REGRESO AL REFUGIO
Después de varios días de viaje, finalmente aparecieron las enormes murallas del refugio.
Adael caminaba junto a Michell.
Los dos estaban cansados, cubiertos de polvo y con algunas heridas de la misión.
Michell llevaba cuidadosamente la flor que habían encontrado.
Adael miró las enormes murallas y sonrió.
—Por fin.
Michelle suspiró.
—Ya era hora.
Después de un año entero de misiones, entrenamiento y combates, finalmente estaban regresando.
Cuando se acercaron a la entrada...
—¡Esperen!
Unos soldados los reconocieron.
—¡Son ellos!
Las enormes puertas comenzaron a abrirse.
CRAAAAACK...
Adael y Michelle entraron.
Pero apenas cruzaron las puertas, Michelle se quedó mirando alrededor.
—¿Dónde están todos?
Adael también observó el lugar.
—Pensé que estarían aquí.
Entonces escucharon una voz.
—¡ADAEL!
Adael giró.
Hiroto corría hacia ellos.
—¡Por fin regresaron!
Detrás de él aparecieron Tetsu, Nun, Leo, Suyen, Nan, Nelly y los demás.
Adael abrió los ojos.
—¿Ya habían regresado?
Tetsu se rio.
—Hace meses.
Michell se quedó sorprendida.
—¿¡Meses!?
Suyen asintió.
—Nuestras misiones terminaron mucho antes.
Michelle lentamente giró hacia Adael.
Adael comenzó a ponerse nervioso.
—¿Qué?
Michell cruzó los brazos.
—Todo esto es por tu culpa.
—¿¡Por mi culpa!?
—Sí. En vez de regresar después de terminar la misión, tú te quedabas entrenando.
Adael intentó defenderse.
—Pero necesitaba mejorar.
—¡Y además te ponías a buscar demonios!
Adael sonrió.
—Bueno...
—¡"Bueno" nada!
Todos comenzaron a reír.
Michell continuó:
—¡La misión era buscar una flor!
—¡La encontramos!
—¡Sí, pero nos demoramos muchísimo porque este tonto quería entrenar cada vez que encontraba un demonio!
Tetsu comenzó a reír.
—Eso sí suena como Adael.
Nan asintió.
—Definitivamente.
Adael se cruzó de brazos.
—No fue para tanto.
Michelle lo miró.
—¡Nos demoramos meses!
Todos volvieron a reír.
Adael también terminó riéndose.
Había pasado un año.
Y aunque habían cambiado mucho...
Seguían siendo los mismos.
Entonces Adael dejó de reír.
Algo había llamado su atención.
Al otro lado del grupo...
Estaba Kyomi.
Adael se quedó completamente quieto.
Kyomi también lo observó.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
Adael la miró sorprendido.
Había pasado un año.
Pero verla nuevamente hizo que todo aquel tiempo pareciera desaparecer.
Kyomi había cambiado.
Su cabello azul blanquecino era más largo.
Su mirada se había vuelto más madura.
Y su presencia era mucho más fuerte que antes.
Adael sonrió.
—Kyomi...
Ella caminó lentamente hacia él.
—Adael.
Adael la observó durante unos segundos.
Y entonces sonrió.
—Estás más hermosa que antes.
Kyomi se sonrojó.
—Tú también cambiaste.
Adael se acercó y la besó.
Los demás quedaron completamente sorprendidos.
Tetsu abrió los ojos.
—¡¿QUÉ?!
Nun comenzó a reír.
—¡Finalmente!
Suyen sonrió.
Hiroto negó con la cabeza.
—Después de un año separados y eso es lo primero que hacen.
Kyomi sonrió.
—También te extrañé.
Adael la abrazó.
—Muchísimo.
Durante unos segundos simplemente permanecieron juntos.
Michelle observó la escena y sonrió.
—Bueno...
Tetsu la miró.
—¿Qué?
—Después de un año, por lo menos alguien tuvo un buen reencuentro.
Todos rieron.
Más tarde, el grupo se reunió en el campo de entrenamiento.
Tetsu miró a los demás.
—Ha pasado un año.
Leo sonrió.
—Todos hemos entrenado.
Suyen levantó la mano.
—Entonces deberíamos comprobar cuánto hemos mejorado.
Nan sonrió.
—¿Una pelea?
Tetsu apretó los puños.
—Exactamente.
Nun levantó una ceja.
—No destruyan el refugio.
Tetsu miró a Suyen.
—¿Quieres pelear conmigo?
Suyen sonrió.
—Claro.
Los demás se apartaron.
Tetsu y Suyen comenzaron a luchar.
No era una batalla a muerte.
Simplemente querían comprobar cuánto habían progresado.
Tetsu lanzó un golpe cubierto de fuego.
Suyen lo esquivó y utilizó sus ramas para obligarlo a retroceder.
Adael observaba tranquilamente.
Kyomi se sentó a su lado.
—¿No vas a pelear?
Adael negó con la cabeza.
—No.
—¿Por qué?
Adael sonrió.
—Ahora mismo no quiero luchar.
Miró al resto.
—Solo quiero estar contigo.
Kyomi lo miró sorprendida.
—¿Tú? ¿Sin querer entrenar?
Adael soltó una pequeña risa.
—Sí.
—Esto sí es extraño.
Adael la miró.
—¿Qué?
Kyomi señaló a Michell y le dijo;
—¿Qué le hiciste a este hombre?
Kyomi comenzó a reír.
Michelle levantó las manos.
—Yo no hice nada. Durante la misión vi que encontró unas páginas antiguas y después de eso cambió.
Adael sonrió.
—No todo es entrenamiento.
Todos guardaron silencio por un momento.
Adael miró a Kyomi.
—Quiero estar con mi amada.
Kyomi se sonrojó.
Adael continuó:
—No quiero perderme momentos importantes contigo.
Kyomi sonrió.
—Entonces parece que finalmente aprendiste algo.
Adael rio.
—Tal vez.
Michelle negó con la cabeza.
—Definitivamente esas páginas hicieron algo.
Todos comenzaron a reír.
Al día siguiente, Adael fue a buscar a Urokodai.
—Urokodai.
El anciano levantó la mirada.
—¿Qué ocurre?
Adael respiró profundamente.
—Quiero pedirte permiso para salir del refugio.
Editado: 07.10.2026