la maldad que parecía acompañar cada uno de sus actos como cuando ataca a Lucía, la oscuridad en sus ojos. Ya no podía permitirme ignorar las señales que había tenido delante de mis ojos durante mi breve estancia en la Tierra. Quería salvar a la mujer que amaba y para ello tendría que conocer mis dones, descubrir hasta dónde llegaban mis capacidades y aprender a utilizarlas antes de que fuera demasiado tarde.
-Hay algo más que debes saber -continuó Aniela-. La Oscuridad no te reclama entre sus seguidores por casualidad, hace mucho tiempo que te ha reservado un nombre y un lugar en sus filas.
Recordé de inmediato lo que Zariel me había dicho. – Solo pude preguntar, conmovido, asustado e incrédulo -¿Qué nombre, qué lugar me han designado?
-Te han nombrado Gadreel, y tienes un grado dentro de sus filas de lucha contra las fuerzas de La Luz, -respondió Aniela, bajando la cabeza con un leve suspiro.
Guardé silencio y no porque desconociera mi origen, sino porque comprendía que la Oscuridad ya me había elegido, ese sentimiento me provocaba una mezcla de rabia y temor. Pretendían imponerme un destino que nunca había escogido, convertirme en uno de ellos y utilizar a Lucía para conseguirlo. Pero no pensaba permitirlo, era algo maligno, bajo, horroroso; doblegar a dos personas usando sus sentimientos para transformarlos en algo espantoso y cruel.
Me sobrepuse a mis dudas y me acerqué a Aniela. -No quiero estar del lado de la Oscuridad, me niego a formar parte de sus filas, sus seguidores, a ser usado como instrumento. Y haré lo imposible por rescatar a Lucía de sus garras, todavía no sé cómo hacerlo, pero tengo que llegar hasta ella, sacarla de ese lugar.
-Entonces tendrás que demostrar que tu voluntad es más fuerte que el poder con el que intentarán someterte, Ariel, te aseguro que no se conformarán con tu negativa. Si consiguen convertir a Lucía en una de sus criaturas, esperarán que seas tú quien termine de cruzar el umbral, y tratarán de envolverte en engaños y mentiras, es su especialidad más fuerte. No creas en nada que venga de ellos porque tratan de confundir y lo hacen muy bien, solo aquéllos con fuerza espiritual lo logran.
-¡Pues no voy a perder más tiempo! Enséñame a defenderme, a controlar mis poderes y a ayudarla a salir de allí, quiero sacarla, como sea.
-Haré todo lo que esté a mi alcance, pero ni siquiera yo sé qué dones has heredado. Tendremos que descubrirlos juntos.
Aniela me tomó de la mano y, antes de que pudiera preguntarle adónde íbamos, extendimos nuestras alas y emprendiendo un vuelo vertiginoso. La seguí como pude, sintiendo que el aire me golpeaba el rostro y que una extraña sensación me revolvía el estómago. El mareo me hizo perder la orientación por unos instantes, hasta que su voz resonó directamente en mi mente.
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un amor de secretos, un ser sin memoria, una joven perseguida
Editado: 29.10.2026