El pasarme toda la noche despierta solucionando un problema que no debería haber existido, me ha pasado factura con las horas de sueño.
La única solución, ha sido despertar a Ana, que también está de mal humor. Iniciar miles de correos con los diferentes fuentes de contactos para la ubicación de las grabaciones en España. Resulta que teníamos que haberlo solicitado hace un año. Si, claro, pero eso no lo dijeron hace un año. En fin, la burocracia, la solución ha sido tirar de contactos y hablar con ellos con la diferencia de horario. Eso ha complicado nuestro sueño, haciendo que nos acostemos a las seis de la mañana.
Eso fue hace… reviso mi móvil para ver la hora, pero se encuentra apagado junto con el portátil. Cuando levanto la mirada por el ruido a mi alrededor me encuentro con ocho pares de ojos mirándonos desde lo alto. Abro los ojos de golpe observando cómo nos miran los chicos mientras nosotras estamos sentadas en el suelo del salón con la mesa baja como escritorio.
- ¿Qué hora es? – pregunto pasándome los dedos por los ojos,
Entre ellos se miran, con la mano busco el hombro de Ana que duerme con la cabeza apoyada en los brazos. Sus pequeños ronquidos me hacen sonreír, la saque de su sueño para poder trabajar y acabamos dormidas en el último correo.
-Si estáis muy cansadas, podemos dejarlo para otro momento – susurra Binnie desde la cocina con una botella de agua.
Miro hacia él, para observar entre las tinieblas del sueño donde se ubican cada uno. Las gafas, necesito mis gafas. Normalmente me han visto con las lentillas puestas. Cuando las pongo en el puente de mi nariz, sus ojos se abren y puedo diferenciar donde se encuentra cada uno. Binnie con Ji Sung en la cocina, Félix, Hyunjin y Seungmin en la mesa jugando con las manos y mirando, Minho, IN y Chan delante nuestra agachados esperando. Minho se ha sentado en el suelo y está mirando nuestros papeles esparcidos por la mesa y parte del suelo.
-Son las diez – responde el pequeño a mi pregunta -. Como no respondíais los mensajes ni las llamadas, hemos decidido venir. Por suerte Ana, le dio la contraseña a Félix para cuando viniera por la mañana.
La calidez de sus palabras me abraza completamente. Parpadeo varias veces saliendo un poco más de las tinieblas de mi sueño. Escucho bostezar a Ana a mi lado, mis ojos van directos hacia ella, que levanta los brazos para estirazar por completo su cuerpo. Cuando por fin abre los ojos recorre toda la sala y mira a cada uno de ellos. Sus dedos viajan rápidamente al portátil enfrente de ella, el cual se enciende para ver la hora en grande en mitad de la pantalla. Por lo que puedo ver, ella fue más lista enchufándolo a cargar.
-Se nos ha pasado la hora ¿cierto? – dice con voz suave hacia mí, le asiento y cierra los ojos -. Bueno pues lo único que nos queda hacer es recoge y prepararnos antes que se desesperen.
Nos miramos un momentos, con una conversación silenciosa. Ella me dice que por favor diga que sí, yo que estoy demasiado agotada, me replica con una sonrisa diciendo que puedo descansar allí, suspiro y me paso la mano por la cara, batalla perdida.
-Darnos dos horas si es posible para poder cambiarnos y recoger el salón – le digo al líder que aún no ha hablado, como veo que sigue sin hablar cambio de persona y me dirijo a Changbin -. Te podrías llevar a todos a sus casa mientras nosotras nos cambiamos y recogemos, por favor.
Con una sonrisa se acerca a nosotras y se agacha hasta ponerse a mi altura. Levanto una ceja con la mente más clara ahora. Esperando a su respuesta.
-Os esperamos aquí – sonríe de lado a lado -, ya hemos dejado todo preparado mientras estabais durmiendo.
Suspiro y empiezo a levantarme del suelo. Por suerte las piernas no están dormidas y puedo levantarme sin problemas. Desde mi altura puedo verlos a todos sonriendo, están deseando de irse de camping, salir de la rutina y poder hacer algo que no tenga cámaras para poder grabarlos. Recojo los papeles que tengo en la mesa junto con Ana y los guardo todos en una carpeta. Cierro el portátil para meterlo en su funda, amontonándolo todo en una torre en la mesa baja donde están.
-Necesitamos café, por favor – les digo a ninguno en particular -. Y algo de comida, si es posible. Si podéis pedirla o ir a por ella mientras tanto.
-Ya viene en camino – dice Minnie enseñando la pantalla de su móvil -. Lo he pedido en cuanto has despertado, sabía que nos íbamos a ir.
-Gracias – meto las manos en los bolsillos del pantalón y comienzo a caminar a la habitación seguida de Ana -. Por cierto ¿Qué ropa llevamos?
Se miran entre ellos, indicándome con los ojos que me fije en las ropas que llevan. Ropas anchas, pantalones de chándal y sudaderas dos tallas más grande de las suyas y zapatillas deportivas.
-Ropa cómoda – contesta IN sentándose en el sofá mirando un papel de la mesa escrito en español -. ¿Qué es esto?
Ladeo la cabeza en el inicio del pasillo observando el documento desde lejos, me subo las gafas de contestar.
-El contrato con una nave para hacer las grabaciones en España, junto con todo lo necesario por parte de ellos – digo sin pensarlo -. Ahora venimos.
Camino a mi habitación escuchando su intercambio de palabras. Lo confundidos que están por tanto papeles, por tantas palabras en español, por cómo nos han encontrado. No es nuestra primera noche así, hemos amanecido incluso con los bolígrafos pegados a la frente.
-Emma – la voz de Ana desde su habitación me hace girar la cara -. ¿Estas segura que quieres ir? Si estás cansada podemos dejarlo para otra visita, tenemos tres años para poder hacerlo y dejar que vayan ellos solos.
-No te preocupes, con un buen café y algo caliente seguro que voy bien – le digo pasándole la mano por la mejilla -. Además, cualquiera le dice que no a esos críos, están deseando de ir.
Nos reímos por lo bajo y entramos en las habitaciones correspondientes.