Mati y el niño de la niebla.

Capítulo 13

ACTO III – El mundo de los vampiros (Cap 13 - 18)

Narrador omnisciente.

La noche había caído sobre Albor como un manto pesado, denso... casi irreal. Mati caminaba solo por el sendero de regreso a su casa. Sus pasos eran lentos, arrastrados, como si cada uno cargara un peso invisible. No lloraba... pero sus ojos estaban vidriosos, perdidos.

El viento soplaba frío y en su mente... la voz de Rae seguía repitiéndose.

Él te está mintiendo... nunca fue tu amigo.

Mati apretó los puños.

Mati: —No... —Susurró, casi sin voz—. No puede ser. —Pero el dolor estaba ahí. Clavado, porque lo peor no era la duda, era el miedo... de que fuera verdad.

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Mientras tanto... muy lejos de allí... en lo profundo del club vampírico, la oscuridad no era solo ausencia de luz... era presencia.

Elián caminaba por los largos pasillos de piedra negra, iluminados por antorchas azuladas que no emitían calor. Su rostro estaba serio, pero sus ojos... estaban llenos de tristeza.

Había sangre en su manga, no era suya, pero eso no importaba, nada importaba... excepto una cosa. Mati. Se detuvo un momento, apoyando su mano contra la pared fría.

Elián: —Lo arruiné... —murmuró. Recordaba la mirada de Mati, esa mezcla de miedo... y decepción, y eso... dolía más que cualquier herida.

Desde las sombras, una voz suave y venenosa emergió.

Rae: —Qué frágil te has vuelto. —Elián no respondió. Rae apareció lentamente, con una sonrisa ladeada. —Todo esto... por un humano. —Silencio. —¿Sabes qué es lo peor? —continuó, caminando a su alrededor—. Que él ya empezó a dudar de ti. —Elián cerró los ojos.

Elián: —Cállate. —Rae se inclinó levemente hacia él.

Rae: —No tuve que hacer mucho. —Un segundo de silencio. —Solo... decir la verdad... a mi manera. —Elián apretó los dientes, pero no atacó, no dijo nada más, porque en el fondo... sabía que Rae había sembrado algo real.

Esa noche... Dos niños no durmieron. Mati, en su cama, mirando el techo; Elián, sentado en la oscuridad, sin moverse.

Ambos pensando en lo mismo, ambos sintiendo lo mismo, pero ninguno... atreviéndose a dar el primer paso.

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A la mañana siguiente, en la oficina de la directora. Luisito hablaba en voz baja, nervioso.

Luisito: —Directora Moreira... yo sé que suena raro... pero... —¿Y si Mati no es de aquí? —La directora lo miró con calma.

Directora Moreira: —¿A qué te refieres exactamente? —Luisito tragó saliva.

Luisito: —Es que... a veces habla raro... y... Y sabe cosas que no debería; tengo la sospecha de que Mati es... Alemanes... y mi abuela dice que son peligrosos debido a la guerra que se desató —La directora arqueó una ceja, pensativa.

Directora Moreira: —Luisito... —dijo con suavidad—. Vamos a observar, ¿sí? Pero no saquemos conclusiones apresuradas. —Luisito asintió... aunque no parecía convencido; de alguna manera tenía que hacer que se dieran cuenta de que Mati no es lo que parece.

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En el patio de la escuela. Mati se encontraba sentado solo, hasta que dos figuras se acercaron: Lucía... y Omarcito.

Lucía: —Oye... —dijo, sentándose a su lado—. Estás actuando raro.

Omarcito: —Más que raro —añadió—. Estás en modo "fin del mundo". —Mati soltó una pequeña risa sin ganas.

Mati: —Déjenme en paz. —Lucía negó con la cabeza.

Lucía: —No. —Mati la miró, sorprendido. —Los dos sabemos muy bien que estás así por Elián, el niño de la niebla... No sabemos qué pasó, tampoco lo conocemos, pero sí estamos seguros de que nunca te haría daño por la forma en que siempre nos hablas de él. —Las palabras quedaron flotando en el aire.

Omarcito: —Piénsalo —continuó—. Siempre ha estado contigo. —Mati bajó la mirada.

Mati: —No todo es lo que parece. —Lucía suspiró.

Lucía: —Exacto. —Silencio. —Por eso... escúchalo. —Mati no respondió, pero esa idea... comenzaba a abrirse paso entre la niebla de su mente.

Y en algún lugar... oculto... observando... Rae sonreía, pero por primera vez... no completamente confiada.

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El día avanzaba... pero para Mati, el tiempo parecía estancado. Las palabras de su padre, de Lucía, de Omarcito... todas se mezclaban en su cabeza, chocando entre sí sin darle descanso y, entre ellas... la voz de Rae.

Él te mintió desde el principio...

Mati apretó los ojos con fuerza, como si así pudiera silenciarlo todo.



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En el texto hay: vampiros, elián, mati

Editado: 01.11.2026

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