Mati y el niño de la niebla.

Capítulo 5

Narrador omnisciente.

La niebla lo envolvía todo, pero esta vez... Mati no se detuvo. Sus pasos eran firmes, decididos, como si su corazón... ya supiera el camino.

Mati: —Estoy aquí... —susurró, casi sin voz. El silencio del bosque respondió, un silencio denso, vivo, hasta que de repente escuchó una voz y Mati la reconoció al instante.

Elián: —Volviste. —Mati se giró de inmediato. Ahí estaba, entre los árboles, inmóvil.

Sus ojos lo observaban con la misma intensidad de la noche anterior, pero esta vez... no había advertencia en su voz, solo... algo más. Mati dio un pequeño paso al frente.

Mati: —Sí... —Dudó un instante, pero no retrocedió. —Quería verte otra vez. —El silencio se tensó. Elián no se movió, pero algo en su expresión cambió.

Elián: —No deberías estar aquí —dijo, aunque su tono ya no era el mismo. Mati ladeó la cabeza.

Mati: —Tú también estás aquí. —Elián parpadeó, como si no esperara esa respuesta.

Elián: —Este es mi lugar.

Mati: —Entonces... —respondió— Supongo que tú tampoco deberías estar... donde no es tuyo. —Un leve gesto, casi una sonrisa, apenas visible. Elián dio un paso adelante; la niebla se abrió entre ambos.

Elián: —¿Cómo te llamas? —Mati lo miró fijamente.

Mati: —Matías... pero puedes llamarme Mati. ¿Y tú? —Elián dudó, solo un segundo y luego respondió.

Elián: —Me llamo Elián. —El nombre quedó suspendido en el aire, como si ese simple acto... lo cambiara todo. Mati sonrió levemente.

Mati: —No eres como los demás. —Elián frunció el ceño.

Elián: —¿Los demás?

Mati: —Los del pueblo... ellos tienen miedo del bosque. —Elián bajó la mirada un instante.

Elián: —Deberían. —Mati negó suavemente.

Mati: —Yo no lo tengo. —Elián volvió a mirarlo, directo.

Elián: —Eso es lo que te pone en peligro. —Pero Mati no retrocedió.

Mati: —¿Tú eres peligroso? —La pregunta quedó flotando entre ellos. Elián no respondió de inmediato; sus ojos... se suavizaron apenas.

Elián: —No contigo. —El corazón de Mati latió más fuerte y, por primera vez... el silencio entre ellos... no fue incómodo, fue... distinto.

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En la iglesia de Albor, el padre Gabriel del Monte permanecía solo, de rodillas frente al altar. La luz de las velas iluminaba su rostro cansado.

Padre Gabriel: —Perdóname, Señor. Su voz era apenas un susurro. —Porque he callado. —Bajó la cabeza. —He visto lo que habita en ese bosque... y no he sabido cómo detenerlo. Sus manos temblaban levemente. —Protejo a mi gente... con verdades a medias y temo que algún día... ya no sea suficiente. —La iglesia quedó en calma, mientras el padre Gabriel pensaba que la única manera en que el pueblo de Albor se salve es que la profecía se cumpla y los elegidos aparezcan para salvar este pueblo.

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En otra parte del pueblo, doña Lidia encendía una vela. Frente a una pequeña imagen, sus ojos cerrados.

Doña Lidia: —Cuídalo —susurró. —Ese niño no entiende en lo que se está metiendo. —Respiró hondo. —Y yo... ya no puedo hacer nada. —Una lágrima silenciosa recorrió su mejilla. —No otra vez...

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A la mañana siguiente, el colegio volvía a llenarse de voces. Mati estaba con Omarcito y Lucía.

Mati: —Te lo juro... —decía—, hablé con él. —Lucía lo miraba, entre fascinada y preocupada.

Lucía: —¿Y no te hizo nada? —Mati negó.

Mati: —No... es... normal. —Omarcito levantó una ceja.

Omarcito: —¿Normal... en el bosque? —Antes de que Mati respondiera, alguien apareció.

Luisito: —Claro... "Normal" —Ahí estaba apoyado contra una mesa, sonriendo. —El nuevo ahora habla con fantasmas. —Algunos niños rieron. Mati apretó los puños.

Mati: —No es un fantasma. —Luisito dio un paso adelante.

Luisito: —Ah, no... entonces es peor. —Se inclinó un poco. —Estás loco. —Silencio. Lucía se puso de pie.

Lucía: —Déjalo en paz. —Omarcito también se puso de pie.

Omarcito: —Sí, ya basta. —Luisito los miró, molesto, pero no insistió, solo sonrió de lado.

Luisito: —Ya veremos. —Se alejó, pero no había terminado, ni de cerca.

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Ya durante la tarde, Mati ya estaba en casa cuando de repente escuchó que la puerta se abría.



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En el texto hay: vampiros, elián, mati

Editado: 01.11.2026

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