La preparación de la cena transcurre con risas de todos los integrantes que cooperan mientras Han y yo, lavamos los platos que se van usando. Hemos traído lo justo para cocinar y comer los diez. Al hacer un repaso por encima, veo como la armonía de la situación mejora cada momento que pasa. En un lado están Binnie junto Ana y Félix cortando las verduras que usaremos en la plancha, se ríen mientras cantan con los gritos de Binnie. Una situación que mejora por momentos cuando Félix suelta algún grito de los suyos desafinando.
En la otra esquina, sentado aliñando la carne con guantes están Seungmin y Minho, siendo observados por Hyunjin que les hace fotos para el recuerdo, es el fotógrafo oficial del fin de semana. Al otro lado, donde el fuego de la barbacoa esta Chan con Jeongin preparando el fuego con la parrilla. Echando el carbón para encender las primeras llamas con un poco de hierbas secas.
Observando la situación, parecemos unos simples amigos que han venido a pasar un buen rato. A fin de cuenta, son unos chicos jóvenes, apenas están en sus veinte años. Los más grandes son Minho, Changbin y Chan, los demás son de otro milenio. Eso destaca en sus posturas, en su forma de hacer las cosas.
Su cultura es muy diferente a la nuestra. Aquí todos echan una mano, van a una. Es algo que destaca sobre el resto de los demás. Entre ellos hay una familiaridad que desborda sobre los demás grupos. El sonido de la voz de Han me saca de mis pensamientos.
- ¿Cuándo te hiciste el primero? – dice mirando mis brazos libres por tener las mangas subidas hasta los codos -. Todos parecen muy nuevos.
Observo mi brazo completamente tatuado, con lineales de diferentes temáticas. Recuerdo el primer tatuaje, el dolor que sentí y la sensación de libertad después de terminarlo, lo que me llevo a seguir haciendo dibujos en mi piel, al principio con significado, después simplemente porque dolía más el alma que el cuerpo.
-Fue este – le enseño mi mano donde hay una clave de sol orquestada con dos símbolos más -. Pensaba que quedaría épico en la mano cuando sea mayor.
- ¿Es una clave de sol? – la mira de cerca -. Tiene una corazón y el símbolo de la paz, ¿tiene algún significado?
-La música es la paz que requiere mi corazón – le digo -. Muchas personas tienen esta composición, pero para mí fue una verdad absoluta – le digo secándome las manos en los trapos después de terminar con los vasos -. Hay momentos en los que decides que esto es suficiente, aún no sabía a qué me dedicaría cuando fuera mayor, pero sabía que la música tendría que ver de alguna manera.
Sus ojos me miran con una intensidad que destaca por el brillo. Antes de que pueda reaccionar me abraza fuerte, sujetando mi cuerpo contra el suyo. Mostrando una vulnerabilidad que desarma mi cara de orden, pero dándome una paz que desborda por los cuatro lados. Lo abrazo inspirando su aroma, ocultando mi cara en su cuello. Me aprieta a la misma vez que yo en un abrazo que demuestra la necesidad de sentir la paz.
Cuando estamos por separarnos, otros brazos se unen apretando el agarre entre nosotros. No puedo levantar la cabeza, porque apoya su cabeza en mi nuca. Eso hace que más brazos se unan. De golpe somos una bola de abrazos con varias respiraciones y risas bajas por medio.
- ¡Abrazo grupal! – grita Changbin que aprieta por algún lado del grupo.
En un momento siento que estoy apretujada con todos los brazos rodeándonos, riéndonos y gritando de felicidad por una unión que no estaba pensada. Al otro momento siento como nos vamos separando poco a poco quedando solo Han y yo de nuevo solos. Sus manos se agarran fuertemente a mi sudadera, apretándome más.
- ¿Estás bien? – le susurro -. Ya puedes soltarme, nos hemos separados.
Cuando levanta los ojos sus manos se van soltando poco a poco. Siento su agobio desvanecerse lentamente. Cuando abre la boca, para disculparse lo interrumpo.
-Gracias por el abrazo – bajo mis manos metiéndolas en los bolsillos del chándal -. Me hacía mucha falta – sonrío guiñándole un ojo para cambiar mi tono a uno más juguetón -. Además, no sabía que estabas tan fuerte, ahora entiendo por traes loquita a muchas chicas – se ríe suavemente bajando la cabeza, deshaciéndose de la sensación de incomodidad.
- ¿Por qué eres así? ¿Cómo puedes entender una situación tan rápido? – me pregunta apoyándose levemente sobre la mesa para mirar al resto que vuelve a sus qué haceres.
Mis ojos recorren el pequeño campamento que han montado mientras dormía. Cada parte va en sintonía con ellos, con música que suena de fondo de otros artistas y las suyas propias. Las pequeñas luces iluminan el lugar rodeando de una sensación de magia la zona donde estamos. Una pequeña luz ilumina el interior de la tienda, que viene sujeta por unas cuerdas y palo a los lados. El lugar es tan mágico y bonito que me sorprende que pueda existir un lugar así.
-Porque cuando padeces de ansiedad reconoces los síntomas del resto – digo sin mirarlo -. Me lleva ocurriendo desde que soy pequeña, sentía que la fuerzas me flaqueaban cuando mi cuerpo se ponía en alerta, es algo que muy pocas personas entienden realmente – lo miro con una suave sonrisa que calma sus ojos -. Solo debemos recordarnos que estamos seguros cuando estemos con las personas que nos quieren y recordar que podemos hablarlo y expresarlo sin problema.
Asiente volviendo sus ojos al resto que siguen con sus cosas. La situación ha mejorado con los chicos desde que llegamos. Al principio no hemos congeniado como el resto de grupos, es lógico, tienen una hermandad superior. Lentamente, lo hemos ido consiguiendo demostrando que solo queremos aportar, darles más que no somos unas personas que quieran hacerles daño. También influye el hecho de que cada día nos hemos ido conociendo más.
-Es hora de empezar la barbacoa – dice Minho cerca del fuego con los boles llenos carne lista para asar -. Quien no este, no comerá.