Luz Y Oscuridad

CAPITULO XXX

UN AÑO DESPUÉS: LA FLOR DEL VENENO

Había pasado un año desde que Adael y los demás comenzaron su entrenamiento bajo las órdenes de Urokodai.

Un año de misiones.

Un año de combates.

Un año de heridas.

Y también un año de crecimiento.

Adael ya no era el mismo joven que había llegado al refugio.

Había crecido físicamente y su cuerpo se había vuelto mucho más fuerte después de meses de entrenamiento y misiones.

Su dominio del rayo también había cambiado completamente.

La pequeña esfera que antes apenas podía controlar ahora podía convertirse en una de sus técnicas más peligrosas.

Pero todavía tenía mucho que aprender.

Michelle también había cambiado.

Su capacidad para utilizar características de diferentes animales había aumentado enormemente.

Ahora podía combinar varias habilidades al mismo tiempo.

Aquella tarde ambos se encontraban en medio de un enorme bosque.

Un río atravesaba los árboles y sus aguas cristalinas descendían lentamente entre las rocas.

Adael se encontraba dentro del río desnudo, bañándose después de varios días de viaje.

Michelle estaba en la orilla, cubierta de sangre y suciedad después de haber batallado con algunos demonios. Michell se estaba desnudando para entrar al río a bañarse.

Habían pasado días recorriendo aquel bosque.

Michelle tomó aire.

—No puedo creer que llevemos tanto tiempo aquí.

Adael sonrió.

Michelle levantó una pequeña bolsa.

Dentro estaba una flor de aspecto extraño.

Sus pétalos eran de un color violeta brillante y parecían emitir una tenue luz.

Era la flor que Urokodai les había enviado a buscar.

Una planta extremadamente rara capaz de utilizarse para fabricar un antídoto contra ciertos venenos.

Michelle suspiró.

—Por fin.

Miró hacia el río.

—Ya encontramos la flor. Es hora de regresar de la misión.

Adael sonrió.

—Después de un año, todavía no puedo creer cuánto hemos cambiado.

Michelle se rio.

—Tú especialmente.

Adael levantó una ceja.

—¿Yo?

—Sí.

—¿Qué quieres decir?

Michelle lo miró de arriba abajo y se rio.

—Te has vuelto mucho más fuerte.

Adael sonrió.

—Tú también.

Michelle comenzó a prepararse para entrar al río.

Adael la miró durante un instante y bromeó:

—Vaya, Michelle. Tienes un bonito cuerpo — Y Adael reía mientras veía a Michell desnuda.

Michelle lo miró con una expresión seria.

De repente...

¡¡¡PUM!!!

Su brazo se transformó en el enorme brazo de un gorila.

Le dio un golpe en la cabeza.

—¡No mires!

—¡AUCH!

Adael se sobó la cabeza.

—¡Jajaja!

Michelle comenzó a reír.

—¡Te lo ganaste!

Adael también comenzó a reír.

Durante unos segundos olvidaron completamente la misión.

Pero entonces...

Adael dejó de reír.

Su expresión cambió.

Michelle lo notó.

—¿Qué ocurre?

Adael levantó lentamente la cabeza.

Miró hacia los árboles.

—Hay algo aquí.

El viento dejó de soplar.

Las hojas dejaron de moverse.

El bosque quedó completamente silencioso.

Michelle sintió un escalofrío.

Su piel comenzó a erizarse.

—Adael...

Adael salió rápidamente del río y tomó su espada.

Michelle retrocedió.

—¿Qué es?

Adael observó los árboles.

—Un demonio.

Entonces...

CRAAAAACK.

Un enorme árbol se partió por la mitad.

Algo cayó desde las ramas.

¡¡¡BOOOOOOM!!!

El suelo tembló.

Entre el humo apareció una criatura humanoide.

Era enorme.

Su cuerpo estaba cubierto de marcas negras.

Sus ojos brillaban con una luz rojiza.

Pero lo más extraño eran sus brazos.

De su cuerpo comenzaron a surgir armas.

Una espada negra apareció desde su hombro.

Después una lanza salió de su antebrazo.

Luego un enorme martillo emergió de su espalda.

Michelle retrocedió.

—Puede crear armas...

El demonio sonrió.

—Armas oscuras.

Su cuerpo comenzó a deformarse.

Cientos de filos comenzaron a aparecer.

—Y ninguna puede romperse.

Adael miró al demonio.

—Interesante.

Michelle se puso en posición de combate.

—Adael...

Su piel volvió a erizarse.

—Vístete.

Adael la miró.

—¿Por qué?

Michelle señaló al demonio.

—Nos va a tocar luchar otra vez.

Adael suspiró.

—Está bien.

Tomó rápidamente su ropa.

—Encárgate mientras.

Michelle abrió los ojos.

—¿¡Yo sola!?

Adael sonrió.

—Confío en ti.

Michelle apretó los puños.

—Idiota.

El demonio lanzó una enorme espada negra.

¡¡¡FUUUUUSH!!!

Michelle reaccionó inmediatamente.

Su brazo derecho comenzó a transformarse.

La piel se volvió gruesa.

La estructura de su brazo cambió.

Y apareció una enorme extremidad semejante a la de una tortuga.

¡¡¡CLANG!!!

La espada chocó contra su brazo.

Michelle salió varios metros hacia atrás.

—¡Ugh!

El demonio volvió a atacar.

Otra espada.

Luego una lanza.

Después un hacha.

Michelle comenzó a moverse.

Su cuerpo cambió.

Sus piernas adquirieron la agilidad de una serpiente.

Su cuerpo se deslizó entre los ataques.

—¡No vas a atraparme!

El demonio lanzó cinco armas simultáneamente.

Michelle giró.

Sus reflejos cambiaron.

Ahora reaccionaba con la velocidad de un gato.

Una espada pasó rozando su rostro.

Otra pasó junto a su hombro.

Michelle sonrió.

—Demasiado lento.

Su mano derecha cambió.

Se convirtió en una poderosa mano de Gorila.

Agarró una de las armas oscuras.

¡¡¡CRACK!!!

Intentó romperla.

No pudo.

Michelle abrió los ojos.

—Es verdad...

El demonio sonrió.



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En el texto hay: misterio, accion, magia

Editado: 07.10.2026

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