Yace el difunto, la esperanza de quiénes lo concibieron.
No queda más coherencia, le he fallado a Epicuro, todo culmina en la muerte.
Inhalo lo infecto de la cercanía, incluso cuando soy impasible lo siento completamente.
A mi juicio, no vivo, solo existo. El nihilismo me ha calado hasta los huesos.
Lo consciente está en la mente, pero mi cabeza ha muerto.
El cráneo me pesa y mis extremidades cayeron en la fatiga.