Una modelo, un piloto y una isla demasiado pequeña para tanto ego.
Kylie Jones tiene tres cosas muy claras en la vida: es hermosa, es fabulosa y el mundo sería un lugar mucho mejor si todos dejaran de ser tan envidiosos y comenzaran a adorarla como merece. Al menos, eso es lo que ella piensa.
Modelo de profesión, reina del drama por vocación y presumida por naturaleza, Kylie está acostumbrada a que le abran las puertas, le carguen las maletas y le digan que sí incluso antes de terminar de hablar. Después de todo, ¿quién en su sano juicio se atrevería a llevarle la contraria?
Marcos Schuendiman, aparentemente.
Suizo, piloto y dueño de una paciencia que Kylie consigue destruir en tiempo récord, Marcos no siente la menor fascinación por las modelos, las cámaras ni las mujeres que creen que el universo gira alrededor de sus pestañas postizas. Para él, Kylie es exactamente el tipo de pasajera que debería venir con un manual de instrucciones, un botón de silencio y una advertencia de peligro.
Y, por desgracia para ambos, el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido.
Un giro mal calculado, un accidente inesperado y… ¡PUM! Ambos terminan varados en una isla desierta, sin señal, sin lujos, sin cámaras y, lo más importante para Kylie, ¡SIN SERVICIO DE HABITACIÓN!
Rodeada de cocos, palmeras, arena y un piloto que parece disfrutar cada segundo de su sufrimiento, Kylie descubre que sobrevivir sin maquillaje es difícil, pero sobrevivir con Marcos Schuendiman es una auténtica tortura.
Él no piensa tratarla como una princesa. Ella no piensa tolerar semejante falta de respeto. Y ninguno está dispuesto a admitir que, en medio de tantas discusiones, insultos y competencias absurdas por ver quién tiene la razón, está empezando a ocurrir algo mucho más peligroso que quedarse sin comida: están comenzando a sentir algo el uno por el otro.
¡Pero que nadie se emocione! Kylie prefiere besar a un coco antes que reconocer que ese suizo malhumorado tiene su encanto, mientras Marcos considera seriamente que lanzarse al mar y nadar hasta Suiza podría ser más sencillo que seguir soportándola.
Porque una cosa es sobrevivir a una isla desierta y otra muy distinta es sobrevivir al ego de Kylie Jones.
Y cuando la guerra entre ambos se convierta en una batalla de miradas, provocaciones y besos que ninguno querrá reconocer, descubrirán que hay cosas que no se pueden comprar con una tarjeta de crédito, conquistar con una sesión de fotos ni evitar huyendo al otro extremo de la playa.
Al parecer, para encontrar el amor, Kylie tendrá que quitarse algo más que el bikini… y Marcos tendrá que aceptar que su mayor desastre no fue el accidente, sino haberse enamorado de ella.
#1373 en Otros
#514 en Humor
#4455 en Novela romántica
modelo amor, pilotos de avión, humor batallas verbales y pasión
Editado: 25.10.2026