Mati y el niño de la niebla.

Capítulo 17

Narrador omnisciente.

La decisión ya había sido tomada y dentro del refugio vampírico... nadie se atrevía a cuestionarla.

El enorme salón de piedra permanecía sumido en sombras densas, iluminado apenas por débiles antorchas que parecían agonizar en las paredes. El aire era pesado, sofocante, como si incluso la oscuridad supiera que algo terrible estaba por ocurrir; no había murmullos de duda ni discusiones entre los presentes, solo existía el silencio expectante de quienes aguardaban una sentencia.

En lo más alto del salón se encontraba Vladra, inmóvil y majestuosa, observando al clan desde las alturas. A su lado permanecían Geth y Rae, igual de serios; el ambiente parecía tan cargado que se podía incluso llegar a sentir que había más figuras vampíricas cerca, tratando de escuchar lo que Vladra está a punto de comunicar. Entonces Vladra habló.

Vladra: —Elián... ha traicionado su naturaleza. —Su voz recorrió la sala como un eco helado; el silencio se volvió absoluto. —Ha protegido a un humano, ha desobedecido y lo más grave. —Sus ojos brillaron con una frialdad aterradora. —Ha sentido, no le interesa para nada nuestros propósitos, solo le interesa poder proteger a ese niño humano. —La tensión se podía sentir en todo el lugar porque Geth y Rae también entendían a la perfección lo que todo esto implicaba. —Eso lo convierte... en un riesgo. —Geth dio un paso al frente, firme e implacable.

Geth: —Entonces no queda nada más que decidir. —Rae sonrió apenas, con crueldad contenida.

Rae: —La respuesta para todos nosotros está clara... Elián es un traidor. —Vladra asintió lentamente antes de levantar el rostro.

Vladra: —Desde este momento... Elián queda marcado. —Las sombras del salón parecieron estremecerse al escuchar aquellas palabras, como si la sentencia tuviera un poder antiguo y oscuro. —Si es encontrado... será capturado. —Hizo una breve pausa. —Y eliminado, por supuesto, después de haberlo usado para nuestros propósitos. —El silencio posterior fue aún más pesado que antes.

Geth: —Y cualquiera que lo proteja correrá la misma suerte. —Rae cruzó los brazos lentamente.

Rae: —Eso incluye al humano. —Por un instante, Vladra guardó silencio antes de responder.

Vladra: —Eso es lo que más me gustaría, pero aún no, no por el hecho de ser el niño elegido humano, sino por una razón aún más importante. —Una sonrisa apenas visible apareció en sus labios. —Ese niño... es mucho más útil para utilizarlo en contra de Elián. —Geth inclinó levemente la cabeza.

Geth: —Entonces lo vigilaremos.

Rae: —No solo eso, lo usaremos. —Vladra descendió un escalón lentamente, como una reina acercándose a dictar el final de una guerra.

Vladra: —Si Elián no sale de su escondite. —Su voz se volvió más baja. Más peligrosa. —Lo obligaremos. —Nadie preguntó qué significaba aquello, porque sabían perfectamente de qué manera podrían obligar a Elián a salir. —Traigan al humano... —La intención quedó clara. —Y Elián vendrá por sí solo. —Las sombras parecieron asentir alrededor de ellos.

La cacería ya no era solamente una persecución; ahora era una estrategia.

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Muy lejos del refugio, oculto en un lugar donde ni siquiera la luz lograba entrar por completo, Elián caminaba de un lado a otro sin descanso. Sus pasos eran rápidos, tensos; la ansiedad se reflejaba en cada movimiento de su cuerpo.

Elián: —Tengo que ir.

Nivak: —No. —La respuesta fue inmediata. Elián se giró hacia él con desesperación en los ojos.

Elián: —No sabes lo que pueden hacerle.

Nivak: —Sí lo sé. —El silencio cayó entre ambos. Nivak avanzó lentamente. —Y por eso mismo no puedes actuar así. —Elián apretó los puños con fuerza.

Elián: —No voy a quedarme aquí mientras...

Nivak: —Mientras te entregas tú mismo. —Las palabras lo hicieron detenerse. —Un solo movimiento en falso... y no solo no lo protegerás. —Lo miró directamente a los ojos. —Lo condenarás. —Aquello golpeó a Elián con brutalidad; por primera vez en mucho tiempo, el miedo era más fuerte que su propia rabia. Bajó la mirada; su respiración era irregular.

Elián: —No sé qué hacer. —Y entonces su voz se quebró. Nivak lo observó en silencio antes de hablar con un tono más suave.

Nivak: —Sé inteligente. Proteger no siempre significa estar al lado. —Elián cerró los ojos lentamente, pero entender eso... no hacía que doliera menos. —Confía en que puede resistir. —El nombre no fue pronunciado, no hacía falta. Mati estaba entre ambos silencios.

Elián abrió los ojos lentamente; la duda seguía ahí, desgarrándolo por dentro... pero una parte de él comenzó a escuchar.

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El amanecer llegó sobre Albor, pero no trajo tranquilidad. En la casa de Mati el ambiente era insoportable; el silencio parecía más pesado que las paredes mismas, como si todos supieran que algo estaba a punto de romperse.



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En el texto hay: vampiros, elián, mati

Editado: 01.11.2026

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