Conforme se fueron despertando algunos se unieron a nosotros, para observar como el valle se despertaba. Algunos se sentaron en la mesa a desayunar plácidamente con sus cuencos de cereales con leche o café con huevos revueltos. La verdad, que para mí es demasiado temprano para poder comer algo.
Sigo con el cuerpo relajado observando todo mientras mis oídos captan todos los sonidos que hacen, calculando lo que están haciendo sin verlos. Unas manos tapan mis oídos y no me hace falta levantar la vista para saber que es Ana quien está evadiendo los sonidos. Oigo su voz amortiguadas por sus manos decir algo.
-Puedes estar tranquila solo están desayunando – dice cuando pone su cabeza a mi altura -. No hay ningún problema que solucionar.
Mis hombros, como si fueran una orden se relajan bajando de golpe. Siento la mirada penetrante de Minho mirando como ella ha actuado ante una situación que estaba ocurriendo sin precedentes.
-A veces los ruidos fuertes, le producen una ansiedad que no tiene lógica para nuestros cerebros neurotípicos – comenta Ana con su dulce voz.
-Eso también le pasa algunas veces a… - comienza a decir Minho.
-Sí, por eso lo entiendo tan bien – le corto para que no siga la frase al sentir la presencia de alguien más.
- ¿De qué habláis? – la voz del pequeño quokka aparece sentándose en una silla al lado de Minho.
-De mi cerebro neurodivergente – contesto antes de darle las gracias a Ana que se retira y se va con el resto.
-Si eres muy especial como yo – dice tranquilo mirando hacia el valle -. Que pasada de vistas, después me tienes que hacer una foto como a ella.
Su conversación comienza como a quedarse en un segundo plano cuando el pelo de mi nuca se eriza al sentir la presencia de alguien más detrás de mí, una energía demasiado dura. Bebo de mi taza antes de echar la cabeza atrás para ver al líder con los ojos entrecerrados detrás de mí.
-Te puedes sentar, los primero cinco minutos son gratis – comento con una sonrisa -. Después el cobro será por cada minuto mil wones.
-Demasiado caro para sentarme – dice sentándose con la voz de recién despierto -. Aprovechare los cinco minutos gratis.
Lo sigo con la mirada observando cómo se deja caer en la silla que antes era de Hyunjin. Vuelve la mirada hacia adelante, con el gorro de la sudadera y otro cubriendo su pelo.
-Alguien se ha levantado con un humor de perros – quito la mirada de él, y vuelvo a mi punto de partida, el ruido ya se hace parte de mi cuerpo, conforme lo voy asimilando.
-Te pasa como a Han con los ruidos – susurra -. Es curioso que no me haya dado cuenta.
-No es algo que vaya publicando abiertamente cuando conozco a los artistas ¿sabes?
-Lo digo, porque lo has entendido en menos de un mes cuando yo tarde mucho en…
-No te puedes comparar con alguien que lo padece – le corto volviendo a encontrarme con su mirada -. Nunca te compares con nadie Christopher, cada persona ha tenido vivencias diferentes y tenemos problemas que son distintos.
Las palabras calan en nuestros cuerpos dándonos la pausa que nuestros ojos no nos dan. Finalmente, acabo por sonreír y cambiar la mirada al frente para beberme lo que queda de café. Me levanto de la silla elevando mis brazos de nuevo sobre mi cabeza, estirando todo mi cuerpo con un gruñido por haber estado en la misma posición durante una hora.
-Es hora de moverse – digo elevando mi silla para dejarla junto la mesa donde están desayunando los demás -. ¿Qué hay para desayunar?
Comienzo a picotear del desayuno de Ana que tiene un tortilla con pan. Hablamos de lo que podemos hacer y quienes vamos a ir. Hoy el día esta soleado y podemos aprovechar para hacer alguna ruta de sendero.
Seungmin decide quedarse, no le apetece moverse del camping, Ana lo acompaña con la excusa que ya se mueve bastante durante la semana. Han y Minho, quieren bajar al valle a ver el pequeño rio que lo cruza. Changbin, Jeongin, Chan y yo decidimos ir a hacer el sendero. Félix se queda durmiendo un poco más, y el ultimo, no se decide aún. Quiere bajar al valle, pero también hacer el sendero.
Busco dos papeles donde escribo valle y sendero, los escondo en mis palmas de las manos y las intercambio en mi espalda. Cuando las saco le hago elegir una mano.
-Elige una mano y haz lo que salga en el papel – le digo enseñándole ambos puños -. En cada uno hay un papel.
Se debate para elegir una mano u otra. La sudadera abierta se resbala de mi hombro izquierdo mientras espero enseñando mis mangas cortas negras que intentan ocultar mis tatuajes. Cuando elige la mano derecha, la abro y coge el papel para leerlo en voz alta.
-Valle – dice volviéndose para mirar a Han y Minho que le sonríen -. Pues me voy con ellos.
-Haremos una pequeña ruta en el valle – dice Minho para complacerlo.
-Está bien, pero me tenéis que sacar fotos – comenta Han metiendo las manos en su bolsillos -. Seguro que no queréis venir – le dice a los que se quedan.
-No gracias, quiero estar tranquila – dice Ana que ya se ha sentado en la silla con los pies apoyados en otra y un libro de dibujo entre las manos -. Ya tengo cosas que hacer.
-Espera ¿vas a dibujar? – le pregunta Hyunjin, cuando la ve.
-Claro, hago dibujos realistas cuando la jefa me da tiempo libre.
-Oye, que estoy aquí y tienes más tiempo libre que yo – contesto quitándome la sudadera de cremallera para tirársela a la cara -. Además, que dibujas todo el rato.
-No es lo mismo, bocetos que dibujar en serio ¿verdad Hyunjin?
-Verdad – se vuelve a los chicos y sonríe -. Me quedo dibujando con Ana, si a ella no le importa.
-Eres más que bienvenido.
Los demás somos meros espectadores cuando comienzan a cambiar los planes antes de salir. Vemos la energía que irradia Hyunjin al ver que alguien más dibuja. Mi segunda coloca la mochila con las libretas y los estuches de pintura en medio cuando Hyunjin se sienta a su lado. Le dice que puede coger lo que quiera y eso hace. Elige una libreta nueva, y comienza a trazar líneas.