EL REGRESO AL REFUGIO
El camino de regreso al refugio fue mucho más silencioso que el de ida.
Los guerreros avanzaban lentamente.
Algunos estaban heridos.
Suyen tenía un brazo lastimado y caminaba con dificultad.
Michelle permanecía agotada después de haber utilizado repetidamente su transformación.
Tetsu tenía varios cortes en el cuerpo.
Nelly respiraba con dificultad.
Nan tenía algunas heridas por los golpes recibidos.
Hiroto ayudaba a transportar a varios de los sobrevivientes.
Y Kyomi caminaba junto a Adael.
Ella tenía algunas heridas, pero no dejaba de observarlo.
Adael también estaba lastimado.
Sin embargo, sonreía.
Habían logrado salvar a muchas personas.
Cuando finalmente llegaron al refugio, las enormes puertas comenzaron a abrirse.
CRAAAAAAACK...
Los soldados salieron inmediatamente.
—¡Llegaron!
—¡Traigan a los heridos!
—¡Hay civiles!
Los médicos corrieron hacia ellos.
Las personas rescatadas fueron llevadas a las zonas de atención.
Los heridos fueron atendidos inmediatamente.
Hiroto ayudó a una familia a bajar de uno de los caballos.
Una pequeña niña lo miró.
—Gracias.
Hiroto sonrió.
—Ya estás a salvo.
Urokodai observaba desde la entrada.
Cuando todos estuvieron dentro, caminó hacia el grupo.
Durante unos segundos no dijo nada.
Finalmente habló.
—Lo hicieron bien.
Adael levantó la mirada.
—¿De verdad?
Urokodai asintió.
—Sí.
Miró a cada uno.
—No lograron derrotar al demonio.
Hizo una pausa.
—Pero esa nunca fue la prioridad.
Señaló a los sobrevivientes.
—Salvaron vidas.
Todos permanecieron en silencio.
—Eso es lo que importa.
Kyomi sonrió ligeramente.
Pero Urokodai inmediatamente cambió su expresión.
—Sin embargo...
Todos se pusieron atentos.
—Hay algo que debemos corregir.
Tetsu frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
Urokodai los miró.
—Su forma de combatir.
Adael quedó serio.
—¿Nuestra forma de combatir?
—Sí.
Urokodai dio media vuelta.
—Mañana entrenarán conmigo.
Tetsu sonrió.
—¿Todos?
Urokodai asintió.
—Todos.
Adael sintió curiosidad.
—¿Qué clase de entrenamiento?
Urokodai se detuvo.
—Una batalla.
EL ENTRENAMIENTO
Al día siguiente, el grupo se encontraba en uno de los enormes campos de entrenamiento del refugio.
Adael llevaba su espada.
Kyomi estaba preparada.
Leo, Nelly, Suyen, Michelle, Tetsu, Nun y Nan también estaban allí.
Urokodai estaba frente a ellos.
No llevaba armas.
Ni siquiera parecía estar preparado para luchar.
Tetsu sonrió.
—¿Eso es todo?
Urokodai levantó la mirada.
—No utilizaré mi don.
Todos quedaron sorprendidos.
Leo frunció el ceño.
—¿Sin utilizar su poder?
—Exactamente.
Adael apretó la empuñadura de su espada.
—Entonces podemos vencerlo.
Urokodai sonrió.
—Inténtenlo.
Tetsu fue el primero en avanzar.
—¡AHORA!
FUUUUUAAAAA!
Sus puños se cubrieron de fuego.
Corrió directamente hacia Urokodai.
—¡PUÑO ARDIENTE!
Lanzó un golpe.
Urokodai simplemente inclinó la cabeza.
El puño pasó junto a su rostro.
¡BOOM!
Tetsu golpeó el suelo.
Antes de que pudiera reaccionar...
Urokodai le dio un golpe en el estómago.
¡¡¡PUM!!!
Tetsu salió disparado.
—¡AAAAARGH!
Rodó varios metros.
Adael abrió los ojos.
—¡Tetsu!
Urokodai ya estaba frente a ellos.
—No se distraigan.
Nelly atacó.
—¡CORTE DE VIENTO!
FUUUUUSH!
Una ráfaga de viento extremadamente afilada atravesó el campo como una espada invisible.
Urokodai dio un paso.
La ráfaga pasó junto a él.
Otra.
Otra.
Otra.
FUUUSH—FUUUSH—FUUUSH.
Urokodai esquivó todas.
Nelly abrió los ojos.
—¡¿Cómo...?!
Urokodai apareció frente a ella.
—Demasiado predecible.
¡¡PUM!!
Un golpe en el abdomen.
Nelly salió despedida.
—¡AAAH!
Cayó de espaldas.
Adael apretó los dientes.
—¡Ahora yo!
Sacó su espada.
SHIIIIING.
La hoja brilló.
Adael corrió.
—¡CORTE DEL RAYO!
La electricidad recorrió la espada.
ZZZZZRAAAAP!
Adael lanzó un corte horizontal.
Urokodai se agachó.
El ataque pasó sobre su cabeza.
Adael giró.
—¡SEGUNDO CORTE!
Urokodai bloqueó el brazo de Adael.
Y con la otra mano...
¡¡PUM!!
Golpeó su pecho.
Adael perdió el aire.
—¡UGHH!
Urokodai lo agarró del brazo y lo lanzó contra el suelo.
¡¡BOOM!!
Adael rodó.
Su espada quedó a unos metros.
—¡Adael! —gritó Kyomi.
Ella extendió ambas manos.
CRAAAAACK.
El suelo se congeló.
Una enorme cantidad de hielo avanzó hacia Urokodai.
Él saltó.
Kyomi levantó la mano.
—¡LANZAS DE HIELO!
FUUUUUSH!
Decenas de lanzas volaron.
Urokodai las esquivó una tras otra.
Una pasó junto a su rostro.
Otra rozó su hombro.
Otra se clavó en el suelo.
Urokodai cayó frente a Kyomi.
—Tu hielo es poderoso.
Kyomi sonrió.
—Gracias.
—Pero todavía eres demasiado lenta.
¡¡PUM!!
Golpeó su abdomen.
Kyomi salió despedida.
—¡KYOMI!
Adael se levantó.
Urokodai caminó hacia él.
—No te preocupes.
Adael respiró agitado.
—¿Qué?
—Todavía no he terminado contigo.
SUYEN Y LEO
Suyen levantó ambas manos.
—¡RAÍCES DEL BOSQUE!
CRAAAAACK—CRAAAAACK—CRAAAAACK.
Decenas de enormes ramas surgieron del suelo.
Las raíces rodearon las piernas de Urokodai.
Luego sus brazos.
Editado: 07.10.2026